Inesperado afeitado con machete en CU, aproximadamente a la 1:30 de la tarde, sobre el estacionamiento. El equipo noticiero de los ixcolais estuvo presente y lo supo todo.
Habíame yo comprado un cuernito y caminaba contenta por Insurgentes luego de haberme psicoanalizado como es debido. Fantaseaba con un café leche.
Evidentemente crucé el estacionamiento sin sospechar de ningún altercado homicida. Eran pasadas apenas la una de la tarde. Compré mi café sin fijarme en la hora y me disponía a tomar los santos alimentos del medio día, los cuales habían de ser tomados sacrosantamente en el jardín, de modo que salí de la facultad por la puerta principal.
Contra mis felices intenciones, una multitud más grande de lo acostumbrada se amontonaba en la puerta. La multitud era de reciente manufactura, se veía en el atasco al pie de los libros, que aún circulaba.
Primero pensé que estaban dando un discurso, pero no escuchaba a nadie. Luego vi que la zona estaba acordonada y que había un guey uniformado en el puesto de enfrente, de modo que pensé "¡zácatelas, ya los agarraron!". Pero entonces vi la ambulancia y a un guey tirado en el piso, y me tranquilicé. Alguien se había desmayado. A lo mejor había sido sofocado por el calor y la muchedumbre en un intento de comprar cigarros o agua.
Crucé hacia la biblioteca antes de que todos estuviéramos ahí estorbando
y, antes de desayunar, me acerqué por atrás en mi obligación de meter mis narices y mantenerme debidamente informada. En ese momento, y con las mismas intenciones, llegó una chava por atrás y me preguntó ¿qué pasa?, señalando con la cabeza hacia la zona acordonada. Ni idea, le contesté.
Lo que era claro es que había un hombre acostado en el piso. Poco después me enteré de que le habían disparado. Obviamente no se sabía más que eso, y que el otro había corrido hacia medicina.
Después llegó un amigo. Amplió mi noticia: que al guey le habían disparado más arriba, rumbo al estacionamiento (no sabía si en el jardín o en el estacionamiento) y que había corrido o lo habían llevado hasta la puerta de la facultad.
Luego oímos que el disparo había sido en el cuello, según los de la derecha, y en el tórax, según los que estaban más hacia el Che. Yo le conté a mi amigo que había escuchado un guey con traje y celular diciendo que parecía que ninguno era estudiante.
Y después, pegados a la fila, escuchamos que había muerto.
En ese momento se me heló la sangre y me despedí del desayuno.
Por supuesto, no sabíamos quién era.
El de Cadena Tres, valga,decir, llegó casi inmediatamente. Los médicos entraban y salían, y los de jurídicos vagaban por el lugar hablando por celular.
Luego se fueron las ambulancias y llegaron los de la PGJ del DF. Como media hora después de que yo llegué, llegó TV Azteca y mientras el helicóptero volaba por encima no faltó quién dijera "chale".
Seguía llegando gente que se paraba a tratar de averiguar qué había pasado mientras se comía el desayuno.
El primer forense que llegó parecía de la UNAM, pero la verdad es que no me fijé de qué coche o camioneta se bajó. Era un hombre alto con bata blanca al que no quise imaginar con sierra.
Acordonaron la zona. Les faltó un poco de acordonamiento en el pasillo de la biblioteca (que fue por dónde caminó el guey) y les sobró un poco en el pasillo del auditorio (pero no llegaron a él).
Valga aclarar que el auditorio del que hablo es el Che, o el Justo Sierra, y que está tomado desde la huelga del 98.
Así, mientras en un lado de la facultad la gente se preguntaba por qué demonios estaban acordonando el pasillo, en el otro la gente pasaba por encima de las manchas de sangre y nosotros le preguntamos al de vigilancia (de la UNAM) por qué no acordonaban esa zona. Nos respondió que ya lo habían sugerido, pero que no les hicieron caso (le preguntamos quiénes, pero no nos respondió, sólo dijo "ellos") y que las órdenes eran acordonar hasta ahí (hasta la esquina de la entrada al pasillo de la biblioteca). También fuimos a ver la motocileta que había sido abandonada y seguimos los pasos de los hechos en la medida de lo posible.
