
A todo esto, yo odio a Sócrates. Lo odio tanto como odio a esos hombres, y mujeres que quisieran ser hombres, que creen que es imposible no saber. Es decir, a Sócrates lo odio como a mí misma, sólo que yo, a diferencia de él, no intento ser Sócrates ni me enorgullece serlo.
Claro que Sócrates tenía muchos más huevos y era mucho más listo. Y sin duda, era más feliz.
Pero veamos, porque aquí nos metimos en un problema: yo no debí haber comparado a Sócrates con los hombres en la primera línea. Así es seguro que nunca saldré exitosamente de este post.
(Y eso me diferencia un poco de Sócrates).
Sócrates (empiezo a decirme en la regadera, hablando conmigo frente al espejo) (porque tengo un espejo enorme en la regadera), mis queridos, (alumnos) (imaginarios), era un cabrón porque creía que sabía. ¿Era auténtica su duda? Lo que sabemos es que fracasó planteando esa pregunta. El que lo supo plantear fue Berkeley (ni siquiera Descartes), y por eso yo opino que habría que empezar siempre a explicar filosofía por Berkeley, y no por Platón, que es por donde normalmente se empieza.
Por dos razones: porque es imposible empezar antes de Sócrates, y dado que Sócrates no escribió, tenemos que empezar por Platón. (Los silogismos son de Aristóteles, pero se sospecha que los sofistas ya los ponían en práctica) (según Platón). Y porque cuando se empieza a contar acerca de Tales, en realidad se está siguiendo el mismísimo procedimiento platónico.
Aunque es EVIDENTE que antes de empezar con la filosofía, empezamos con muchísimos textos (posteriores) que están directa o indirectamente relacionados.
Vernant, Mircea Eliade, ...Walter Ong... Ninguno de era filósofo, pero todos hablaron de filosofía.
O indirectamente: los libros de texto de historia, de cualquier grado, suelen ser el ejemplo más comprensible, pero comprender es empezar a tener el síntoma de la sospecha, y entonces, es un cliché, podemos empezar por las manzanitas y las peras del abecedario de cartón que nos enseñaban cuando éramos niños.
En fin. Sócrates, sin embargo, es considerado el primer filósofo; pero yo lo odio. Es muy fácil odiarlo. Se puede empezar a odiar desde las primeras lecturas. Por añadidura también odio a Platón
O mejor dicho, y he aquí la vergüenza, yo odié durante años a un ser imaginario al que rápidamente apodé Platón.
Mi vida es un círculo. Pero si yo odié a Sócrates fue porque él no veía círculos, sino líneas. Líneas rectas, de una sola línea. Se me dirá que veía círculos, que era irónico, que no encontraba respuestas, pero no pudo transmitir esa recursividad.
Círculos y líneas. Qué problema. Reducirlo todo al género es ¡tan sócratico!
Sócrates no era irónico. Era antipático.
(Lo mismo me sucede, involuntariamente).
(A veces).
Hubo un profesor al que no le hizo gracia que Sócrates me cagara las pelotas. (No tengo pelotas). Para el desconsuelo, sin embargo, yo no había leído a Nietzsche. O mejor dicho: en las cuarenta páginas que había leído de Más allá de, no se nombraba a Sócrates. Pero eso no importa. Lo digo porque no siempre es gracioso que me cague en alguien y menos en alguien como Sócrates. Pero para decirlo en tres patadas, Sócrates me recordaba a mi primer novio.
Mi primer novio era estudiante de psicología de primer semestre. Yo iba en secundaria. (Un escándalo). El tipo se creía que sabía mucho y aleccionaba a sus amiguitos, con los que salíamos siempre, acerca de casi cualquier tema. A mí, sobre todo. Claro que yo no sabía casi nada. De modo que aprendí muchas cosas: aprendí a tocar la guitarra, aprendí a jugar ajedrez, aprendí sobre el calentamiento global, aprendí que Mel Gibson es un idiota, conocí a Fernando Delgadillo (sólo su música, el muy cabrón se fusiló sus derechos) (cosa de la que me enteré, incrédula, dos años después) y aprendí, más o menos, qué es lo que odio.
(Y ésa es la razón por la que yo jamás daré clases de filosofía: imposible empezar a explicar a Sócrates con mi ex novio).
Que conste que cuando comparo a alguien con Sócrates, normalmente no lo hago de buena fe. En el caso de Obama fue una excepción que quiso ser irónica (de hecho en los hechos, es decir en el ensayo, no metí a Sócrates para nada).
Otra cosa que jamás diré en un trabajo/ensayo (ahora soy incapaz de pronunciar la palabra ensayo sin sentir que me echo encima toda una responsabilidad literaria) (como el caso de las regaderas) es que yo odio a los hombres que no se dejan coger. En realidad, porque soy atea half-time, odio a todas las personas que no se dejan coger. No sólo a los hombres. Hombres y mujeres. Mi odio psycho me lo reservo para todas las que no se dejan coger, pero se las cogen.
