| Mi gato, la Paca. |
| La caja con el poema es de los 14. |
| Dossier para un modelo de la ONU en la prepa. |
| A bunch of books. |
| Ringo |
| Al otro lado está la biblioteca del instituto. |
En la mañana, mientras buscaba desesperadamente otra cosa que al final me imagino que encontré, porque ya no me acuerdo qué era, me encontré el cable de mi cámara.
Y eso que las fotos se remontan al día de la mudanza, o los días de la mudanza, en mi caso. Caso fortuito en donde no existen las reglas, o existen a medias. Pero bien que existe.
Es verídica la historia de mí de muy pequeña, unos seis años, máximo, explicándole a otra niña mediante un ejemplo poco afortunado con una regla, (lo imité y me salió fatal, porque a mí las imitaciones no se me dan bien, cosa que es gravísima), lo que años después, muchos años después, encontré resumido de manera casi categórica, pero al menos poderosamente convincente, en Kant, cuando dijo que la mentira socavaba el vínculo mismo del derecho.
Increíble.
Quizá más increíble, o quizás no, sea que yo quise olvidar ese recuerdo por la pena que me causaba. En realidad nunca lo olvidé del todo, me acordé de él unas dos veces en la vida. Hoy lo recordé no porque quisiera, sino porque me vino a la cabeza y no dejé de notar que tenía vínculos tremendos.
Hoy salí tarde de la casa porque me quedé durmiendo y porque me tardé bañándome y porque no me tomé nada con prisas, propositivamente, y cuando salí, ya con prisas, evidentemente, arranqué el coche y media calle después me di cuenta de que venía arrastrando una bolsa tamaño extra grande de restos de basura de una taquería.
Cuando paré el coche y me bajé me di cuenta que eran 3.
Respiré muy hondo en mi primer día sin fumar. En mi primer día de salir públicamente sin pelo, también. Aunque ya había salido a andar en bici el martes, y casualmente al mercado, pero había muy poca gente.
El caso es que respiré profundamente, me eché en reversa (soy muy buena en reversa) e impresioné a todos mis vecinos con mi super reversazo y el asqueroso contenido de la bolsa de basura de mi vecina la taquera (ella es muy agradable, por cierto) tirado por toda la calle. A mis vecinos, a los estudiantes de las dos preparatorias que rodean mi cuadra y a los comensales de los múltiples negocios de comida de mis alrededores. Pasé dos topes y detuve el coche en la entrada de un edificio para que los demás pudieran pasar en lo que yo me bajé y le dije a mi vecina:
—Me llevé su bolsa de basura.
—Sí. No hay problema.
—Quizás no sea un lugar adecuado para dejar la bolsa de basura —le dije.
—Es que no tenemos dónde.
—Sí yo sé —y la interrumpí con un balbuceo y aleteo de manos.
Ella medió sonrió --no entendí nada-- y yo me fui. Así empezó mi día.
Después de pasar mil horas en el banco, en DOS bancos, llegué al instituto con mi pelo, quiero decir sin mi pelo, mientras me daba cuenta de que no traía las llaves de la oficina. Saludé a todos, entré al pasillo y enojada, porque venía muy enojada por todo en esta vida, por mi dinero y por mi tiempo, y las llaves, y quise abrir la puerta sabiendo que iba a estar cerrada y que ya para qué había ido hasta allá, cuando la puerta cobra vida súbitamente y como que se abre con mi mano encima de ella, mi jefe y una junta en la penumbra detrás. Obviamente recuperé de inmediato el control sobre aquella puerta maldita que de pronto se había abierto y quise volver a cerrarla de inmediato, pero casi atropello en el camino la voz de mi jefe que ya me estaba preguntando, todo amable y sonrisas, qué me había pasado.
Se me cayó el pelo, dije, asomándome por la puerta. E inmediatamente se me ocurrió (de improviso, hasta yo me sorprendí de lo bien que acabé diciéndolo) explicarle que sentía haber abierto así la puerta, que no traía llaves y que creí que iba a estar cerrado. Supongo que estaba asesorando a un alumno, pero no vi quién era. Le dije que volvía cuando terminara y me dijo que sí y que no había problema.
Con todo, apenas me instalé en la biblioteca con un durazno, lo primero que hice fue leer en mi mail una de las listas más elaboradas que se han cantado, y todavía me pregunté si debía o no, por el bienestar de mi futuro kármico, preguntarme si estaba faltando algo, y si la falta era de algún modo intencional.
