Vergüenza es, por ejemplo, admitir ante unos que en efecto se es demasiado intensa, innecesariamente violenta, incluso de una intensidad abominable e incomprensible. Vergüenza también es admitir que no se es lo suficiente frente a quien realmente importa serlo.
Y vergüenza a medias es tener siempre, o casi siempre, un lado invisible de mis vergüenzas, frente a cualquiera.
Que se te caiga la cara, en cambio, es confundirse de público en el momento exacto en que ya es demasiado tarde.
Entonces uno debería simplemente decir: vergüenza es sonrojarse. O: "vergüenza que te cachen". O: "vergüenza es... oh, me da vergüenza decirlo".
De hecho vergüenza es una palabra que en sí da vergüenza. VER-GÜEN-ZA. Parece albur.
Y vergüenza a medias es tener siempre, o casi siempre, un lado invisible de mis vergüenzas, frente a cualquiera.
Que se te caiga la cara, en cambio, es confundirse de público en el momento exacto en que ya es demasiado tarde.
Entonces uno debería simplemente decir: vergüenza es sonrojarse. O: "vergüenza que te cachen". O: "vergüenza es... oh, me da vergüenza decirlo".
De hecho vergüenza es una palabra que en sí da vergüenza. VER-GÜEN-ZA. Parece albur.
1 comentario:
Si, parece albur
Publicar un comentario