30 may 2017

También son las épocas. Quiero decir, estoy segura de que son las épocas las que han provocado este desastre. Pero además de todas las razones por las que es la época la culpable, también está esto, añadido a las circunstancias políticas, de no poder hablar. Creo que son múltiples las bifurcaciones de este tema. Por ejemplo yo antes creía que se podía hablar con cualquiera aunque tuviera un perfil falso en redes. Y que este blog tendría que ser público y aceptar comentarios. En realidad no estaba consciente de todo lo que se puede hacer. Ahora no sé distinguir. Un mensaje puede ser aparentemente chido, pero lo mismo puede estar escrito por una hija de puta que quiere hacerte creer cosas que no son. Aunque eso también es porque tengo la cabeza como un péndulo que rompe las paredes. Y ondulo (ovulo iba a decir) de un lado para otro, oscilo entre una idea y otra sin parar. Otra de las bifurcaciones que andan por el camino de que no se puede hablar es (aparte de la censura periodística, claro) que vivimos una época muy represiva. Uno no puede ser honesto porque si no encajas en lo preestablecido te excluyen y hasta te quitan el trabajo. No se puede decir simplemente lo que a uno le pasa.

A fin de cuentas, ¿qué puede sucederle a una persona que sea tan extraordinario que no pueda decirlo? Yo tengo muchas cosas que siento que no puedo decir, pero son las épocas. La represión. No que lo me sucede sea indecible.

Quizá en 20 años leo esto y no me pone tan nerviosa haberlo escrito. Quizá no.

No hay comentarios.: