Cuando digo que hay que hablar sobre lo que sucede, no me refiero únicamente a una "noticia", la "noticia" de que hay Centros Clandestinos de Detención, CCD, ni me refiero a que TODOS en Facebook o en Twitter o en la vida tengan que postear casi exactamente:
Yo estoy pensando en algo así como que la gente, esos otros mexicanos que tienen Facebook, Twitter, blogs o que escriben a los periódicos, hable de lo que sabe, de lo que imagina que puede suceder, de lo que imagina que ha sucedido, de la información que le falta, de las dudas que tiene, y no sólo con referencia a noticias específicas sino también respecto a temas de las noticias, temas de conflictos políticos más generales, temas éticos y temas personales, emocionales, sociales, que tienen que ver con cómo nos conocemos y cómo sabemos cosas de nosotros mismos.
Me encontré esta nota de Contralínea, dice "8 de septiembre, 2013": http://contralinea.com.mx/archivo-revista/index.php/2013/09/08/yosoy-infiltrado/ "Desde el órgano de inteligencia civil del Estado mexicano se diseñó un operativo para desprestigiar y desactivar un movimiento abierto y ciudadano: el estudiantil #YoSoy132." Y enseguida relata cómo "El actual director de Fuentes Abiertas del Cisen, Manuel Cossío, se encargó de fabricar pruebas para “demostrar” que la organización era una creación del entonces candidato a la Presidencia Andrés Manuel López Obrador." Mostrando grabaciones cortadas y editadas de Saúl Alvídrez.
La comunicación pública es importante por una cuestión democrática y popular. Yo estoy haciendo una diferencia entre por ejemplo lo que se habla en una sobremesa o en círculos de confianza, y lo que se escribe, se publica no sólo en los periódicos y las revistas, o que se graba en la TV, sino también una diferencia entre hablar en una sobremesa y hablarle a la gente que no conoces, o decirlo abiertamente en una fiesta a muchas personas, o ir diciéndolo por ahí, comentándolo con todo mundo.
Nuestra sociedad, la mexicana de clase media, media baja, media alta, rechaza el discurso público. Sólo gente ilustrada o reconocida puede usarlo, el que lo usa automáticamente "se cree más" y, por supuesto, es motivo de burla que un cualquiera se haga más público de lo que debería. Como sucede con la clase campesina y obrera que es más pública y se siente más cómoda saliendo a la calle con su gente y hablando con ellos y organizándose con ellos y ocupando, tarde o temprano, no sólo micrófonos sino también el espacio público de Facebook y Twitter donde transitan videos de Youtube con cualquier clase de expresiones. Además de que son el 60% y un poco más porque no hablamos únicamente de los que entran en la clasificación de pobreza.
De la pobreza he hablado mucho en este blog, salpicado aquí y allá, pero para mí lo que no podemos dejar de APUNTAR, tomar en cuenta, ver, es que alcanza niveles muy altos en la escalada de capacidad económica. Es decir un universitario de clase media con casa propia que viva en la zona central del gran Distrito Federal puede perfectamente tener un montón de pobrezas, es decir, que él está acostumbrado a una pobreza a la que por ejemplo un argentino de nuestros días no está acostumbrado. Transporte público, servicios medicos, ginecológicos, odontológicos, educación y tecnología, capacidad para comprar ropa nueva, calidad en los alimentos,
y ni hablar de cierto tipo de riqueza con la que cuentan algunos países, no sólo EEUU y Europa, que consiste en salir caminando de casa y encontrar que los otros que viven alrededor tienen la misma capacidad adquisitiva, andar un poco más, tomar un tren, y ver que los otros tienen la misma capacidad adquisitiva o similar, ir a una ciudad vecina y luego a otra y a otra y a otra y que TODOS SEAMOS ECONÓMICAMENTE PRODUCTIVOS Y MÁS O MENOS IGUALES.
Hasta que claro, uno sale del país y ve que no es así. Lo cual se va a mantener aunque tengamos todo el planeta las mismas capacidades económicas o similares.
