Mi opinión es que todo el plan académico, desde preescolar hasta la preparatoria, debe estar diseñado filosóficamente. Lo mismo debiera suceder con los planes políticos y, a propósito, también debería de existir tal contemplación en los planes de desarrollo urbano. Hasta ahora hay muy buenas propuestas tanto por parte de arquitectos que leen filosofía (quiero decir que de verdad leen filosofía) como de filósofos a los que les interesa la arquitectura, por no decir la estructura. Conozco a uno que trató de vincular a Deleuze con los Oxxos.
Esto, que haya planteamientos filosóficos diseñando los planes sociales, es políticamente inviable en México. Si bien algunos arquitectos y filósofos de buena fe intentan hacer un vínculo fácticamente posible, ninguno de los dos tiene tan buena fe como para meterse en asuntos políticos.
La desaparición de la filosofía en la enseñanza preuniversitaria en México, tanto como en Europa, es, igualmente, un acto político. Aquí sin embargo (y no estoy diciendo que allá no suceda de la misma manera, sólo que lo desconozco) es imposible rebatir a la política con argumentos por la sencilla razón de que debajo de la política no existe ningún planteamiento filosófico.
Valga decirlo: ético.
La filosofía no nos precede, como ingenuamente dice hoy la SEP. La filosofía, para ser filosofía, tiene que estar consciente de aquello que nos precede, tiene que hacerlo presente. No puede entonces precedernos la filosofía. Filosóficamente se diría, con esa buena fe que une a los filósofos con los escritores y los psicoanalistas, que la filosofía es narración. Pero esto es imposible que lo entiendan en la SEP porque ahí no estudian filosofía.
Sí creo que es importante que se enseñe filosofía y también creo que no se ha hecho.
Si la pelea es por defender los actuales planes de estudio, a mí me da igual. ¿Es importante que se siga enseñando así a Descartes, a Marx, a Hegel, a Platón, a Aristóteles, a Nietzsche y a dos que tres más? (Tales y Anaxágoras, creo)
No cambia nada. Reafirma cierta política a-filosófica.
Al contrario, es muchísimo más grave el estado editorial de México, sustentado por quienes con dificultad (pese a los salarios y al mínimo apoyo en cuestión de, por ejemplo, salud, por no hablar del apoyo político que deberían brindarnos los periódicos) siguen leyendo filosofía.
...Aunque hayan estudiado arquitectura.
¡Que liberen los libros, las becas y los empleos! Se necesitan filósofos en todas partes, y los filósofos nos morimos de hambre. Bueno... de hambre no. Pero no nos alcanza pa' el periódico, Honorables Señores Diputados.
¡Que nos contraten para diseñar los planes educativos, los planes electorales, los discursos políticos, las propuestas gubernamentales, los acuerdos de las Cámaras!
¡Que nos contraten hasta para diseñar, organizar y decidir las mesas multidisciplinarias!
Nos necesitan.
Y pa' que vean hasta qué elegante límite llega mi congruencia ética, desde ahora adelanto que yo no voy a votar este 5 de julio.
Esto, que haya planteamientos filosóficos diseñando los planes sociales, es políticamente inviable en México. Si bien algunos arquitectos y filósofos de buena fe intentan hacer un vínculo fácticamente posible, ninguno de los dos tiene tan buena fe como para meterse en asuntos políticos.
La desaparición de la filosofía en la enseñanza preuniversitaria en México, tanto como en Europa, es, igualmente, un acto político. Aquí sin embargo (y no estoy diciendo que allá no suceda de la misma manera, sólo que lo desconozco) es imposible rebatir a la política con argumentos por la sencilla razón de que debajo de la política no existe ningún planteamiento filosófico.
Valga decirlo: ético.
La filosofía no nos precede, como ingenuamente dice hoy la SEP. La filosofía, para ser filosofía, tiene que estar consciente de aquello que nos precede, tiene que hacerlo presente. No puede entonces precedernos la filosofía. Filosóficamente se diría, con esa buena fe que une a los filósofos con los escritores y los psicoanalistas, que la filosofía es narración. Pero esto es imposible que lo entiendan en la SEP porque ahí no estudian filosofía.
