3 oct 2007

Palabras más, palabras menos


No me acuerdo de la frase exacta, pero iba en el coche, en una calle de la del Valle llena de baches, topes y con un coche pegado a mí y echándome las luces, por lo que me tomaba las cosas con calma. 40 km/h me pareció castigo suficiente por tener tan mala educación vial a las 11 de la noche y en tan pequeñas calles. Justo estaba en la esquina de la casa / biblioteca de Octavio Paz y pensaba que aquello era una de esas ironías urbanísticas: ésa es una de las esquinas donde más se ejercita el verbo chingar en horas hábiles, o sea de tráfico. Bueno. Escuchaba W Radio pero ya no había noticias, pasaban el conglomerado noticioso de cada hora.


Creo que fue a Patricia Espinosa a quien le escuché decir, acerca de la presencia de agentes colombianos en México en la H. H. H. Lucha Contra Los Delitos Contra La Salud, algo más o menos así: "les aseguro que no hay agentes colombianos trabajando para la SSP de México. Precisamente esta mañana -enfatizó, como si el momento fuera crucial para lo que va a decir- hablé con el vicepresidente de Colombia, y eso acordamos." Juro que la escuché decir "eso acordamos."


¿De cuando acá se acuerda la realidad? Resulta que nuestros problemas con la rectitud de la información llegan hasta el lenguaje. Está cañón que expresamente se acuerde una noticia, y que pase por normal decirlo así, descaradamente. El asunto verdaderamente no tiene vergüenza, o la señora no tiene la más mínima noción del significado de la palabra, que por demás denota gruesas distinciones.


Esto último, o sea, que el asunto llegue hasta el lenguaje, es cosa seria. Significaría que tenemos introyectada la idea de manipulación de la información hasta lo más hondo de toda nuestra capacidad de entendimiento: la significación. Las palabras. Si esta señora cree que la verdad de la realidad radica en un acuerdo con el vicepresidente colombiano, ¿qué demonios significa para ella la realidad-realidad, la que no decide ella, la que no acuerda, la que puede no aceptar, la que existe independientemente de su voluntad? ¿cómo la nombra? ¿cómo la ve?


Alguien me diría que es sólo una palabra. De hecho le faltó como todo un complemento enunciativo, pero bue... sólo una palabra. Palabras más, palabras menos, y entre palabra y palabra se nos cuelan un montón de ideas que luego no tenemos en dónde meterlas. Es decir: un montón de ideas que luego no sabemos cómo entender y hasta pareciera que después no podemos entender (del verbo poder, facultad para, capacidad para hacer algo), a nivel de la sociedad. Cultural.


En fin. Palabras más, palabras menos. La señora debiera meterse una tacha y ser más feliz en vez de andar en la bola de perseguir a narcos con el pretexto de tener el ejército afuera, pa' lo que se ofrezca, de paso.


Otra ironía urbanística: en una pequeña ciudad fronteriza alemana, a un lado de Polonia, llamada Frankfurt Oder (Oder no viene por ser la otra Frankfurt, me consta porque lo pregunté), hay un Mc Donalds justo en la esquina de Rosa Luxemburgo y Karl Marx. Ironías urbanísticas.

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