Está bien la diversidad pero ello no significa que esté bien la distancia económica que existe.
A lo que voy es que callamos, no tenemos la costumbre de decir lo que pensamos, no sabemos conversar, somos violentos, nos da igual un significado que otro, está muy bien que seamos como somos y que veamos que las cosas pueden ser de una u otra manera y que no nos obsesionemos tanto con sólo un lado de las cosas, no hay que renunciar a nuestra manera, pero tanto tanto TANTO no puede ser, en algún punto hay que girar y adoptar una confianza diríamos ilustrada y burguesa en el otro.
Esa confianza en México la tienen los pobres.
Pero son pobres, y no se puede echar a andar bien las cosas cuando uno es pobre. Por lo menos no tan bien como podrían hacerse de otra manera, si pudiéramos planear lo que queremos para nosotros y nuestra familia, y nuestra casa, y nuestra vida, y hacerlo.
Eeee... ¿qué tienen que hacer los pobres? Sin duda solidarizarse, organizarse, hablar las cosas y ponerse de acuerdo de manera honesta y leal. Sobre si tienen que tomar las armas o no, yo sólo voy a decir esto: cuando te acorralan y no tienes opciones reales democráticas como no las hay en México, es legal tomar las armas. Pero hay que hacerlo de modo que ganes y no una lucha perdida. Y si te van a matar de alguna y otra forma e igual no tienes recursos para ganar, entonces hay que hacerlo de la manera más inteligente y SOBRE TODO saber transmitir los motivos y circunstancias de tu lucha.
Y nosotros, los que estamos bien pero tenemos educación, somos gente honesta y democrática y nos gustan los derechos humanos, y sabemos que no tenemos un país en el que haya vías democráticas, no tenemos un país democrático, no hay confianza, no hay un espacio público sólido y establecido y el que hay está invadido por un germen de corrupción y mafias, de explotación y mafias, ¿qué tenemos que hacer?
Sea lo que sea yo quiero llamar la atención sobre el hecho de que ni siquiera se habla del tema.
Ahora bien, yo sé que cuando se habla del tema resulta un caos y todo mundo insulta a todo mundo, no es eso a lo que me refiero, no es lo que yo contemplo como la situación deseable ahora. A mí me gustaría que la gente hablara, de una manera más pública, que coordine las neuronas y arregle un par de sentidos, y se toque el corazón, y piense algo o que nos demos cuenta de algo, y me estoy imaginando una situación en donde hablamos cotidianamente y aprendemos a conversar.
Porque el hecho de que deriva mal la cosa cuando entra una corriente de aire y todos empezamos a hablar de lo que sucede en política, economía y en el mundo, tiene que ver con que no sabemos conversar. Y eso tiene que ver con que nunca lo hacemos, más que cuando entra una corriente de aire.
Al mantener un discurso público saludable y conversaciones con la gente se robustece una "racionalidad común", que nunca es tan racional ni tan común, por diferentes razones, pero no sé si podamos saltar simplemente de no identificar una racionalidad común a decir que nuestro común es nuestra falta sin creer en algún punto que tenemos algo así como creencias que compartimos.
EL PUNTO ES. QUE. NI YO NI NADIE SABE NI QUÉ VA A PASAR NI CÓMO, PERO POR ESO HAY QUE HABLARLO.
Tenemos creencias que compartimos y podemos hacer cosas, pero no sé qué creencias ni qué cosas ni si yo voy a estar dentro de ese proyecto social o no pero SÉ que la sociedad mexicana tiene que averigüar ese camino y para eso necesita generar conversaciones, hablar las cosas.
Necesitamos hablar de lo que pensamos, de cómo nos sentimos, de lo que nos pasa, de las dudas que tenemos, en una palabra: de nosotros. De cómo estamos parados frente a esto que nos sucede.
«Esta cuenta condena que existan CCD.»
«Me entristece mucho que haya CCD.»
«Oremos por los detenidos en el CCD.»
