Me gustaría hacer una lista de todo lo que no sé cómo se llama.

Va a sonar raro: si de algo me sirvió haber vivido en España fue darme cuenta de que no soy europea. Slash occidental. Dejaré de decir "nos quieren hacer creer...", esta vez diré "yo había creído" que era occidental. Cuando escuchaba "los occidentales esto o lo otro bla bla" me sentía aludida.
Recuerdo haber estado con una española, Ana o Toñi, y una persiana. Se me quedó muy grabado: quienquiera que haya sido, se refirió a una parte de la persiana con su nombre específico. Es más, no recuerdo si se refería a una parte de la persiana o a un tipo de persiana, sea como sea, el objeto fue llamado por su nombre. Yo: toda esta descripción. Ella: una palabra.
Luego regresé a México con el alma agitada en botella de cocacola, y andando en una librería me topé con México Profundo. Yo no sabía que Bonfil era reconocidísimo. Por allá no enseñan esas cosas y en mi escuela me enseñaron otras. Lo leí, pa' acabar pronto.
Y sí, pongamos que existe algo así como un subconsciente mexicano, constituido por elementos mesoamericanos / indigenistas. Elementos no reconocidos, evidentemente, pero que no dejan de ser un factor en nuestra conducta. Pongamos que somos indígenas, no occidentales. (Estoy hablando de los que vivimos del Atlántico para acá, no del internauta que amablemente visita desde Helsinki) (neto, Helsinki!).
Pongamos que el lenguaje es nuestro aparato conceptual para manejar el mundo, y que luego tenemos un aparato conceptual que no nació en este mundo, al que sutilmente, poco a poco, empezamos a meterlo en éste, y le cortamos palabras, le dejamos espacios.
Pongamos que esas cosas que no sé cómo se llaman son la evidencia, los huecos faltantes de ese continuo intento de congruencia entre el aparato conceptual y el mundo. Es cierto, tengo un vocabulario tremendamente ignorante, pero no estoy hablando del aparato conceptual de los que trabajan en la RAE, ni de los 500 que estudian letras. 1000. Equis. Hablo del aparato conceptual de una sociedad, entendiendo que al lenguaje no lo hacen 1000 personas. O 2,000, qué sé yo.
Supongo que la mitad de los mexicanos no saben lo que significa cornisa, y que ese hueco es síntoma de algo, no de mera ignorancia o falta de educación. Por ejemplo: un español tomado al azar, preferentemente de la provincia de Salamanca, puede muy bien saber qué significa cornisa e ignorar al mismo tiempo que en Latinoamerica se habla español, o que las islas Canarias quedan en África. Les doy mi palabra. Pregúntele a Ana.
Supongamos que para que una estrategia política social funcione (es decir, una interpretación con fines prácticos del aparato conceptual) tiene que coordinarse con el mundo independiente. Que no es más que decir que habría que conocernos para saber cómo deberíamos de comportarnos. Supongamos.
Luego, antes de votar habría que mirar fijamente las cornisas inferiores de las paredes y preguntarnos por dónde se nos está escapando el mundo.
Les dejo una que aprendí por allá:

Mirilla.
Recuerdo haber estado con una española, Ana o Toñi, y una persiana. Se me quedó muy grabado: quienquiera que haya sido, se refirió a una parte de la persiana con su nombre específico. Es más, no recuerdo si se refería a una parte de la persiana o a un tipo de persiana, sea como sea, el objeto fue llamado por su nombre. Yo: toda esta descripción. Ella: una palabra.
- Cosa que sirve para quitar grapas. De metal.
- Tragaluz que existe arriba de algunas puertas. ¿Tragaluz? ¿así no'más?
- Cordón que sirve para subir las persianas.
- Botón que se encuentra al centro de algunas manijas. ¡Ah! ¡seguro!
- Cosa que se conecta en el hoyo del encendedor del coche.
- Cornisa inferior de las paredes y hoyo negro debajo de las puertas.
- Tapa para que no explote todo en el microondas.
Luego regresé a México con el alma agitada en botella de cocacola, y andando en una librería me topé con México Profundo. Yo no sabía que Bonfil era reconocidísimo. Por allá no enseñan esas cosas y en mi escuela me enseñaron otras. Lo leí, pa' acabar pronto.
Y sí, pongamos que existe algo así como un subconsciente mexicano, constituido por elementos mesoamericanos / indigenistas. Elementos no reconocidos, evidentemente, pero que no dejan de ser un factor en nuestra conducta. Pongamos que somos indígenas, no occidentales. (Estoy hablando de los que vivimos del Atlántico para acá, no del internauta que amablemente visita desde Helsinki) (neto, Helsinki!).
