24 ago 2011

el texto no era mío

No me había dado cuenta de todo lo que no tengo la culpa de lo que me dicen.

Martes

Media tarde, llegué al pasillo, porque no tenemos oficina. Venía del Starbucks. No había comido porque no tenía dinero. Martes 16, 5 de la tarde. Se me aparece Allán, mi jefe, el conductor del progama. Platicamos un momento, le pregunto si leyó el guión, si le gustó, me dice "ah sí, a propósito, acompáñame" y  me dice, con amabilidad exagerada frase tras fase, que me estoy distrayendo porque había escrito tres veces la palabra importante en un párrafo. Le digo que tiene razón y pienso "Fuck Alejandra, despierta". Luego me dice que tuve un error garrafal poniendo que Josefina Vázquez Mota había abierto su campaña para la presidencia, y le contesto —alarmada, por supuesto— "¿¿YO puse eso??", y me dice que sí y que ponga más atención. Ok, quiero darle mi punto de vista: la redacción es un desorden, nadie está leyendo de un tirón el guión final, no trabajamos realmente la editorial y... Eso no es excusa, me dice. Le contesto que tiene razón, que admito que me equivoqué, que eso no va ahí, que voy a poner más atención; pero insisto en que la fatiga del desorden quizás esté provocando estos errores. Se molesta. Dice que él es el redactor en jefe. Tuerce un poco la sonrisa y me dice: "Lo siento Ale, te voy a ser honesto, esto no es un error de-de-de ¿me explico? Esto es de alguien que no sabe escribir". Y  ¡PUM!, se mete a la estación de maquillaje rompiéndome el corazón.

Acto seguido me quito mi mochila de un jalón, saco la compu y reviso mi texto: yo había escrito sobre Ernesto Cordero, no sobre Josefina Vázquez Mota. (Sí, así de despistada y buen pedo soy: admití todos los errores de un texto que yo no había escrito).

El texto no era mío.

Salió en ese momento Allán de la estación de maquillaje. Llegué brincando hasta él como Bambi y le enseñé la pantalla de mi computadora gigante porque es una Dell del Pleistoceno. Le dije "El texto no es mío". ¿Se diculpó? No. Creo que murmuró una disculpa. Luego me dijo que no tenía tiempo para discutirlo más. Se enojó, me habló en voz alta enfrente de todos mientras se iba. Enfrente de todos quiero decir enfrente de los protagonistas de TV Azteca y sus respectivos servidores personales.


Miércoles

Llego a la oficina Starbucks y me pongo a trabajar. Amé ese trabajo, la verdad. Monitoreaba todo lo que tuviera que ver con: «fue noticia a través de Twitter». Puroescándalowe.

Llega Allán. Puede llegar tarde porque de todas formas no tiene nada que hacer ahí antes (si no ha leído los periódicos, claro). Se sienta a mi lado, justo a mi derecha, casi pegado a mi brazo, y nos regaña a todos porque estamos entregando mal los textos. "No sé quién fue y no es el caso ahora", dijo.

El caso es que a mí me pudre un poco que un guey que no sabe leer en voz alta y trabaja para la tv, que es conductor de un noticiero pero que no lee los periódicos, que se dice "redactor en jefe" pero que no sabe lo que es una editorial, que dirige un noticiero digital pero que no sabe lo que es "ubuntu" o "paper.li", nos regañe. O sea, no tiene autoridad ni moral ni epistemológica. Nos está plantando su berrinchito porque no sabe qué decir ni de qué quejarse. Sólo repite que así no.

Al final pregunta si alguien tiene algo que decir. Yo, por supuesto. Propongo públicamente un editor en jefe y hablar abiertamente de sus obligaciones y tareas. Para repartirnos mejor el trabajo. No necesitamos contratar a nadie más ni gastar un sólo peso, se trata de una discusión editorial, se trata de un programa de tareas, se trata de una dinámica de cualquier pinche oficina corriente, de la repartición del trabajo marxista y de dejar claras estas cosas con las que estamos haciendo negocio para que yo pueda poner música y sentarme a trabajar en paz. Pero Allán, que un día fue vocero del expresidente Fox, apenas me dejó decir "Propongo un editor en jefe..." e inmediatamente hizo un escándalo. Así que nunca pude explicar realmente que una mejor organización nos hace más felices a todos y mejora la calidad del trabajo. Por ni mencionar que el texto no era mío y que yo debí ponerme los audífonos desde el principio.