P.e.: los policías y todo el cuerpo armado.
Ésa es la razón por la que odio a Sócrates. Si se hubiera inclinado frente a Alcibíades, tal vez lo respetaría. Pero por su trayectoria... casi resulta trágico que Alcibíades se haya atrevido.
Y qué tino ¿eh?, acabar hablando de Alcibíades.
En todo caso, Obama forzosamente tiene que ser Sócrates. Pero es tan femenino a veces...
Y por eso me encantan las personas que saben poner círculos.
(Como Berkeley).
La imagen es de Charis Tsevis, un artista griego contemporáneo que tiene un Flickr, y la neta no investigué si podía subirla o no... Pero es irresistible hacerlo.
Claro que Sócrates tenía muchos más huevos y era mucho más listo. Y sin duda, era más feliz.
Pero veamos, porque aquí nos metimos en un problema: yo no debí haber comparado a Sócrates con los hombres en la primera línea. Así es seguro que nunca saldré exitosamente de este post.
(Y eso me diferencia un poco de Sócrates).
Sócrates (empiezo a decirme en la regadera, hablando conmigo frente al espejo) (porque tengo un espejo enorme en la regadera), mis queridos, (alumnos) (imaginarios), era un cabrón porque creía que sabía. ¿Era auténtica su duda? Lo que sabemos es que fracasó planteando esa pregunta. El que lo supo plantear fue Berkeley (ni siquiera Descartes), y por eso yo opino que habría que empezar siempre a explicar filosofía por Berkeley, y no por Platón, que es por donde normalmente se empieza.
Por dos razones: porque es imposible empezar antes de Sócrates, y dado que Sócrates no escribió, tenemos que empezar por Platón. (Los silogismos son de Aristóteles, pero se sospecha que los sofistas ya los ponían en práctica) (según Platón). Y porque cuando se empieza a contar acerca de Tales, en realidad se está siguiendo el mismísimo procedimiento platónico.
Aunque es EVIDENTE que antes de empezar con la filosofía, empezamos con muchísimos textos (posteriores) que están directa o indirectamente relacionados.
Vernant, Mircea Eliade, ...Walter Ong... Ninguno de era filósofo, pero todos hablaron de filosofía.
O indirectamente: los libros de texto de historia, de cualquier grado, suelen ser el ejemplo más comprensible, pero comprender es empezar a tener el síntoma de la sospecha, y entonces, es un cliché, podemos empezar por las manzanitas y las peras del abecedario de cartón que nos enseñaban cuando éramos niños.
En fin. Sócrates, sin embargo, es considerado el primer filósofo; pero yo lo odio. Es muy fácil odiarlo. Se puede empezar a odiar desde las primeras lecturas. Por añadidura también odio a Platón
O mejor dicho, y he aquí la vergüenza, yo odié durante años a un ser imaginario al que rápidamente apodé Platón.
Mi vida es un círculo. Pero si yo odié a Sócrates fue porque él no veía círculos, sino líneas. Líneas rectas, de una sola línea. Se me dirá que veía círculos, que era irónico, que no encontraba respuestas, pero no pudo transmitir esa recursividad.
Círculos y líneas. Qué problema. Reducirlo todo al género es ¡tan sócratico!
Sócrates no era irónico. Era antipático.
(Lo mismo me sucede, involuntariamente).
(A veces).
Hubo un profesor al que no le hizo gracia que Sócrates me cagara las pelotas. (No tengo pelotas). Para el desconsuelo, sin embargo, yo no había leído a Nietzsche. O mejor dicho: en las cuarenta páginas que había leído de Más allá de, no se nombraba a Sócrates. Pero eso no importa. Lo digo porque no siempre es gracioso que me cague en alguien y menos en alguien como Sócrates. Pero para decirlo en tres patadas, Sócrates me recordaba a mi primer novio.
Mi primer novio era estudiante de psicología de primer semestre. Yo iba en secundaria. (Un escándalo). El tipo se creía que sabía mucho y aleccionaba a sus amiguitos, con los que salíamos siempre, acerca de casi cualquier tema. A mí, sobre todo. Claro que yo no sabía casi nada. De modo que aprendí muchas cosas: aprendí a tocar la guitarra, aprendí a jugar ajedrez, aprendí sobre el calentamiento global, aprendí que Mel Gibson es un idiota, conocí a Fernando Delgadillo (sólo su música, el muy cabrón se fusiló sus derechos) (cosa de la que me enteré, incrédula, dos años después) y aprendí, más o menos, qué es lo que odio.
(Y ésa es la razón por la que yo jamás daré clases de filosofía: imposible empezar a explicar a Sócrates con mi ex novio).
