22 oct 2014

comentario a la entrada POR QUÉ ME FUI DE MÉXICO

Estamos, sin ninguna exageración, viviendo un momento crucial. Algunos piensan que "hagan lo que hagan" el resultado será el mismo e inevitable. Es falso. Para creer esto es necesario creer que, por ejemplo, las acciones personales son tan diminutas que son despreciables. Y de la misma manera las acciones de todos los demás. Es decir, es necesario creer que el poder está arriba y le pertenece únicamente a la clase dominante. Es decir, es necesario creer en algo así como una monarquía. Y asumirla. Y decirnos "nosotros no podemos hacer nada ni tenemos derecho de hacer nada." Mientras tanto el trabajo que cada uno de estos pequeños puntitos hace (creyendo que su trabajo es despreciable), visto en gran escala, es el trabajo que mantiene a esa organización en el poder.

Tenemos las dos opciones. Lo que suceda en el futuro va a depender de las decisiones que cada persona tome. Es un momento crucial.

Para combatir el terrorismo de Estado se necesitan, según un acuerdo mayoritario en filosofía política, dos cosas: fuerza pública y solidaridad internacional.

México no cuenta ahora con una fuerza pública. Ésta necesita estar organizada y responsabilizarse de sí misma. Al contrario en estos momentos mucha gente "organizada" está simplemente siguiendo órdenes que vienen de un arriba desconocido. Con la razón de que es la única organización a la que pueden adherirse. Eso no es organización auténtica. México necesita politizarse, necesitamos hacer correr entre la población los enunciados correctos, hablar constantemente de este tema, enriquecerlo, pelotearlo entre todos. Actualmente en el interior de las familias, en la mesa familiar, no se está hablando de esto. Tampoco los medios de comunicación están tomando el discurso correcto que ayude a un análisis social sobre lo que ocurre y que por lo tanto plantee las circunstancias donde sea posible la fuerza pública. Ni siquiera las ONG's están tomando el discurso necesario. Ahora no es el momento.

Pero para que alguna vez sea el momento es necesario empezar a hablar entre nosotros. No estoy hablando de hacer planes sediciosos. Estoy hablando de hablar sobre qué es terrorismo de Estado, en qué otros lugares y momentos de la historia ha sucedido, a qué objetivo sirve el discurso que manejan los medios de comunicación y, en fin, lo que yo llamo definir las líneas de la cancha. 

No basta con hablarlo una vez y ya, listo, encontramos la verdad, tú y yo la sabemos y ya. No. Hay que enriquecer el discurso, pensarlo, digerirlo, plantearlo desde otras perspectivas. El discurso no es estático, se avanza en él.

Así que ahora lo que hay que hacer es fomentar la comunicación, no lanzarse al frente.

E insistir en la solidaridad internacional. El nivel telenovelesco y perverso de lo que ocurre en México está dificultando que la situación se entienda en otros países. Y mientras sigamos creyendo que "en todas partes es igual" no ayudamos a resolver el problema.

Es necesario dejar muy claras nuestras intenciones pacíficas y políticas.

Pero que quede claro que apoyar al EZLN no significa apoyar la violencia. Si alguna organización nacional ha mantenido las ideas que son necesarias para la paz, como la defensa de que cada uno de nosotros es un agente político y el ejercicio del diálogo, es el EZLN.

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