Estaban en una galería de arte, estaban bien, perfectamente bien, sonriendo incluso. No vi a todos. La galería era de una italiana que conocí en Oaxaca, aunque la italiana en realidad vive en una casa muy chica y muy austera. Ésta era una galería blanca, enorme (como la casa blanca del presidente, pero era una galería de arte). Nosotros (nosotras, éramos sólo mujeres) estábamos en la planta baja. Había muchos cuadros y yo recuerdo que me gustó que se "encomiara" (no fue ésa la palabra en mi sueño, en mi sueño sólo lo pensé, no lo expresé) una cultura de hace muchos años. Aunque en el sueño los cuadros hacían referencia a la Ilíada o a los griegos antiguos. Y luego la italiana me sacó de mi error y me mostró que arriba de todos los cuadros, que eran muchos, hasta arriba, muy arriba, había un sólo cuadro que decía "christianity". La casa era de la italiana pero a la vez era de mi maestra de inglés de la prepa. En el sueño se confundían sus personalidades.
Estábamos en el piso de abajo, pero en un rellano donde el techo se abría hacia un piso de arriba. Los techos eran muy altos en la galería, pero en esa zona justo en la que estábamos el techo era mucho más alto porque abarcaba la altura del primero y del segundo piso, por lo menos, aunque recuerdo una pared altísima, blanca, como de muchos más pisos. Se podía ver desde abajo el techo del segundo piso y desde el segundo piso, separado por un barandal, uno se podía asomar a ver el rellano donde nosotras estábamos. Y por ahí se asomaron algunos de los 43, con sus caras morenas en contraste con las paredes del barandal blanco. Sonreían. Dos por lo menos se asomaron, quizá 3 ó 5, pero no eran los únicos que estaban ahí, estábamos hablabando de ellos entre nosotras y hablábamos de más. Reconocí a Abel asomado en el barandal. En el sueño reconocí a otro, pero ahora no lo recuerdo.
Noto, ya despierta, que sólo soñé con sus caras. Y que me he pasado muchos días trabajando en una página donde tengo subidas sus fotos, así que estoy viendo sus fotos constantemente. Ayer tan sólo me pasé mucho tiempo trabajando en la página, así que es normal haber soñado con ellos. Tampoco es la primera vez que sueño con ellos.
Estaba con S. Hacía mucho que no soñaba con S. S estaba preparando una exposición de arte, yo estaba haciendo roles de canela para todos, para los 43 y nosotras. Recuerdo que no íbamos a tener mucho tiempo y en mi sueño los roles de canela tardaban mucho, así que me puse a hacerlos inmediatamente. Era una masa enorme, dulce, que me pasé todo el sueño cuidando y doblando para que fermentara lo mejor posible y quedaran ricos. Seguro iban a salir muchos más roles de canela de los que nos pudiéramos comer. S preparaba unos cuadros en donde estaban escritos los apellidos de los chicos que estaban en el piso superior, con su puño y letra, en color rojo, con un pincel. Y estaban veladas las palabras con un paño blanco transparentoso. Le pregunté a S si en serio quería decir de esa manera dónde estaban los chicos, ahora que sabíamos que estaban bien. S me dijo que ella sabía lo que estaba haciendo. Fue entonces cuando observé que me parecía muy bien que hubiera cuadros de la Odisea y cuando me señalaron que arriba de todo estaba la cristianidad.
Al final choqué. Íbamos S y yo en un coche muy viejo, negro, con un cofre muy grande, pero no le servían los frenos. Yo sabía que no le servían los frenos. Íbamos en la calle, una calle industrial, larga, polvosa, llena de muros largos, y yo aceleré para pasar en verde un semáforo y S me miró como que no le gustó lo que estaba haciendo, y en la cuadra siguiente, muy pronto, poco más de 100 metros, me tocaba el semáforo en rojo y tenía que frenar pero no servían los frenos y además había una montaña de arena desvanecida sobre el camino, así que resbalamos y ya íbamos a meternos en el crucero entonces giré el coche para detenerlo en un bajo puente, donde había un camión estacionado. El coche giró como 4 veces y quedó la mitad encima del crucero y la otra mitad bajo el puente. A S no le pasó nada, quedó del lado del bajo puente y estaba enojada/asustada porque había chocado, pero yo quedé en medio carril sobre el crucero y vi cómo venían los coches rapidísimo hacia mí. No estaba preocupada, sabía que ya nos habían visto y que iban a parar o a girar, aunque también veía que no había espacio para girar ni tiempo para frenar, no estaba preocupada pero ahí me desperté.
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