Yo estoy pensando en algo así como que la gente, esos otros mexicanos que tienen Facebook, Twitter, blogs o que escriben a los periódicos, hable de lo que sabe, de lo que imagina que puede suceder, de lo que imagina que ha sucedido, de la información que le falta, de las dudas que tiene, y no sólo con referencia a noticias específicas sino también respecto a temas de las noticias, temas de conflictos políticos más generales, temas éticos y temas personales, emocionales, sociales, que tienen que ver con cómo nos conocemos y cómo sabemos cosas de nosotros mismos.
Hay mucha gente relacionada con el 132, o que ha estado relacionada con el 132. En mayor o menor medida. Y no hablan sobre lo que ocurrió ahí.
Tampoco se habla nada del campo clandestino de detención del que recién Proceso sacó un reportaje.
Prevalece la idea de que hay que hacer las cosas en la oscuridad y que el discurso público no vale la pena.
Acá todo se mueve por conectes. Si caes bien y eres de la banda, te enteras; si no, no. Política de mafias, total desprecio por la sociedad, por la otredad.
Se mezclan todos, buenos, malos, liberales, retrógradas, todos guardan silencio. Silencio merece de su parte que haya campos de exterminios. Va. No hace falta desearles que se vayan a la mierda, es suficiente con decirles lo que ustedes mismos hacen: silencio merece de su parte que haya campos de exterminio.
¿Qué haría yo si hubiera campos de exterminio en mi país? Guardaría silencio.
A que nunca se imaginaron que iban a contestar eso.
Guarden su temor al ridículo, pues. Guarden su escepticismo, su no sirve de nada, su me da hueva. Llévenlo ahí bien cerquita del pecho, bien guardadito, sean cuales sean sus razones para guardar silencio. Pero sepan que eso es lo que han elegido hacer.
A los buena onda que dicen que ya les da hueva y no hay de otra ni para qué, a los mala onda que niegan lo que sucede o lo justifican. Guárdense sus distinciones, eso lo respeto, hay de todo en esa banda de gente que guarda silencio. Pero sepan cada uno lo que hiceron: callaron.
Y eso llévenlo de frente y háganse cargo, porque ésa ha sido su decisión y no otra.
Que haces las cosas bien y haces un buen trabajo y tú sabes bien que estás haciendo cosas en la medida de tus posibilidades para cambiar lo que sucede porque no estás de acuerdo con lo que sucede. Eso llévalo también bien guardado debajo de la camisa, eso y que has preferido callar.
Porque no sirve de nada y estás solo y vas a decir cosas que todo mundo ya sabe y no tiene ningún caso y nomás te arriesgas y no puedes arriesgarte. Guarda bien todo, llévalo todo apretado a tu lado. Todo. Y no te hagas pendejo con que has preferido callar y guardarte lo que piensas para ti y tu familia y la gente de confianza. Política de mafias.
Justifícalo, estáte en paz con lo que has hecho, de eso se trata. Evidentemente te ha parecido que ése es el mejor camino.
Pero cuando te pregunten qué harías cuando en tu país se declare públicamente que existen campos de exterminio, reponde claro, alto y con honestidad, y elabora desde ahí: callar.
Me encontré esta nota de Contralínea, dice "8 de septiembre, 2013": http://contralinea.com.mx/archivo-revista/index.php/2013/09/08/yosoy-infiltrado/ "Desde el órgano de inteligencia civil del Estado mexicano se diseñó un operativo para desprestigiar y desactivar un movimiento abierto y ciudadano: el estudiantil #YoSoy132." Y enseguida relata cómo "El actual director de Fuentes Abiertas del Cisen, Manuel Cossío, se encargó de fabricar pruebas para “demostrar” que la organización era una creación del entonces candidato a la Presidencia Andrés Manuel López Obrador." Mostrando grabaciones cortadas y editadas de Saúl Alvídrez.
