1 jul 2010

sonreías y tu panza estaba caliente

Soñé que me acostaba con ella. Fue tan bonito sentir su vagina debajo de mi mano y cómo le metía los dedos y la empujaba. Sentí su peso (nunca lo he sentido). Todo estaba iluminado de la misma manera que lo estaba cuando me había quedado dormida. Una mala manía de dejar encendida la luz, por agotamiento, no por miedo, y de leer hasta muy tarde, casi hasta que amanece. La luz del buró daba sobre la cama y tú estabas debajo de mí, un poco recargada en la cabecera. Me apretaba a ti sabiendo que nunca lo había hecho, y empujaba cada vez más los dedos. Lo sentía perfectamente.

En mi sueño tu vagina se abrió mientras yo empujaba tan lentamente como los músculos cuando se estiran, cuando se despabila alguien que ha dormido en una cueva. Primero lento y después plop, el sueño acababa.

Quise pensar que te viniste.

2 comentarios:

Ishtar dijo...

Seguro que lo hizo...

Un beso...

Anónimo dijo...

si, seguro que lo hizo