Pongamos que el lenguaje es nuestro aparato conceptual para manejar el mundo, y que luego tenemos un aparato conceptual que no nació en este mundo, al que sutilmente, poco a poco, empezamos a meterlo en éste, y le cortamos palabras, le dejamos espacios.
Pongamos que esas cosas que no sé cómo se llaman son la evidencia, los huecos faltantes de ese continuo intento de congruencia entre el aparato conceptual y el mundo. Es cierto, tengo un vocabulario tremendamente ignorante, pero no estoy hablando del aparato conceptual de los que trabajan en la RAE, ni de los 500 que estudian letras. 1000. Equis. Hablo del aparato conceptual de una sociedad, entendiendo que al lenguaje no lo hacen 1000 personas. O 2,000, qué sé yo.
Supongo que la mitad de los mexicanos no saben lo que significa cornisa, y que ese hueco es síntoma de algo, no de mera ignorancia o falta de educación. Por ejemplo: un español tomado al azar, preferentemente de la provincia de Salamanca, puede muy bien saber qué significa cornisa e ignorar al mismo tiempo que en Latinoamerica se habla español, o que las islas Canarias quedan en África. Les doy mi palabra. Pregúntele a Ana.
Supongamos que para que una estrategia política social funcione (es decir, una interpretación con fines prácticos del aparato conceptual) tiene que coordinarse con el mundo independiente. Que no es más que decir que habría que conocernos para saber cómo deberíamos de comportarnos. Supongamos.
Luego, antes de votar habría que mirar fijamente las cornisas inferiores de las paredes y preguntarnos por dónde se nos está escapando el mundo.
Les dejo una que aprendí por allá:
Mirilla.
6 comentarios:
Hey, qué chido. Hace un par de horas hablábamos de eso en persona y ahora lo veo en tu blogg.
Hey!
Sí. Primero hablamos de eso, luego hicimos una pausa, me quedé pensando y te dije "pedimos la cuenta?" porque me urgía llegar a la casa a tomar fotos de todo lo que no sé cómo se llama... no fuera a escapárseme la idea.
Ja.
Estas postales me dan mucha risa. Una de las cosas que me capturó de su blog era que me sentía muy identificado con todo lo que le sucedía. Al fin y al cabo yo también me he quedado por tierras gachupas sin saber muy bien lo que hacer...
Una cosa me di cuenta... de la Velocidad del lenguaje...
Noté que en México y en España funcionan a dos distintas velocidades en cuanto al lenguaje.
Me explico:
España tiende a homgeneizar todo el lenguaje... (hubo una señora, no me acuerdo quién de la RAE que abogó como se aboga por los negritos sidosos de sudáfrica, porque se admitieran las nuevas palabras que iban surgiendo... era una especie de matar el régimen franquista por vigésimo novena vez -cuando baje el Real Madrid a segunda, y espero estar vivo para reír como demente cuando ese momento llege, se podrá decir que el franquismo ha muerto-) en fin, divago... Por ejemplo, yo cuando llegue no entendía por qué decían: ¿El qué?
-Pasame aquello.
-¿El qué?
Y mi cara de circunstancia. Comprobé que en efecto eso no es un error gramátical ni siquiera en lengua escrita. El lenguaje aquí se mueve muy despacio, pero legalmente...
Tienden a unificar el lenguaje hablado y el lenguaje escrito... y son tan estúpidamente pedantes que quieren a toda costa que todo lo que se hable sea legalizado o si no, no se sienten persona. Toda palabra tiene que estar en el Sacrosanto Diccionario de la RAE o si no no es palabra...
En México la cosa es un poco más compleja:
La velocidad del lenguaje es impresionante. Funciona a años luz... cada generación tiene un lenguaje tribal que la hace incomunicable con la anterior y con la siguiente. Se inventan verbos, se adjetivizan nombres y el albur troca los significados según el contexto.
Y sin embargo, en lengua escrita -quiero decir, la bienquerida lengua escrita en general- se encuentra absolutamente divorciada de la lengua hablada... está absolutamente aticuada. De hecho a mí me decían que escribía como un español del s. XIX, todo porque no me familiarzo con el modo de escribir de los españoles... tan cercano a la lengua hablada...
En México, lengua hablada y lengua escrita mantienen las saludables distancias -al fin y al cabo, la lengua escrita está hecha para el poder y la lengua hablada para el uso del pueblo-. Eso se puede ver en lo estúpdiamente protocolarios y ridículos que suenan los discursos de los políticos mexicanos... (realmente parecen del s. XIX o más atrás), que no tienen nada que ver con la manera en que se habla por la calle.
anonimo3
Un breve diccionario mexicano-español:
Orejas = Palmeras (ese rico dulce de hojaldre bañado en miel que aquí tienen la enfermiza costumbre de cubrir de chocolate)
Cinta adhesiva = Celo (era una marca)
un cuartito (de cerveza) = un botellin
Papel de Alumino = Papel al Val (otra marca)
una caguama = una litrona
Botana = Tapa (nombre originado a partir de un decreto real del Rey Alfoso X 'el Sabio' que mandó a que en todo el reino se sirviera, con cada jarra de vino un bocadillo sólido, supuestamente debido a una enfermedad que le obligaba a beber sorbos de vino acompañado de pequeños bocados, y ya que la loncha se ponía en una tapa de pan encima del vaso, paso a denominarsele así 'tapa')
Trapeador = Fregona
Trastes = Cacharros
Cacharros = Trastos
Nintendo, Play, etc. = Videoconsola (¿Ehin?)
Escoba = Cepillo
Cacahuate = Cacahuete
Video = Vídeo
Regadera = Ducha
Chido = Guay
Chido one = Superguay
Chido one matraca = Superguay del Paraguay o en su defecto Chachipiruli
Alberca = Piscina (aunque así tambien se dice en DF, ¿no?)
Pozo mierdoso infectado de enfermedades víricas en el que nadie osaría meterse a bañar = Alberca (nunca vayas a casa de ningún gachupin que te diga que tiene Alberca, o por lo menos no lleves tus flotis, porque lo más probable es que se refiera a alguna especie de fosa séptica o a un estanque donde cría carpas con moho)
La orilla de la ventana o de la pared = Pollo (esa es una de las raras)
(No existe) = Döner Kebab (la mejor comida que haya probado en España... naturalmente es de Turquía)
Camote = Boniato o Batata
Chingada madre = Me cago en Dios y en todo lo que se deje (blasfemia que yo me he apropiado y propongo que sea introducida en México, su valor es genérico y no tiene por qué ofender sino a Dios), existen variantes más inofensivas tales como 'Me cago en diez', 'Me cachis en diez', 'Me cago en mi madre', 'Me cachis en la mar serena', etc.
(Y si vamos a Andalucía la cosa se pone mejor!)
Vagina = Chomino
Tomate frito = Tomate frusco
En mal estado, flaco, desgarbado = Escuchurrumizao
Niño, esto parece una pocilga = Niñou, estou parece una zahúrda.
Por cierto aquí no tienen nombre para el 'Marcatextos', algunos lo llaman 'fosforín' y en la tele, por error, escuché que proponían nombrarlo 'Resaltatextos'...
Aunque debo decir que todos los nombres que tienen son bastante especializados... puaf! tienen nombre hasta para todo... y es un desmadre cuando tienes que entrar a una ferretería a comprar una mierdecilla de nada... Cabreas a todo mundo y gesticulas con las manos... todo es inútil.
(Los melones son verdes y los limones amarillos... Tanta antropología por hacer, señora mía... )
Un último aporte para el psicoanálisis cultural que sé que le gusta: El mundo occidental se queja del canibalismo... sin emabrgo, cuando llegue a esta cultura extranjera y bárbara, me di cuenta que tenían un montón de productos con negros... y se los comían: filipinos -galletas de chocolate- (recordemos que Filipinas fue colonia española durante mucho tiempo), conguitos -cacahuates cubiertos de chocolate- (encuya bolsa aparece un negrito sosteniendo una lanza, y cada uno de los cacahuates tiene una carita blanca que dibuja a un negrito: paradójicamente uno se come a estos bárbaros neolíticos), cola-cao: niños rubios bebiendo un nesquik preparado por negros (hay una canción de esto y todo).
...
Salud!
anónimo3
(Se nota que ya estoy de vacaciones no?)
P.d.
A lo de quitar grapas yo siempre me dio miedo... ¿sabe? Era demasiado terrble... parecía como un tiburón, pero sin ojos... ¡sin ojos! como si fuera pura boca, puro sin fin que devora.
En la parte baja de los muros, se suele poner o solía poder algo llamado zoclo, es una calza.
El hoyo que se encuentra debajo de la puerta se denomina umbral, por contraposición al dintel, que es la parte superior.
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