La comunicación pública es importante por una cuestión democrática y popular. Yo estoy haciendo una diferencia entre por ejemplo lo que se habla en una sobremesa o en círculos de confianza, y lo que se escribe, se publica no sólo en los periódicos y las revistas, o que se graba en la TV, sino también una diferencia entre hablar en una sobremesa y hablarle a la gente que no conoces, o decirlo abiertamente en una fiesta a muchas personas, o ir diciéndolo por ahí, comentándolo con todo mundo.
Nuestra sociedad, la mexicana de clase media, media baja, media alta, rechaza el discurso público. Sólo gente ilustrada o reconocida puede usarlo, el que lo usa automáticamente "se cree más" y, por supuesto, es motivo de burla que un cualquiera se haga más público de lo que debería. Como sucede con la clase campesina y obrera que es más pública y se siente más cómoda saliendo a la calle con su gente y hablando con ellos y organizándose con ellos y ocupando, tarde o temprano, no sólo micrófonos sino también el espacio público de Facebook y Twitter donde transitan videos de Youtube con cualquier clase de expresiones. Además de que son el 60% y un poco más porque no hablamos únicamente de los que entran en la clasificación de pobreza.
De la pobreza he hablado mucho en este blog, salpicado aquí y allá, pero para mí lo que no podemos dejar de APUNTAR, tomar en cuenta, ver, es que alcanza niveles muy altos en la escalada de capacidad económica. Es decir un universitario de clase media con casa propia que viva en la zona central del gran Distrito Federal puede perfectamente tener un montón de pobrezas, es decir, que él está acostumbrado a una pobreza a la que por ejemplo un argentino de nuestros días no está acostumbrado. Transporte público, servicios medicos, ginecológicos, odontológicos, educación y tecnología, capacidad para comprar ropa nueva, calidad en los alimentos,
y ni hablar de cierto tipo de riqueza con la que cuentan algunos países, no sólo EEUU y Europa, que consiste en salir caminando de casa y encontrar que los otros que viven alrededor tienen la misma capacidad adquisitiva, andar un poco más, tomar un tren, y ver que los otros tienen la misma capacidad adquisitiva o similar, ir a una ciudad vecina y luego a otra y a otra y a otra y que TODOS SEAMOS ECONÓMICAMENTE PRODUCTIVOS Y MÁS O MENOS IGUALES.
Hasta que claro, uno sale del país y ve que no es así. Lo cual se va a mantener aunque tengamos todo el planeta las mismas capacidades económicas o similares.
Está bien la diversidad pero ello no significa que esté bien la distancia económica que existe.
A lo que voy es que callamos, no tenemos la costumbre de decir lo que pensamos, no sabemos conversar, somos violentos, nos da igual un significado que otro, está muy bien que seamos como somos y que veamos que las cosas pueden ser de una u otra manera y que no nos obsesionemos tanto con sólo un lado de las cosas, no hay que renunciar a nuestra manera, pero tanto tanto TANTO no puede ser, en algún punto hay que girar y adoptar una confianza diríamos ilustrada y burguesa en el otro.
Esa confianza en México la tienen los pobres.
Pero son pobres, y no se puede echar a andar bien las cosas cuando uno es pobre. Por lo menos no tan bien como podrían hacerse de otra manera, si pudiéramos planear lo que queremos para nosotros y nuestra familia, y nuestra casa, y nuestra vida, y hacerlo.
Eeee... ¿qué tienen que hacer los pobres? Sin duda solidarizarse, organizarse, hablar las cosas y ponerse de acuerdo de manera honesta y leal. Sobre si tienen que tomar las armas o no, yo sólo voy a decir esto: cuando te acorralan y no tienes opciones reales democráticas como no las hay en México, es legal tomar las armas. Pero hay que hacerlo de modo que ganes y no una lucha perdida. Y si te van a matar de alguna y otra forma e igual no tienes recursos para ganar, entonces hay que hacerlo de la manera más inteligente y SOBRE TODO saber transmitir los motivos y circunstancias de tu lucha.
