Cambié mi horario, ahora trabajo medio tiempo.
Estoy mejor. Estoy rara. Estoy mejor pero a veces no le encuentro sentido a mi vida, profundamente. Luego no sé qué pasa, no sé si me acostumbro o si se lo agarro. El sentido, a la vida. A veces sí, sin duda, reconocer la luz de esta ciudad dando sobre una banqueta a un lado de Viaducto me recuerda profundamente esta ciudad. Del alma, la banqueta, con la luz de la tarde, intensa. Cegadora. A veces se me olvidan cosas. Cosas que no hubiera imaginado olvidar, como la ruta diaria. Hoy sabía que tenía que pegarme a mi izquierda en una calle pero lo hice sin saber por qué y cuando pasé por ahí, obvio, dos segundos después, ó 20, era obvio por qué: porque yo sigo derecho y casi todos dan vuelta a la derecha. Me pregunto, ahí mismo mientras sigo andando y llegando al parque, por qué se me olvidan las cosas, qué cosas se me olvidan, si consiste en un olvido y cómo hacerle para recordarlo para después ponerlo como ejemplo y si vale la pena. O si le entiendo.
Mejor.
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