Poco después el forense alto de bata blanca deambulaba por el mismo lugar, y finalmente acordonaron todo.
Nosotros nos fuimos a tomar un café.
Regresé por ahí de las 4 y pasé la tarde recaudando grillas por los pasillos. La mayoría de aquellos con quienes hablé estaban preocupados fundamentalmente por la manera en que eso se iba a utilizar políticamente. La sospecha general y más importante es la posible entrada de policías a CU. Por lo demás, los más barbudos creen que nadie se va atrever a sacar a los del Che. No porque los del Che, sino por la bronca que se armaría. En cambio los menos barbudos opinan con decepción que no se armaría ninguna bronca más que la del Che.
Pasé revista también entre los profesores. Uno de ellos confirmó que el chavo no era ni estudiante, ni maestro ni trabajador de la UNAM, y que tenía 31 años. Nos dio sus hipótesis con seguridad de profesorado. La otra, de teoría del conocimiento, opinó que el asunto no estaba claro.
Algunos alumnos del momento dijeron confiar en un tal Navarro y otros desconfiaron abiertamente de Narro, dedicándose a contar las múltiples hazañas de esa nueva policía que por esos momentos, según mis propias investigaciones, se dedicaba a correr y a amenazar a los vendedores de los pasillos, especialmente a los indígenas que venden chicles y sombreros en los jardines de rectoría.
Mi profesor de ética, testigo agobiado de la situación, filósofo con mirada hacia el suelo, no opinó más que un gesto ante aquellos policías sin uniforme.
"Debe ser por lo que pasó", me dijo, completamente iluminado.
Entonces fui a acusar a los policías con el alumnado activo de la facultad, que en ese momento se encontraba haciendo fila o post fila para las estrevistas de maestría.
Conforme avanzó la tarde la gente que llegaba sabía cada vez menos. Ante mis preguntas los veía trabajar rápidamente un duelo inesperado y dejé de preguntar.
Por la noche me hice amiga de un periodista e intercambiamos hipótesis.
He aquí las mías:
1. Fue una cosa del momento. Pero si fue así, ¿por qué traía pistola?
2. Traía la pistola para usarla. Pero si fue así, ¿por qué haciendo un espectáculo en la facultad de filosofía y letras?
3. El punto era hacer un espectáculo. Pero, ¿con qué motivo?
La mayoría de mis entrevistados se inclinan por la segunda. Dicen que el móvil fue dinero de drogas y que hacen espectáculo a) porque ya a nadie le importa, son unos descarados o b) porque no podían encontrarlo en otro lado y tuvieron que agarrarlo donde siempre estaba: en CU.
Las única duda seria que genera esta hipótesis es considerar que en la Facultad no se mueve tanto dinero. Así opinaba el periodista, algunas otras personas y yo misma.
Otros creen que no importa la cantidad de dinero, ahí la gente se mata na' más por vender drogas.
En todo caso no encontré estudiante de la UNAM que creyera que esto no se iba a utilizar para fines políticos. El Chema, salido directamente de las fauces del 68, sólo dice que espera que pongan la noticia tal cual sucedió; todos los demás creímos que no sería así, aunque dudábamos de cómo saldría hoy y cuánto tardaría en utilizarse políticamente, y los resultados aparecen HOY EN LA JORNADA.
Para leer el artículo de hoy: http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2009/06/03/investiga-pgjdf-a-posible-banda-de-narcomenudistas-en-cu/.
A este post le sigue uno sobre lo que dijo Miguel Ángel Mancera Espinosa, titular de la PGJ del DF.
http://sunblotted.blogspot.com.ar/2009/06/3-afeitando-con-machete-mancera-espinosa.html
Foto de Marco Peláez, de La Jornada.
Habíame yo comprado un cuernito y caminaba contenta por Insurgentes luego de haberme psicoanalizado como es debido. Fantaseaba con un café leche.
Evidentemente crucé el estacionamiento sin sospechar de ningún altercado homicida. Eran pasadas apenas la una de la tarde. Compré mi café sin fijarme en la hora y me disponía a tomar los santos alimentos del medio día, los cuales habían de ser tomados sacrosantamente en el jardín, de modo que salí de la facultad por la puerta principal.