Y nosotros, los que estamos bien pero tenemos educación, somos gente honesta y democrática y nos gustan los derechos humanos, y sabemos que no tenemos un país en el que haya vías democráticas, no tenemos un país democrático, no hay confianza, no hay un espacio público sólido y establecido y el que hay está invadido por un germen de corrupción y mafias, de explotación y mafias, ¿qué tenemos que hacer?
Sea lo que sea yo quiero llamar la atención sobre el hecho de que ni siquiera se habla del tema.
Ahora bien, yo sé que cuando se habla del tema resulta un caos y todo mundo insulta a todo mundo, no es eso a lo que me refiero, no es lo que yo contemplo como la situación deseable ahora. A mí me gustaría que la gente hablara, de una manera más pública, que coordine las neuronas y arregle un par de sentidos, y se toque el corazón, y piense algo o que nos demos cuenta de algo, y me estoy imaginando una situación en donde hablamos cotidianamente y aprendemos a conversar.
Porque el hecho de que deriva mal la cosa cuando entra una corriente de aire y todos empezamos a hablar de lo que sucede en política, economía y en el mundo, tiene que ver con que no sabemos conversar. Y eso tiene que ver con que nunca lo hacemos, más que cuando entra una corriente de aire.
Al mantener un discurso público saludable y conversaciones con la gente se robustece una "racionalidad común", que nunca es tan racional ni tan común, por diferentes razones, pero no sé si podamos saltar simplemente de no identificar una racionalidad común a decir que nuestro común es nuestra falta sin creer en algún punto que tenemos algo así como creencias que compartimos.
EL PUNTO ES. QUE. NI YO NI NADIE SABE NI QUÉ VA A PASAR NI CÓMO, PERO POR ESO HAY QUE HABLARLO.
Tenemos creencias que compartimos y podemos hacer cosas, pero no sé qué creencias ni qué cosas ni si yo voy a estar dentro de ese proyecto social o no pero SÉ que la sociedad mexicana tiene que averigüar ese camino y para eso necesita generar conversaciones, hablar las cosas.
Necesitamos hablar de lo que pensamos, de cómo nos sentimos, de lo que nos pasa, de las dudas que tenemos, en una palabra: de nosotros. De cómo estamos parados frente a esto que nos sucede.
Lo digo en todos los sentidos y también se presta para ése que se siente ofendido porque alucina que su silencio y el de todos es el culpable de lo que está ocurriendo pero no se plantea hacer a un lado el silencio y hablar, sino que nomás se ofende. Me gusta que algo dicho esté abierto a muchos sentidos. Incluido mandarme a la mierda yo misma, que es lo que cualquiera debería de hacer con uno mismo cuando se da cuenta que está callando cuando sucede lo que sucede. Porque me la paso hablando pero también he callado mucho. Y siguiendo con la pregunta real de ¿y qué pasa si lo correcto es callar? Porque pues evidentemente hemos actuado como mejor hemos creído, supongo, yo en mi caso, y eso significa callar también. Escándalo porque parece que hay que mantener el postulado aunque callemos. Escándalo real porque suena fuertísimo. Pero sobre todo con la intención de mirar las cosas claramente porque uno dice "sí pero lo hago por eso y por lo otro" y pareciera que con eso se borra el hecho de que callamos, y no. No se borra. Por muy buenas razones que tengamos.
O sea si yo me voy en este momento a la loma del culo y me olvido de Facebook e internet y me dedico a trabajar una huerta y hacer pan y esas cosas, estaría bien. Nadie me diría que está mal. Pero estaría callando también.
Y entonces habría que hablarlo así: se puede callar y hacer bien. ¿Se puede sostener realmente?
Lo que pasa es que sea una u otra lo que es esquizofrénico es sostener que no se puede callar, callar, ofenderse porque te dicen que te callas y luego escandalizarse porque te proponen legalizar el callarse. Es una maldita locura donde estamos encerrados, alienados, callados y como conejitos en una jaula corriendo de un lado a otro.
Es como la cuestión de la mariguana que están matando en nombre de ella mientras todo mundo fuma. Es muy esquizo.
Pero esquizo mal.
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