Para darle jaque al rey un buen texto debe de tener, como el fútbol, dos partes, intermedio y marcador final. En cambio, para robarse a la reina ―y eso lo sabe cualquier futbolista― hay que obliterar al árbitro y dejar sonando el partido como si hubiera sido la puesta en escena de una obra de teatro, con repetición, pausa, y anotación indiscutible.
2 comentarios:
jajaj bueno si es como yo lo entendí pues con toda la razón...
chiquis
Es como lo entendiste.
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