Antígona también se apegó a su propia cultura política. La encerraron en un sótano y tapiaron la puerta. Responsabilidad es apegarse a la propia cultura política, aunque ésta no esté contemplada en los partidos. El verdadero problema es que si la política no va más allá de éstos, no podemos respaldar nuestra propia cultura política dentro de un acuerdo social como son las palabras, las figuras y las urnas. La idea que hay que empujar es que si simplemente desarrollamos el programa establecido, nada sería más irresponsable y totalitario. Es insoportable mirar el pasado. Mi cara en mis fotos del pasado. Las veo y se me rompe el corazón. Yo era así. Y creía que estaba mal enseñar esas fotos. No puedo creer que haya sido ésa. Quince años diecisés años diecisiete años dieciocho años diecinueve años veinte años veintiún años veintidos años veintitrés años veinticuatro años veinticinco años veintiséis años veintisiente años veintiocho años en la playa en la selva en el centro colonial en el aeropuerto en otro país en un café en mi escuela con mis amigos con mi familia con mis ex novios 15 años y todos esos años sin saber lo que es el cuerpo o la compañía la palabra la respuesta. Ahora estoy flaca mi cuerpo en caída libre la piel amarilla curtida rota con ojeras los ojos borrosos el pelo reventado. Estoy enferma y no sé de qué. Estoy tan mal que ni siquiera puedo esperar razonablemente estar con alguien, nadie quisiera estar conmigo. Tampoco hay nadie que entienda. Corro más rápido que cualquier otro. Estoy más allá de cualquier representación, reflejo, respuesta, coincidencia, compañía, negocio, felicidad. Mi mente es un laberinto que no tiene solución. No tiene caso siquiera confiar en las palabras. No bastan. Cualquier intento de retrospección es retroceder. Me meto en mis cobijas y no sé qué pensar debajo de ellas. No hay a donde ir. No hay nada que hacer. Hay mucho que hacer, pero todo va a ninguna parte. Volver a pagar cien pesos por un sándwich. Volver a pagar lo que no se tiene. La válvula está rota. No hay palabra, no hay punto final, no hay salida. No puedo creer quién he sido y entender que esté sola, sin trabajo ni dinero ni techo ni propósitos. Quiero un machete que me rompa la clavícula. Esta necesidad de hacer presente en el cuerpo lo que se tiene por dentro. Quiero que me estalle la cabeza. Quiero que me rompan la espina vertical con un bat. Me meto en mis cobijas y deseo eso. Me hundo en el tráfico y deseo eso. No puedo pensar que ya estoy demasiado abajo para tener alguna respuesta. No puedo creer que haya tanta gente que haya elogiado lo que escribo, que me haya buscado para trabajar con ellos y que conociéndome me hayan desechado porque no convengo a sus intereses y que me esté muriendo. No puedo creer que no tenga contestación réplica solución sentencia resolución dictamen veredicto. Hoy dejé el nuevo psicoanalista. Llevaba un mes. Lo contacté el mismo día que me persiguieron dos policías y que estuve a punto de ir al Ministerio Público a entregarme diciendo que había matado a alguien. Falso testimonio por supuesto. Hoy los militares cerraron Periférico. Había mucho tráfico. Las calles repletas de máquinas paradas. Iba llegar al final de la consulta y a pagarla. Di media vuelta con el estómago. Llevaba 45 minutos en el tráfico y no iba ni a la mitad del camino. Cuando volví a mi casa le llamé le dije que estaba harta de gastar mi dinero mi sangre con alguien que insistía que tenía que retomar EL ORDEN cuando los militares cerraron la calle y yo iba a tener que pagar por ello como por todo lo demás y los sándwiches de cien pesos. Harta de retrasarme en cada sesión para explicarle a él incapaz de llegar hasta donde yo estaba y pagarle por eso. Gastando todo lo que no tengo para retormar el camino de un camino que me ha expulsado. Y no quería. Colgué el teléfono y me