Contra mis felices intenciones, una multitud más grande de lo acostumbrada se amontonaba en la puerta. La multitud era de reciente manufactura, se veía en el atasco al pie de los libros, que aún circulaba.
Primero pensé que estaban dando un discurso, pero no escuchaba a nadie. Luego vi que la zona estaba acordonada y que había un guey uniformado en el puesto de enfrente, de modo que pensé "¡zácatelas, ya los agarraron!". Pero entonces vi la ambulancia y a un guey tirado en el piso, y me tranquilicé. Alguien se había desmayado. A lo mejor había sido sofocado por el calor y la muchedumbre en un intento de comprar cigarros o agua.
Crucé hacia la biblioteca antes de que todos estuviéramos ahí estorbando
y, antes de desayunar, me acerqué por atrás en mi obligación de meter mis narices y mantenerme debidamente informada. En ese momento, y con las mismas intenciones, llegó una chava por atrás y me preguntó ¿qué pasa?, señalando con la cabeza hacia la zona acordonada. Ni idea, le contesté.
Lo que era claro es que había un hombre acostado en el piso. Poco después me enteré de que le habían disparado. Obviamente no se sabía más que eso, y que el otro había corrido hacia medicina.
Después llegó un amigo. Amplió mi noticia: que al guey le habían disparado más arriba, rumbo al estacionamiento (no sabía si en el jardín o en el estacionamiento) y que había corrido o lo habían llevado hasta la puerta de la facultad.
Luego oímos que el disparo había sido en el cuello, según los de la derecha, y en el tórax, según los que estaban más hacia el Che. Yo le conté a mi amigo que había escuchado un guey con traje y celular diciendo que parecía que ninguno era estudiante.
Y después, pegados a la fila, escuchamos que había muerto.
En ese momento se me heló la sangre y me despedí del desayuno.
Por supuesto, no sabíamos quién era.
El de Cadena Tres, valga,decir, llegó casi inmediatamente. Los médicos entraban y salían, y los de jurídicos vagaban por el lugar hablando por celular.
Luego se fueron las ambulancias y llegaron los de la PGJ del DF. Como media hora después de que yo llegué, llegó TV Azteca y mientras el helicóptero volaba por encima no faltó quién dijera "chale".
Seguía llegando gente que se paraba a tratar de averiguar qué había pasado mientras se comía el desayuno.
El primer forense que llegó parecía de la UNAM, pero la verdad es que no me fijé de qué coche o camioneta se bajó. Era un hombre alto con bata blanca al que no quise imaginar con sierra.
Acordonaron la zona. Les faltó un poco de acordonamiento en el pasillo de la biblioteca (que fue por dónde caminó el guey) y les sobró un poco en el pasillo del auditorio (pero no llegaron a él).
Valga aclarar que el auditorio del que hablo es el Che, o el Justo Sierra, y que está tomado desde la huelga del 98.
Así, mientras en un lado de la facultad la gente se preguntaba por qué demonios estaban acordonando el pasillo, en el otro la gente pasaba por encima de las manchas de sangre y nosotros le preguntamos al de vigilancia (de la UNAM) por qué no acordonaban esa zona. Nos respondió que ya lo habían sugerido, pero que no les hicieron caso (le preguntamos quiénes, pero no nos respondió, sólo dijo "ellos") y que las órdenes eran acordonar hasta ahí (hasta la esquina de la entrada al pasillo de la biblioteca). También fuimos a ver la motocileta que había sido abandonada y seguimos los pasos de los hechos en la medida de lo posible.
Poco después el forense alto de bata blanca deambulaba por el mismo lugar, y finalmente acordonaron todo.
Nosotros nos fuimos a tomar un café.
Regresé por ahí de las 4 y pasé la tarde recaudando grillas por los pasillos. La mayoría de aquellos con quienes hablé estaban preocupados fundamentalmente por la manera en que eso se iba a utilizar políticamente. La sospecha general y más importante es la posible entrada de policías a CU. Por lo demás, los más barbudos creen que nadie se va atrever a sacar a los del Che. No porque los del Che, sino por la bronca que se armaría. En cambio los menos barbudos opinan con decepción que no se armaría ninguna bronca más que la del Che.
