5 mar 2008

Futbol y música


Soccer Field Transparant.svg
By Inkwina (talk · contribs) - Own work, GFDL, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=3702713

Encontrábame yo en conocida tortería de la ciudad de México esperando una torta de queso manchego para llevar, mientras miraba el partido del Milan contra unos blancos. Yo le iba a los blancos. Una veintena de oficinistas, casi todos hombres excepto una, hacían bulla y de por sí el lugar era apretado. Me consta que eran 20 porque le pregunté al tortero cuántas tortas iban antes de la mía y me dijo "Veinte." También me dijo que intentaría meter la mía antes que las de ellos. El caso es que en tan cotidiana situación sentíame a mí misma algo inquieta. Miraba el partido de futbol, miraba la calle, regresaba al partido y de pronto iluminóseme la razón de mi inquietud, así que me redacté a mí misma un post que ya no recuerdo muy bien.

La razón de mi inquietud, en todo caso, era muy estúpida. Miraba el fútbol como si me gustara el futbol. En realidad me gusta el futbol pero no sé nada de él, entonces ¿cómo me puede gustar? Como no sabía el nombre de los jugadores, ni qué campeonato jugaban y ni siquiera el nombre del equipo de los blancos, tenía la sensación de no tener derecho a estar mirando el futbol como si me gustara. Era eso. Cuando era más chica nunca compraba el periódico porque como no lo había comprado el día anterior no entendía las noticias de ese día. El caso del futbol, sin embargo, no es equivalente. Ahí va mi berrinche:

Me ha sucedido, frecuentemente, que cuando un hombre me pregunta si me gusta el futbol y yo contesto que sí, en seguida me aborda con preguntas acerca del campeonato del año pasado, los jugadores y la perspicacia del director técnico en turno, me pregunta si acaso a mí también me parece que el fulano jugaba mejor con el equipo anterior y cosas incomprensibles por el estilo. Ante mi estupefacción mi conversador masculino suele defraudarse y convencerse de que realmente no me gusta el futbol —porque no sé nada de él. Lo que me hace quedar lo menos como exagerada, y en rigor como mentirosa, cosa que por supuesto me inquieta. He ahí la razón de mi inquietud cuando miro el futbol, ¿para que lo miro como si me gustara si no sé nada de él? (látigo de por medio).

Mi ánimo wannna be filosófico floreció en la tortería y me dio por pensar que más que un interés genuino por mis gustos, lo que se pide cuando se pregunta ¿te gusta el futbol? ¿te gusta la música? ¿así que te gusta el jazz eh? son credenciales de pertenencia a un grupo. Es decir, uno no dice "me gusta Janis" así tan nomás, las palabras vienen cargadas de una identidad que es necesario corroborar no se vaya a colar alguien a donde no pertenece.

Y es ahí cuando me jode, once again.

No fue sólo un partido del Milan, recientemente una fiesta del FICCO me recordó ese ambiente en donde los hombres en vez de impresionar a sus chicas armando frenéticamente cubos de Rubick como yo o gruñendo como un stegosaurio para impresionar a su dinosauria, hablan de bandas y películas con ñoñería insospechada e innecesaria (ésta sí innecesaria). Escuché a alguien atrás hacer sus predicciones acerca de las siguientes rolas que según él tocaría División Minúscula; y se me revolvió el estómago porque me sonó a puro blof. Y como todo buen blof, competitivo y jerárquico. Blof en el que yo misma he caído, blof con el que me han engañado, blof al que se juega siempre con las reglas de no dejar que se meta nadie a donde no pertenece o se haga pasar por lo que no es. Ese vómito de rompecabezas identitario, verdades lapidarias que nos roban las manos para pensar. Blof, grupos, identidades siempre jerárquicas. Divisiones, líneas, fronteras sociales que no necesariamente son racistas, machistas o elitistas, pero que responden al mismo principio excluyente.

Y estúpido. El futbol. Hace poco también se me acercó un desconocido a preguntarme si me gustaba el jazz. Le dije que sí. Me preguntó qué tipo de jazz me gustaba. Le dije que ése que escuchábamos, que no tenía la más puta idea. El tipo me sonrió irónicamente, y no llegó a más porque el iluso tenía intenciones de ligue.