eché a llorar abajo de las cobijas. No puedo creer que no haya nada. Las cuatro paredes. ¿Qué clase de muerte es ésta? Preferiría morir agarrada de un machete rojo en mi estómago. Me cansa incluso caminar a la tienda a comprar cigarros. Ya no tengo nada. El cajón está vacío. El tanque no tiene más. Mi ex novio vino a querer cogerme y a decirme que nadie me iba a leer. Mi ex novia vino a sospechar de mi casa y a romper el papel de un álbum de mi hermano. Y a reírse. R. cree que puede callarme y repetirme un millón de veces que hay que votar por el PRD porque si no es mi culpa. E. dejó de hablarme, simplemente. No recuerdo por qué. No hay nadie, además. Todos se han ido. Me robaron mi historia. Tengo 29 años y hasta ahora me entero qué hizo mi familia para que los exiliaran. ¿Puede ser posible que la familia de un constituyente no sepa que su familia fue constituyente? De un país al que sólo puedo ir 3 meses como extranjera. En este país no puedo trabajar. ¿Quieres pinche mamona? ¡Aquí están los horóscopos del 2012! ¡Ála! ¡A corregirles la ortografía! ¿Cómo puedes decir que no hay trabajo en este país? Y tengo que soportar que me digan incompetente o huevona. Y tengo que soportar una población que es incapaz de valorar lo que hago que intenta cambiarme de camino que se burla y que ofende porque yo no sé nada y no he entendido termina la tesis es un trámite así le hice yo. Y tengo que soportar que el amor y el interés y la solicitud venga en forma de "te voy a enseñar porque tú no sabes". No hay salida. Quiero que me despedacen viva. Esta fucking necesidad de representarse imaginariamente en el cuerpo lo que sucede y la incapacidad de verlo. Voy tan abajo. Sé que no se puede subir. Sé que no. Cuatro paredes. Lo tengo claro. Ni afuera ni adentro. No sé qué hago aquí aún. No me quiero morir. Le tengo miedo a la muerte, a ésta. Qué hago aquí, qué espero. ¿Cómo querer? ¿Qué tipo de voluntad es ésta? No veo nada.










7 comentarios:
Miss quejas
Miss acné
Miss sufro mucho
Miss “soy demasiado para este mundo”
Miss bla
Pues según parece sí es posible, que la familia de un constituyente no sepa que su familia fue constituyente... ¿es eso de lo que esta enferma?
Su exnovio se equivoca, ya que al menos yo he venido a leerla; seguramente no era intencional, pero así ha pasado.
¿A quién mató? o tal vez la pregunta es como la de Juan Preciado a su madre "¿Y a usted quien la mató?"
Tal vez también usted tenga que ir a su Comala para encontrarse con Pedro Páramo.
Perdóneme, por hablar sin entender... esque toda esa muerte girando a su alrededor... uno se pregunta ¿por qué?
Antígona no debió morir y usted lo sabe. Lo sabía también Creonte y lo sabía también ella. Antígona no debió morir por un puñado de tierra. Esas son las ideas. Esa es la fe en ellas. Usted no debe morir tampoco. Y usted también lo sabe. Déjeles que se maten por las ideas, pero no se identifique con el cadáver. Usted no es eso.
Un cadáver. Sí. También lo sabía Creonte. Y sí: hasta la muerte por las ideas.
Un cadáver. Sí. También lo sabía Creonte. Y sí: hasta la muerte por las ideas.
Si se sintiera demasiado para este mundo no se romperia la crisma escribiendo acerca de todas las ausencias.
Abrazo norteño.
No me creo demasiado para este mundo. Creo que cada quién debe subir y bajar en la apreciación que cada quién tiene de sí mismo sin que eso sea un problema para los demás y que no cabe la pregunta de si se es demasiado o demasiado poco para este mundo. Creo que no se puede pensar nada razonable si pensamos así, en esa línea, tratando de responder a la pregunta de creerse demasiado o no. Es un ámbito personal, de libertad personal, de trabajo personal que cada quien debe hacer.
Otra cosa es pensar que este mundo no está respondiendo como debiera responder. Y no lo está.
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