Lo que era de mí, estaba dispuesta a atenerme a cualquier censura. Me urge el $$$.

Allán hace un escándalo y de nuevo se levanta, rechina la silla, camina respirando agitado hasta la cola del mostrador de Starbucks, donde ya toda la fila nos está viendo, claro, y desde ahí me dice que no puede conmigo, que no puede trabajar así.

Le contesté que entonces no pidiera opiniones. OSEA.


Jueves

Ya tengo dinero. Voy feliz a mi trabajo, llego media hora más temprano, pido un express doble alto, me siento en mi super computadora arreglada por dariuus el hacker máximo de la faz de la Tierra en mi super mesa de madera plana para mí sola con la mañana fría y nublada en el Ajusco ....y Marvel me textea: Allán quiere que le pidas disculpas.

Obvio no. Pero le contesto a Marvel "¿Crees que debo de pedir disculpas?" Es sólo para saber lo que piensa. Y sí, me contesta lo que ya sabía: que a él le gustaría que yo pidiera disculpas por el bien de la comunidad.

Por el bien de la comunidad, niños y niñas que leen desde sus casas, no se piden disculpas deshonestas.

Llegó Allán tres horas después y me pidió un minuto. Habló y habló y habló hasta que llegamos al otro lado de la plaza. En ese momento yo abrí la boca y le dije "Tú no sabes leer, qué me estás diciendo". ¡PUM!, me despidió. Iba a decir mucho más.

Yo lo consideraría ofensivo si se lo hubiera dicho enfrente de todos. De manera personal no es más que una llamada de atención: no sabes leer, wait.

Se negó a hablar más conmigo cuando yo necesitaba establecer los términos de mi renuncia despido y añadió, porqueps es un experto en derechos humanos este señor, que quizás no me pagaban porque no he trabajado nada (trabajé ahí tres semanas e hice todo lo que me pidieron, hasta un examen psicológico, sin contrato) porque mi trabajo no vale. Claro que lo pasaron al aire, tres semanas, mi trabajo que no valía.

Todo esto porque yo no dije en su momento "Ei, yo no soy ésa, yo no escribí ese texto". Porque pues yo puedo ser ésa para muchas personas, me gustaría entender su punto de vista, realmente.

10 comentarios:

szalvador dijo...

Por supuesto que no fue lo del texto; ese pobre acomplejado te tuvo miedo, se sabía inferior a ti y necesitaba correrte a como diera lugar. Ánimo Ix, encontraste a tu Tirano Personal, un gran privilegio según Don Juan Matus, el de Carlos Castaneda. Y suerte. Abrazo.

ix dijo...

Yo pienso exactamente igual, szalvador. Ja. (No sí, de verdad).

¡Muchas gracias por pasarte a leer! Es un honor que gente como tú me diga eso.

Tuttistófeles dijo...

Es claro que desconozco a los personajes, pero sé de ti por tus letras y coincido en que fuiste un exceso de personalidad para dicho personaje. Despedirte fue la única manera que su mente pequeña inconscientemente encontró para reconocerte y halagarte.

Darío dijo...

Hola,

por alguna extraña telepatía pasé por aquí y leí varios de tus posts. Ya sabes que cuando te leo pienso miles de cosas pero a veces me detengo, y sin embargo, también por conexión astral, me encontré con esto de @kellyoxford que resume maravillosamente mucho de lo que pensé:

"More often than not, a paycheck is compensation for putting up with bullshit."