Que conste que cuando comparo a alguien con Sócrates, normalmente no lo hago de buena fe. En el caso de Obama fue una excepción que quiso ser irónica (de hecho en los hechos, es decir en el ensayo, no metí a Sócrates para nada).
Otra cosa que jamás diré en un trabajo/ensayo (ahora soy incapaz de pronunciar la palabra ensayo sin sentir que me echo encima toda una responsabilidad literaria) (como el caso de las regaderas) es que yo odio a los hombres que no se dejan coger. En realidad, porque soy atea half-time, odio a todas las personas que no se dejan coger. No sólo a los hombres. Hombres y mujeres. Mi odio psycho me lo reservo para todas las que no se dejan coger, pero se las cogen.
P.e.: los policías y todo el cuerpo armado.
Ésa es la razón por la que odio a Sócrates. Si se hubiera inclinado frente a Alcibíades, tal vez lo respetaría. Pero por su trayectoria... casi resulta trágico que Alcibíades se haya atrevido.
Y qué tino ¿eh?, acabar hablando de Alcibíades.
En todo caso, Obama forzosamente tiene que ser Sócrates. Pero es tan femenino a veces...
Y por eso me encantan las personas que saben poner círculos.
(Como Berkeley).
La imagen es de Charis Tsevis, un artista griego contemporáneo que tiene un Flickr, y la neta no investigué si podía subirla o no... Pero es irresistible hacerlo.
10 comentarios:
Citando a Sócrates... Desciende a las profundidades de ti mismo, y logra ver tu alma buena. La felicidad la hace solamente uno mismo con la buena conducta.
Definitivamente, el tipo era un cabronzo. Menos mal que no coincidió con Facebook o Twitter, te imaginas?
En fin, excelente reflexión. Toda una delicia para leer.
Gracias, buen alma ;)
y entonces, ¿ya no está in no dejarse coger =(?
Y yo tan fashon que me sentía u_u
Una vez más cometeré el sinsentido de tomarla en serio.
¿Por qué odiar a Sócrates? De Sócrates no se sabe nada... Para mí Sócrates sería poco más que un Changoleón pero que no ha esnifado tanto pegamento.
No se puede confiar demasiado en los diálogos de Platón -y no es la única fuente que se conserva, por cierto- están Las Nubes de Aristófanes y los Recuerdos de Sócrates de Jenofonte, y cada uno dice lo que se le sale de las pelotas sobre este personaje. Ninguno de los 3 Socrates se parecen.
El diálogo socrático fue un género tan popular en aquella época, casi como la novela policiaca o la novela histórica de ahora. (Sin ir más lejos, cuando Las Nubes de Aristófanes quedó en tercer lugar en un certámen dramático, había otro par de comedias cuyo personaje principal era Sócrates)
Sócrates no es el primer filósofo... es más bien el último.
Anaximandro es el primero, por lo menos el primero con el que se puede trabajar más o menos dado los jirones que quedan por ahí.
Sócrates jamás quizo enseñar nada. Platón fue un descarado en utilizar ese nombre.
Resulta clarificador que aunque Nietzsche se cague en Sócrates, haya tomado de Diógenes esa expresión de "transmutación de los valores" ("to nomisma paracharattein") que también podría interpretarse como: "la falsificación de la moneda."
Diógenes es alumno de Antístenes que a su vez fue discípulo de Sócrates.
Es en las escuelas socráticas llamadas menores (Euclides de Megara, Antístenes y Aristpo de Cirene) en las que debería buscarse algo más útil que el pitagorismo teológico de Platón.
El problema es que la mayoría de las informaciones de estas son tan escasas que bueno...
...de Diógenes esa expresión de "transmutación de los valores" ("to nomisma paracharattein") que también podría interpretarse como: "la falsificación de la moneda."
No quiero ser mala con usted. Sólo soy honesta.
?
No la veo mala... ni honesta, por cierto.
No puedo evitar decir que la imagen del espejo en la bañera es embriagadora...
Pero volviendo a la confiable realidad, sólo tenía una pregunta y es esta: ¿y por qué no pensar también en Sócrates como un mero personaje literario: el personaje de un diálogo platónico? Es decir, no sólo como personaje histórico.
Pienso que hay que dejar a los eruditos la búsqueda de las causas (históricas y sociológicas, aun psicológicas si es que ésas se pueden encontrar) de que a Sócrates no le hayan dado ganas de escribir, y detenerse, ya que la filosofía comienza entonces con un diálogo (con un "género literario"), en la pregunta que se abre al descubrir que el inicio de la filosofía (¿filosofía primera?) es una ficción literaria o, peor aun —para estar a tono con el alemán bigotón—, una mentira.
Lo demás —Tales y Anaximandro, el novio, las líneas y los círculos, Obama y los que no se dejan coger— es irrelevante: sacrifiquémoslo...
Sigamos en el hechizo de la imagen embriagadora ("una poción que entorpece la mente") del espejo en el agua...
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