Sí creo que es importante que se enseñe filosofía y también creo que no se ha hecho.
Si la pelea es por defender los actuales planes de estudio, a mí me da igual. ¿Es importante que se siga enseñando así a Descartes, a Marx, a Hegel, a Platón, a Aristóteles, a Nietzsche y a dos que tres más? (Tales y Anaxágoras, creo)
No cambia nada. Reafirma cierta política a-filosófica.
Al contrario, es muchísimo más grave el estado editorial de México, sustentado por quienes con dificultad (pese a los salarios y al mínimo apoyo en cuestión de, por ejemplo, salud, por no hablar del apoyo político que deberían brindarnos los periódicos) siguen leyendo filosofía.
...Aunque hayan estudiado arquitectura.
¡Que liberen los libros, las becas y los empleos! Se necesitan filósofos en todas partes, y los filósofos nos morimos de hambre. Bueno... de hambre no. Pero no nos alcanza pa' el periódico, Honorables Señores Diputados.
¡Que nos contraten para diseñar los planes educativos, los planes electorales, los discursos políticos, las propuestas gubernamentales, los acuerdos de las Cámaras!
¡Que nos contraten hasta para diseñar, organizar y decidir las mesas multidisciplinarias!
Nos necesitan.
Y pa' que vean hasta qué elegante límite llega mi congruencia ética, desde ahora adelanto que yo no voy a votar este 5 de julio.
4 comentarios:
yo digo que es indispensable enseñar Filosofía en la escuela... pero eso... no conviene a nuestras autoridades...
Yo digo que no es indispensable saber que fue Descartes el que hablaba de un genio maligno y de ideas claras y distintas. Creo que se puede vivir sin eso perfectamente.
Creo que no vivimos perfectamente y que eso se debe a cierta imposibilidad política que al final ataca hasta a nuestros criterios estéticos.
Es decir, tenemos malos programas televisivos, mala industria musical y una agonizante industria editorial por los mismos motivos porque tenemos médicos mediocres, abogados alcohólicos y cruces peatonales visiblemente ineficientes.
No creo que para arreglar ninguno de estos problemas sea necesario saber que Nietzsche creía que Dios había muerto y en algo así como un super hombre; tampoco creo que sea necesario saber qué significa a priori sintético ni imperativo categórico.
Lo único que es necesario es cierto contenido en las historias.
Sí, lo que Marx llamaba "materialidad histórica", pero es más importante darle materialidad histórica a nuestras ideas que saber que fue Marx el que lo dijo.
La enseñanza debe tener sus vericuetos pensados, su inevitable huella de diseño y planeación.
Los alumnos deben poder identificar ese planteamiento.
Por supuesto: es indispensable enseñar filosofía, pero es imposible aprenderla si no se ha vivido una.
En México ni el capitalismo ni la democracia son realmente capitalismo o democracia.
En México lo que dice la teoría está siempre desvinculado a priori de la práctica.
Nunca nos mojamos.
O en otras palabras:
Para enseñar a Kant tenemos que ser kantianos.
Y lo somos, PESE A LOS PLANES EDUCATIVOS. Pero lo somos de una manera tan complicada y misteriosa, casi ininteligible, casi sublime, que... ¡que las cosas se ponen demasiado complicadas!
Lo primero que habría que hacer para consolidar cierta filosofía (la que sea, la inmediata) es darle la posibilidad de plantearse. Es decir, necesitamos medios políticos, de compromiso social.
Mientras la filosofía se siga enmascarando de conocimiento, se la considere un lujo o extremo académico y no se le tome en cuenta para ejercerse (realizarse, diría Hegel) en el mundo; mientras eso, no habrá filosofía.
No habrá una filosofía detrás de la política. No habrá historia qué descifrar, no habrá planteamiento ético sobre el que discutir, no habrá propuestas formales en el cine ni habrá, por supuesto, ninguna manera de tener un cuerpo policíaco honesto.
Creo que no es cuestión de las autoridades. Es una reafirmación social infinita:
la sociedad entera reafirma compulsivamente lo afilosófico.
vaya... que me has escrito otro post a manera de respuesta...
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