No fumé hasta que llegué y escribí. No sé en qué debería fijarme y en qué no. En parte me quité el pelo para no preocuparme por él y las cosas que conlleva. Ahora que no tengo pelo nadie se fija en mí. O más bien todos se fijan. Antes lo tenía muy descuidado y no sabía cómo lo iba a arreglar. Me sentía muy fea y wanabe, con un maldito corte de pelo que me lo dejó todo deshecho. Eso fue lo que le dije a mi jefe cuando nos vimos a solas y me lo preguntó. Bueno, no le dije que me sentía fea y wanabe, las palabras exactas que usé fueron “el grafilado era incorregible”. Carlos, mi jefe, es impresionantemente inteligente. Soy capaz de decir las cosas más francas cuando él me las pregunta. Siento que tiene un don para enterarse de cosas. No quiero culparlo, a veces me cuestiono muy seriamente si mi manera de ser franca con él está bien. Creo que está bien, pero por los pelos. Es decir por mi muy específica forma de desconectarme del mundo. Cosa que no está bien, me lo dijo entre maestro y jefe. Fue a él al que se le ocurrió lo de «el ser humano tiene la capacidad de crear significantes enormes», en referencia a ¿y a qué te dedicas cuando sabes que no hay garantía epistemológica?
También hay que ver la manera en que he adaptado mis palabras.
Mientras no sé qué hacer con las fotos. Son fotos de una mudanza, ¡son metafotos! Le tomé foto a todas las cosas importantes que tengo, que tenía guardadas y que volví a guardar minuciosamente, más las cosas importantes que decidí guardar ahora, hace meses, más las cosas importantes que me traje.
Siento que todo eso está en riesgo ahora. Como si no huebira lugar dónde ponerlo a salvo, seco, a la mano.
14 comentarios:
Y él dijo: "el ser humano tiene la capacidad de crear significantes enormes", y ella entendió que todo solamente era eso.
Un poco de ayuda no me vendría mal.
Ash. Gimme a break.
Pero apuesto a que esos ojos increíbles siguen en su lugar.
Or no brake at all. Peter.
Mejor mírame más de cerca, mucho más de cerca, y explícame lo que me hace falta.
Paciencia. Perspectiva. Reconocimiento. Auto-reconocimiento, del verdadero, no el de las expectativas. Despojarte de la investidura sempiterna. Aceptación. Insight, 1 cm más, solamente. Reconocer lo bueno de lo malo. Entenderte. Entenderme. Abandonar la idea del destino fatal. Ocuparte. Reconocimiento brutal externo. Amor (no es una falta tuya, en realidad). Caminar erguida siempre, bien derechita. Disfrutarte. Desprenderte para siempre de recuerdos, pasado, fracasos, tendencias, maldiciones, supersticiones. Tomar menos en serio las cosas. Tomar más en serio otras cosas. Distinguir cuáles y cuáles. Adoptar un gatito. Proyectarle brutalmente el amor que ebulle en ese corazón enorme que tienes. Dejar de bloquearlo, por cierto. Entrarle al mundo real con sus prostituciones y jodidez. Dejar que tus amigos te ayuden. Saber quiénes son tus amigos. Paciencia. Llevártela leve. Saber que a los 28 tienes toneladas de tiempo y vivencias por delante.
Ay Ale. Nomás no puedo.
Me choca que una identidad anónima te sea más atractiva que la real. Una de las dos tendría que desaparecer.
No le hagas caso a las letras de rolas ochenteras, no significan nada.
Tal vez sea conveniente que no publiques direcciones postales (mexicanas).
"Creo que sí estoy muy triste.
Sé que lo siento de día y que se me aparece, en sueños, de noche, pero lo niego mucho, lo escondo, lo pospongo, me ofrezco a todo lo demás que se juega más fácilmente y con ello logro inquietar mi mente hasta que ésta está dispuesta a dormir otra vez." Me he estado quejando mucho últimamente y escribí esto antes de leerte. En ti volví a pensar en cosas que hacía mucho no me preguntaba, me las pregunté, me dolió, pero no lloré. Me gusta observar, pero me hace daño. Las cosas las hago como quiero, como tienen que ser y como quieren que sean y ninguna forma funciona nunca a nadie. Sí, todas las esperanzas están ahí, y sí, creo que ambas tenemos tiempo de llegar a hacer eso que es mejor y para lo que nos sabemos capaces, pero todo lo demás es lo que no convence, no seduce, no apacigua, a ti te hace pensar y a mi me obliga a volver a la cama. Tengo todo el miedo porque no tengo el ánimo para reaccionar. Tengo todo el tedio porque sé que todo lo que haga no va a funcionar. Me ahogo a propósito para llamar la atención, a veces tú atención, y funcione o no, todo va a seguir igual. "Todo funciona mal, nadie respeta nada, el espacio no es suficiente, el aire está contaminado, el agua deja de ser fresca, la comida la trago sin gusto, los olores me asquean y soy testigo de todo ello no queriendo hacer nada al respecto porque sé que ´al respecto´ no lo puedo y él no lo quiere, esto es muerte que me sigue, me desgasta, me engorda, me entorpece, me agrieta y no contenta con ello, no me deja quebrarme." Voy atrás de ti, no por el mismo camino, no con los mismos deseos, no con las mismas posibilidades, no, y no nada, pero aquí sigo, leyéndome en ti para no querer hablar conmigo. No sé qué es esto, sólo sé que no puedo dormir y que algo quería decirte. shiji-iyi
ix: "Creo que sí estoy muy triste.
