Se hace el arroz como se hace normalmente. Poco antes de que esté hecho, o justo cuando terminó de hacerse, se prepara el atún.
Se necesitan dos latas de atún. Esta receta la descubrí cuando era estudiante, así que si sólo tiene una lata de aún, está bien. Pero es mejor tener dos. Se escurre el atún, da igual si vienen en agua o en aceite. Yo los compro en agua normalmente, para no tirar aceite al desagüe. Se pone un poco de aceite (de oliva siempre es mejor) en un sartén. Se puede sofreír cebolla y ajo, o no. Cuando esté caliente el aceite se echa el atún escurrido. Se expande por toda la sartén de modo que más o menos le de el mismo calor a todo. Al principio se va a evaporar el agua. Tarda mucho en que esto suceda. Mientras se evapora, se reduce increíblemente el atún. Por eso es mejor con dos latas. Mientras el agua se evapora hay que remover de vez en cuando, volviendo a repartirlo todo en el sartén. Cuando el agua deja de evaporarse, no hay que dejar de remover. La idea es que se dore todo el atún. Y cuando está todo dorado y crujiente, se agrega una porción de arroz ya cocido al sartén y se revuelve todo. Luego se sirve.
Se le pueden agregar chícharos o queso. Los chícharos se saltean un poco (es mejor saltearlos con tocino). Así que van antes que el arroz. El queso, al contrario, iría después de meter el arroz al sartén.
No es la maravilla de las maravillas, pero te salva cuando sólo tienes arroz, atún, cebolla, ajo y aceite.
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