Claro que eso ya lo sabes, me queda claro. Supongo que puedes perfectamente soportar a un cliente nefasto en el restaurante pero si ese mismo cliente demostrara ser intelectualmente inferior y *simultáneamente* cuestionara tu forma de escribir o tu postura filosófica, ni entre tres meseros y dos garroteros podrían arrancarte su cabeza de entre las manos :-)

Y sí, claro: no fue el texto el culpable. Ni tampoco, hay que decirlo, fue algo personal. Era simplemente que él consideraba que había que mantener el Orden de las Cosas. Y tú, Ale, tenías que oficinísticamente aceptarlo como un honor, mirando hacia el suelo, pidiendo perdón por hacer olas.

Putting up with bullshit. Creo que hasta Wittgenstein lo terminó haciendo, aunque seguramente tenía un equivalente de tu blog donde podía despotricar contra los imbéciles que no comprehendían su genialidad.

En cualquier caso esta es una excelente oportunidad para aprender.

Te mando un abrazo gigantesco, te quiero mucho. Si lo tuyo es ser indomable, estoy seguro de que hay muchos lugares donde necesitan especímenes justo así. No te desanimes, sigue moviéndote y no te culpes.

Un beso.

ix dijo...

Pinche Darío, eres el mejor.

Aunque AMÉ la teoría de Tuttistófeles.

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Eres el más inteligente, el que lo explica todo sin escribir 20 cuartillas, el que tiene TODOS los puntos de vista posibles (p.e., ya te vas y al final cuando estás a punto de dejarme con el corazón destrozado, esta vez sí, me dices que si lo mío es ser indomable, aún así puedo trabajar. Lo amé. Odio el desempleo.), el que no toma partidos, el que se mantiene ecuánime, ¡y simpático!, el que le caería bien a mi jefe y el que AÚN tendría trabajo.

Y sí, hay que decirlo, no fue personal, pero yo comoque le di un poco ese giro. En algunos momentos. A mi favor. Claro, es un blog, es ficción, no cuenta.

Lo que realmente cuenta es lo que hacemos en la vida.

Bueno, yo sabía lo que tenía que hacer para conservar mi trabajo. Pero tengo que decir que hasta cierto punto me agarró desprevenida. Se adelantó como una o dos horas al momento de despedirme, según yo lo había previsto. Aún no decidía si realmente me convenía dejar de trabajar ahí. O sea porque estaba Marvel en medio, además. En todo caso tenía previsto un margen de tiempo para hacer lo correcto, verbalmente, para practicar las justificaciones correctas en la vida antes de perder mi trabajo.

Pero aunque seas el más inteligente, tu punto de vista me da náuseas y me hace querer perderlo todo porque entonces nada tiene importancia.

Aunque yo te quiero, a ti. No a lo que dices. De verdad que te quiero.

ix dijo...

Porque de otra manera me orillan a ser de esas mujeres que pueden escribir perfectamente lo que hubieran contestado a equis. Y claro, como nunca le contestamos a equis realmente nunca avanzamos de nivel en ese lado.

ix dijo...

Lo del par de horas es ficción, gente.

Tuttistófeles dijo...

"Practicar las justificaciones correctas en la vida". Es terrible pero más terrible aún es que funciona, es de lo más sencillo aprender a hacerlo y lo más común practicarlo a tal grado que se confunda con uno mismo. Las cosas correctas en la vida apestan y sucede que muchas veces accedemos para que todo funcione, para creernos más listos al saber manejarlas y coronarnos como estrategas perfectos, pero al final del camino todo se resume a que tuvimos la necesidad de usar una máscara y en este mundo tan marchito me parece criminal enmascarar mentes tan bellas como la tuya.

Muchos se empeñarán en disfrazarte de algo que no eres, el arte surge de la desnudez de tu esencia.

Yo te amé (con mayúscula+cursiva+negrita)y lo sigo haciendo desde el momento en que te descubrí.

ix dijo...

Qué voy a hacer usted...

Tuttistófeles dijo...

Si fuera rica sería tu mecenas, lo pensé desde la primera vez que te leí. Obvio a cambio sólo de poder leerte siempre.