Momentos después de la tortería había desistido de ingerir mis alimentos en el coche y encontrábame yo en el segundo piso de Periférico escuchando Reactor, siempre porque he desistido de escuchar la W y porque mi ipod se murió sin dar explicaciones. Llamó a la estación L. L era un tipo fresa, se escuchaba. Pidió a Pavement. El locutor, Julio, y L se enfrascaron en una discusión acerca de cuál disco era mejor, si los discos de no sé quién eran chidos, etc. Al parecer no coincidían en gustos. Julio dijo "a mí me gusta x", L dijo "ah sí, el que produjo z". Julio, al verse inesperadamente interrumpido balbuceó algo. L corrigió "lo produjo z no?", Julio corroboró. A eso es a lo que voy, ¿es necesario decir quién produjo el disco? ciertamente es necesario, tiene una finalidad. ¿A qué fines responde? y es ahí cuando yo pienso: a los oscuros fines de un sistema sectario de reconocimiento.



Los ingleses tienen pubs, y no cualquiera puede entrar a uno. Sólo he estado tres días en Londres y no puedo decir más. Pudiera ser que la institucionalización de lo sectario (los pubs) funcione como último reducto de una vocación clasista, pudiera ser que esté institucionalizado porque el clasismo no encuentra otro modo de ejercerse. Pudiera ser al contrario, pudiera ser que el clasismo esté tan filtrado en el ánimo social que no hay pedos en descararlo y mostrarlo como es, institucionalizándolo.

Me fui muy lejos, aquí también estamos llenos de antros clasistas.


A lo que voy es que los cadeneros de los antros no funcionan sin toda una parafernalia alrededor, clasista, que los aguante. Ni los gueyes de hoy funcionan sin toda una ... que les aguante la conversación.




El caso es que después de Pavement pusieron a Jimmy Hendrix. Por los dioses de Woodstock, ¡qué alivio!

http://www.youtube.com/watch?v=ZjWk5NVlaTQ/

PD

Pavement está muy chido también:
http://www.youtube.com/watch?v=150yyU3i73o/

1 comentario:

Alejandro Vázquez Ortiz dijo...

(Y no es broma, ¿no se ha imaginado por qué ese chiquilin se engomina la cabeza, se pone sus mejores trapitos, calcetines oscuros y se lanza a la discoteca para ver si puede pillar cacho? Pues justamente por eso: porque está huyendo de ese descubrimiento... ese descubrimiento que hizo usted porque le hicieron esperar en la cola de las tortas... ¿Y si le hubiesen dado la torta de inmediato y se hubiera marchado a casa -de ahí que el Estado se preocupe muy mucho de la eficiencia de sus servicios? ¡El aburrimiento, amiga mía, el aburrimiento! Eso es lo que desquebraja esta Realidad hecha nada más que para el entretenimiento mientras la muerte asecha: cines, fútbol, alcohol y hasta el folleteo se ha vuelto todo un gran espectáculo podrido para que todo esto se mantenga en pie...)

Conste que no me refiero a ningún político ni a ningún estado en particular... sino a la Realidad misma. Cosas, objetos, ciencias e individuos por igual...

Al fin y al cabo, ¿qué es el individuo sino un sistema clasista de un solo mimebro?



Ahor bien, a uno le puede 'gustar' -aunque la palabra no me hace demasiad gracia, mejor digamos 'caer simpático' así la cosa es la que cae a uno y no uno al que le gusta de la cosa ¿ves la diferencia?- el fútbol y despreciar con toda su alma los nombres, numeritos y la parafernalia estúpida con la que se recargan las tertulias futbolísticas del perro Bermúdez y cía -que gracias a dios ya ni me acuerdo de los nombres. De la misma manera que te puede gustar la música sin saber ni de quien es ni que hace... músicas populares que ni son de nadie ni tienen autor y se prestan tanto para que uno las cante por ahí...

Ah, qué triste este mundo, no cree... que cuando a uno o una se le ocurre acercarse a alguien para ¿ligar? -la palabra me gusta menos- o simplemente para ver a que le sabe por dentro la boca a esa niña o niño moreno que te mira desde la barra... y uno se acerca y le habla de jazz, del último peliculón, de lo que dan en la tele... Ay, que revoltura de estómago... ¡Algo está podrido en Dinamarca!

Pero qué se le va a hacer... ¿no? Todo está reglado... el mundo está hecho, redondo -algo achatado en los polos quizá, no levante sospecha lo demasaido redondo.

Salud!