31 oct 2020

A veces, apenas despierto de un sueño, tengo estas ganas irresistibles de matarme. ¿Cómo decirlo? No irresistibles, es como si me sintiera empujada hacia la ventana. Como si eso fuera lo que hay que hacer. Tengo que recordarme que "es sólo un sueño". Pero nunca es sólo un sueño. Antes no me acordaba de mis sueños. Me levantaba empapada en sudor, como estoy ahora, sin recordar nada pero con unas ganas insoportables de matarme ya. Soñé que me hacían trampa. Que me quitaban los libros de la mochila. Que por tratar de escapar a otro lugar, porque yo debíade sentarme en una silla en una mesa, o debía de ocupar un cuarto en un hotel, y todo eso me lo quitaban. Y se me quedaban viendo como que "así correspondía", intentando escapar de ahí el camino se hacía cada vez más angosto, y lo que cargaba, que eran mis libros, se hacía cada vez más pesado. Me caía al mar, con mis libros y mi computadora. Otra vez volvía a escapar de ahí, en el lobby del hotel. Y cad vez me quitaban mis cosas. Al final del sueño estábamos en un coche, y yo debía de estar manejando pero también ese lugar me lo habían quitado, y yo intentaba abrir la ventana para gritar... No lo van a creer: para gritar ¡POLICÍA! Ni yo me creía en el sueño que estaba gritando ¡POLICÍA! Mi estrategia era que llegara la policía y escapar. Primero no lo pude gritar, y cuando lo volví a intentar me desperté. Era mi familia la que me quitaba mis cosas. Mi padre, sus hermanas. Y mi hermano.

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