Soñé que Calderón era un indigente en la ciudad de México. Y seguía emborrachándose. Mientras yo hablaba con él un niño que medía 40 centímetros pero que era un niño-niño, no un bebé, me pedía una limosna. Calderón estaba con una mujer. Yo estaba en cuclillas para hablar con ellos y si ponía una mano en el piso me la quedaba pringosa de no sé cosa. Y yo quería escuchar a Calderón pero tenía la mano pringosa y no encontraba manera de limpiármela un poco.
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