1 jun 2017

Por lo menos hoy no me he querido matar. Ni ayer. Cuando me desperté, aparte de no saber qué día era, pensé: "Por lo menos estás viva". Me sorprendió alegrarme de estar viva. Un WtF dirigido a mí misma. Ocupo mayor parte de mi tiempo mental en pensar en posibles soluciones-futuros. Recién cuando me desperté no encontré ninguno. No hay futuro posible, así me lo parece cuando lo pienso. Mi inercia es vivir, pero cuando lo pienso no sé hacia dónde ni cuánto tiempo. Luego abrí la computadora y vi una foto de Argentina. "Me voy a Argentina", pensé. No sé cuándo, pero me pareció que es un lugar donde se puede encontrar futuro libremente. Después pasó el día, no volví a pensar en Argentina tan emocionadamente. Tampoco le di muchas vueltas a las posibles soluciones. Dormí la mayor parte del día, después de las 3 de la tarde y hasta las 10 de la noche. Comí pan con mantequilla, crema de cacahuate y mermelada de fresa, y leche.

Sin Embargo MX publicó una nota donde dice que encontraron un "campo de exterminio" en Chihuahua. El artículo no dice mucho. Proceso publicó algo hoy, lo llama "un terreno donde encontraron huesos". No leí el artículo, sólo el encabezado; pero lo guardé. Eso ocupó también mi cabeza por intervalos en los momentos en que estuve despierta.

Me desperté varias veces y volví a dormirme. Hashtag durmió conmigo, está conmigo todo el tiempo.

Algo debe de estar sucediendo en mí, anímicamente, porque por lo menos volteo a ver el desastre y me pregunto ligeramente cómo arreglarlo. No tengo idea. (Hablo del desastre de mi casa; me doy cuenta que empecé esto hablando exactamente en los mismos términos de mí). Lo que lleva a querer explicar cómo es esto de no querer ordenar la casa. Es como si el cuerpo no me diera, como si tuviera los músculos muy cansados, de hecho me duelen las piernas y efectivamente estoy flaca y débil. Quisiera tener todo esto más arreglado pero no sé cómo arreglarlo. Por el otro lado han pasado meses sin que siquiera voltee a ver el desastre:. camino por encima de él.

Hace unos pocos meses leía mucho. Y estaba mal, estaba terriblemente mal. Cómo leí ese tiempo. Al principio no podía leer, ni en los 6 meses que pasé en Argentina ni en enero, ni febrero. En marzo empecé a leer, muy poquito. Después se vino un rush de lectura, pasaba toda la noche leyendo y sentía que comprendía cosas que antes no había entendido. Leí a Freud y a Lacan. Y otras cosas. Después, hace como un mes, de un momento a otro lo dejé y me hundí. Recuerdo que se lo dije a la psicoanalista: "no he leído nada", y a partir de ahí ha sido la desesperación de arrancarme la cabeza.

Hace pocos le dije que ojalá vuelva a leer, que espero eso. Que aunque ya las cosas estaban mal leyendo, hay niveles. Espero que el próximo lunes me dupliquen la dosis de antidepresivos y espero volver a leer. Sé que todo este bajón no ha sido en vano.

Amo a mi psicoanalista. En los momentos de más desesperación pienso en ella. Sólo su cara tranquila. Confío en ella.

Cuando le levanté saqué un libro del librero. Pero creo que volveré a la cama.

Hace un año sacaron una nota de un campo donde tenían detenidas a personas, también tengo en mi cabeza buscar esa nota.

Hoy no apesto, hoy huelo rico.

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