Yo igual amaría conocerte. Pienso en ti y tengo la fuerte sospecha de que escapaste de mis sueños. Conocerte, consentirte, ser siempre tu amiga y estar para ti. No comprendo aún del todo bien los efectos que me provocas pero me queda claro que estar contigo en cualquiera de las modalidades imaginables, es un honor, una cosa por demás bella. Miro la imagen que reconstruye mi mente a través de tus fotos y tus letras y mis ojos se llenan de brillo, de ternura, de sorpresa, de alegría y me invade un impulso tremendo por abrazarte, por sentirte y no te voy a mentir, también por besarte, por tocarte, por expresarte de cualquier manera posible el huracán que se desata en mí cuando te pienso, el deseo tremendo de entregarte todo esto. Tengo mis razones cobardes para no habértelo dicho tiempo antes y las odio porque nada debe impedir la expresión, son estas cosas en la vida que te torturan por no saber si estás haciendo/diciendo o no lo correcto, el absurdo de lo correcto. En fin, cualquier mujer, hombre o lo que sea debería sentirse súper afortunado de amarte. Yo no puedo concebir que un ser humano tan bello, complejo, contradictorio, locamente racional y de especie casi extinta ande por ahí sin ser el gran tesoro de alguien más y ser tremendamente amada, cuidada, consentida. Pues bien, lo he dicho, sólo espero no haberte incomodado. Un fuerte abrazo.
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3 comentarios:
Yo amaría conocerte.
Yo también.
Yo igual amaría conocerte. Pienso en ti y tengo la fuerte sospecha de que escapaste de mis sueños. Conocerte, consentirte, ser siempre tu amiga y estar para ti. No comprendo aún del todo bien los efectos que me provocas pero me queda claro que estar contigo en cualquiera de las modalidades imaginables, es un honor, una cosa por demás bella. Miro la imagen que reconstruye mi mente a través de tus fotos y tus letras y mis ojos se llenan de brillo, de ternura, de sorpresa, de alegría y me invade un impulso tremendo por abrazarte, por sentirte y no te voy a mentir, también por besarte, por tocarte, por expresarte de cualquier manera posible el huracán que se desata en mí cuando te pienso, el deseo tremendo de entregarte todo esto. Tengo mis razones cobardes para no habértelo dicho tiempo antes y las odio porque nada debe impedir la expresión, son estas cosas en la vida que te torturan por no saber si estás haciendo/diciendo o no lo correcto, el absurdo de lo correcto. En fin, cualquier mujer, hombre o lo que sea debería sentirse súper afortunado de amarte. Yo no puedo concebir que un ser humano tan bello, complejo, contradictorio, locamente racional y de especie casi extinta ande por ahí sin ser el gran tesoro de alguien más y ser tremendamente amada, cuidada, consentida. Pues bien, lo he dicho, sólo espero no haberte incomodado. Un fuerte abrazo.
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