13 feb 2011

tres meses después: walking on sunshine trying to feel good

A pesar de toda mi escuela postmodernista y liberalmente bien cuidada, amé el Instituto de Investigaciones Filosóficas. (Sí, podía amar sacar copias entre filósofos analíticos si mi responsabilidad iba a ser toda ésa que era y si iba a tener alrededor todo eso que tenía, lo que no podía era hacerlo por esa cantidad de dinero). No renové la ayudantía con el CONACYT porque no podía pero ps tampoco quería: era imposible vivir con ese sueldo. Entré (ni me pregunten cómo) a trabajar al piso 37 de la Torre Mayor, corrigiendo código HTML para una consultoría cuya organización abríame a mí mucho los ojos todos los días.





Fue a mediados de noviembre. Era todo tan importante, que me sentí obligada a mantener la privacidad de la que me habían hablado tan seriamente el mismo día que entré a trabajar, sin decirme todavía DÓNDE iba a trabajar, en una oficina en Periférico. Por eso no he posteado nada desde entonces, casi. Cuando era lo primero que debí haber hecho porque ese trabajo lo conseguí gracias al blog. Sí: mi blog era lo único que tenían para darme una entrevista. (En realidad nunca supe qué tipo de gente necesitaban. Llegué a creer que me iban a necesitar como redactora pero, qué naive de mi parte creer que sería feliz redactando publicidad. (O quizás sí, de verdad)).

Qué suerte tuve, ¿no? ¿O no? Nunca supe. Solía sentarme en el sol en Reforma a principios de año, con mi jugo de muchas frutas recién hecho, sin pelo porque recién me lo había rapado, bien vestida, pensando qué quería, sin haber terminado mi tesis. Llegué a creer que yo debía quedarme en ese lugar, en esa silla, en ese piso, tendría que mantener ese puesto a como diera lugar. A veces sentada ahí haciendo la fotosíntesis planeaba estrategias.

No había dejado de fumar, pero fumaba mucho menos. A la hora en que eso sucedía (la comida, el sol, la fotosíntesis, las estrategias), a las 2 de la tarde, no había fumado ni un cigarro. Luego me fumaba dos seguidos, regresaba a trabajar y en la noche me fumaba otro. Luego llegaba a mi casa y en diciembre por ejemplo me ponía a trabajar en lo del Instituto, porque dobleteaba. Después en enero hice algo de la tesis.

Le entregué un borrador de mi tesis a Vivian pocos días después de renunciar en el Pene Mayor. (El Pene Mayor, por cierto, a toda madre: tratos de primer mundo). Ahora, yo no hubiera renunciado allá tan pronto si no hubiera tenido otro trabajo, pero admitámoslo: si no me cambiaban de lugar (pude haber hecho muchas más cosas para esa consultoría pero nunca supe si debía comprometerme ni si hubiera estado bien visto que me acercara a la jefa ni cómo), hubiera renunciado tarde o temprano. Corregir el HTML era un trabajo asegurado, fácil, tranquilo, easy mind y respetado por el que pagan bien. Tuve la oportunidad de ser el empleado anónimo, pero me ganó el ego, la voluntad de trabajar, de hacer, el impulso de vida y de falo que tenemos todos.

Una tarde de esas en Reforma me llamó mi ex novia, con la que recientemente había tenido contacto. Extrañísimo. Isabel es un amor perfecto, admitámoslo. O más bien, sería perfecta si yo tuviera 23 años. En todo caso a distancia es una amiga encantadora y en una de ésas me llamó para preguntarme si no me gustaría trabajar para una consultoría como en la que trabajaba pero dedicada justamente a lo urbano y los pasos peatonales visto desde una perspectiva a la vez enfocada a los medios en Internet y en el pensamiento verde o ecológico.

Le dije que por supuesto que sí.

Y ahora me dedico a la redacción capitalista sobre el discurso verde y sus posibilidades de salvación intentando al mismo tiempo sugerir, sin éxito del todo, que la salvación nunca es posible y que es justo eso lo que posibilita la confrontación es decir la diferencia y el discurso que explota el sentido de responsabilidad que es finalmente el objetivo último de cualquiera que venda colchoces para dormir, que es a fin de cuentas lo que debería enseñar cualquier puta señalización de un paso peatonal.

2 comentarios:

Maria F dijo...

jajaja valla! que forma tan certera de conseguir un trabajo ... nunca lo veria venir... html y ahora - green - Y podria preguntar: Como va tu tesis? ... Espero a punto de concluir :)

Esquina Tijuana dijo...

me agrada esta novela, para mí lo es y es buena, cada capítulo (pa' enfrente o pa' atrás)