Sé que lo siento de día y que se me aparece, en sueños, de noche, pero lo niego mucho, lo escondo, lo pospongo, me ofrezco a todo lo demás que se juega más fácilmente y con ello logro inquietar mi mente hasta que ésta está dispuesta a dormir otra vez." Me he estado quejando mucho últimamente y escribí esto antes de leerte. En ti volví a pensar en cosas que hacía mucho no me preguntaba, me las pregunté, me dolió, pero no lloré. Me gusta observar, pero me hace daño. Las cosas las hago como quiero, como tienen que ser y como quieren que sean y ninguna forma funciona nunca a nadie. Sí, todas las esperanzas están ahí, y sí, creo que ambas tenemos tiempo de llegar a hacer eso que es mejor y para lo que nos sabemos capaces, pero todo lo demás es lo que no convence, no seduce, no apacigua, a ti te hace pensar y a mi me obliga a volver a la cama. Tengo todo el miedo porque no tengo el ánimo para reaccionar. Tengo todo el tedio porque sé que todo lo que haga no va a funcionar. Me ahogo a propósito para llamar la atención, a veces tú atención, y funcione o no, todo va a seguir igual. "Todo funciona mal, nadie respeta nada, el espacio no es suficiente, el aire está contaminado, el agua deja de ser fresca, la comida la trago sin gusto, los olores me asquean y soy testigo de todo ello no queriendo hacer nada al respecto porque sé que ´al respecto´ no lo puedo y él no lo quiere, esto es muerte que me sigue, me desgasta, me engorda, me entorpece, me agrieta y no contenta con ello, no me deja quebrarme." Voy atrás de ti, no por el mismo camino, no con los mismos deseos, no con las mismas posibilidades, no, y no nada, pero aquí sigo, leyéndome en ti para no querer hablar conmigo. No sé qué es esto, sólo sé que no puedo dormir y que algo quería decirte. shiji-iyi
¿Quién eres?
¿Por qué, hace alguna diferencia? Yo creo que estaría peor… si lo supieras, habría dos opciones: confimar o negar mi afirmación. En ambos casos es embarazoso.
Al vuelito se me ocurrió esto que ahora pongo:
(Disclaimer: las rimas llevan a lugares insospechados, son histriónicas, aman el show. Es decir, cuando no eres un verdadero poeta)
---
Soy ese que puede brindar un hombro,
el que creyó entenderte más allá de las circunstancias;
soy ese ente al que quizás confundes con otro,
al que quieres pero al parecer también odias.
Soy una persona recibiendo un trato que no merece,
soy ese ser que ahora desaparece.
Mira, no sé quién seas, pero fuck off.
Para empezar, ¿qué te hace creer que una identidad anónima me es más atractiva que la real?, ¿qué te hace creer que de alguna manera me has caído bien, como anónima? Si, como tú misma afirmas, no te trago en la vida, ¿qué estúpida idea te hace creer que un anonimato va a cubrir lo que me caga, en primer lugar? Por ejemplo, no me gustan las personas que son éticamente flojas y tú te estás aprovechando en dos aspectos y evitando con ello hacerte la propia tarea. En primer lugar tú y todos los anónimos que vienen a comentar se están aprovechando del fantasma de la anónima original que jamás va a venir a comentar un carajo. Si no fuera por ella, no leería ninguno de esos mensajes que por no traer nombre no lo traen equivocado. En segundo lugar te aprovechas de un momento de fragilidad mío para venir a dar tu sabihonda opinión que, probablemente, no escuché en otro momento porque no me pareció que valiera la pena. Los que no entienden los problemas normalmente tienen muchas soluciones. Controla tu iniciativa. Si realmente valieras lo que presumes, no me dirías que puedes pero que mejor te lo callas. Me insulta que me creas tan idiota. Me molesta llevarme con esa clase de gente. Los primeros en agandallarse algo son los que menos entienden su valor. Apenas lo ven caído quieren comprarlo con cualquier cosa. Del mismo modo que los que no entienden un problema son los primeros en llegar con un montón de soluciones. Bien facilotas no. Sólo porque no tuvieron una buena educación y no conocen de qué tamaño es el vaso. Como ves, no basta con evitar tu nombre para ocultar lo que no me gusta de ti. Si te dije que no, confía en mí: es no. Fuck off y deja de leer mi blog.
Diría que lo siento, pero como no sé a quién le dije lo que le dije, no sé si disculparme, porque tal vez sí me imaginé bien quién fue ese anónimo.
Pero tal vez no. Tal vez la persona que escribió eso, que no es en sí ofensivo y que no merece una respuesta tan grosera de mi parte, no es la persona que me imaginaba.
Tal vez sí.
¿Cómo saberlo?
No es como que lo que haya dicho no tenga remitente.
Pero como es imposible saberlo, y como debí haber actuado en consecuencia de mi ignorancia, me disculpo.
Y como dicen por ái, no se ponga el saco, no le vaya a quedar.
*destinatario.
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