Pasé revista también entre los profesores. Uno de ellos confirmó que el chavo no era ni estudiante, ni maestro ni trabajador de la UNAM, y que tenía 31 años. Nos dio sus hipótesis con seguridad de profesorado. La otra, de teoría del conocimiento, opinó que el asunto no estaba claro.
Algunos alumnos del momento dijeron confiar en un tal Navarro y otros desconfiaron abiertamente de Narro, dedicándose a contar las múltiples hazañas de esa nueva policía que por esos momentos, según mis propias investigaciones, se dedicaba a correr y a amenazar a los vendedores de los pasillos, especialmente a los indígenas que venden chicles y sombreros en los jardines de rectoría.
Mi profesor de ética, testigo agobiado de la situación, filósofo con mirada hacia el suelo, no opinó más que un gesto ante aquellos policías sin uniforme.
"Debe ser por lo que pasó", me dijo, completamente iluminado.
Entonces fui a acusar a los policías con el alumnado activo de la facultad, que en ese momento se encontraba haciendo fila o post fila para las estrevistas de maestría.
Conforme avanzó la tarde la gente que llegaba sabía cada vez menos. Ante mis preguntas los veía trabajar rápidamente un duelo inesperado y dejé de preguntar.
Por la noche me hice amiga de un periodista e intercambiamos hipótesis.
He aquí las mías:
1. Fue una cosa del momento. Pero si fue así, ¿por qué traía pistola?
2. Traía la pistola para usarla. Pero si fue así, ¿por qué haciendo un espectáculo en la facultad de filosofía y letras?
3. El punto era hacer un espectáculo. Pero, ¿con qué motivo?
La mayoría de mis entrevistados se inclinan por la segunda. Dicen que el móvil fue dinero de drogas y que hacen espectáculo a) porque ya a nadie le importa, son unos descarados o b) porque no podían encontrarlo en otro lado y tuvieron que agarrarlo donde siempre estaba: en CU.
Las única duda seria que genera esta hipótesis es considerar que en la Facultad no se mueve tanto dinero. Así opinaba el periodista, algunas otras personas y yo misma.
Otros creen que no importa la cantidad de dinero, ahí la gente se mata na' más por vender drogas.
En todo caso no encontré estudiante de la UNAM que creyera que esto no se iba a utilizar para fines políticos. El Chema, salido directamente de las fauces del 68, sólo dice que espera que pongan la noticia tal cual sucedió; todos los demás creímos que no sería así, aunque dudábamos de cómo saldría hoy y cuánto tardaría en utilizarse políticamente, y los resultados aparecen HOY EN LA JORNADA.
Para leer el artículo de hoy: http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2009/06/03/investiga-pgjdf-a-posible-banda-de-narcomenudistas-en-cu/.
A este post le sigue uno sobre lo que dijo Miguel Ángel Mancera Espinosa, titular de la PGJ del DF.
http://sunblotted.blogspot.com.ar/2009/06/3-afeitando-con-machete-mancera-espinosa.html
Foto de Marco Peláez, de La Jornada.

12 comentarios:
mira mira... ya la haces de enviada especial (porque ahí estas)... estas afeitadas con machete están muy bueno... es interesante ver los entretelones de las noticias... como siempre un placer... por cierto me acabo de chutar una tesis sobre las categorías Dionisiaca y Apolínea de la obra de Nieztche... muy interesante...
Sí, es muy interesante. Pero así na' más por joder, habría que ver si lo dionisiaco es una categoría, o más bien las categorías son socráticas.
-_-
Gracias por lo de los afeitados!!
;x team siempre esforzándose por meter las narices donde no le importa!
¡PROHIBIDO EL SPAM EN ESTA ENTRADA!
¡EN ÉSTA Y EN CUALQUIER OTRA!
Vayan a anunciar su puta a madre a otro lado.
Hello Today i found something worng in an website, its not look like a human website..or page idk how to call it
can someone take a look and tell me if its a real?
here is the link:
http://www.kingofpirate.com/alien/
Thanks.
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