No no, anoche me la mamé en mis sueños. Soñé que era semana de incripciones, y a mí se me había hecho tarde como siempre, así que entre la lista escogí lo que quedaba: una clase de literatura que llevaría con el profesor que en vez de darme teoría de conjuntos me dio a Heidegger y a Horkheimer. Entramos al salón Ale, Chabs y yo, que éramos las únicas que no nos habíamos inscrito a tiempo; ninguna de ellas estudia filosofía pero daba igual porque la clase era de letras. Los útiles de clase eran pinturas acrílicas no tóxicas (de estas Vinci) y un apio.
Ajá, y un apio.
Yo me salía del salón a no sé dónde, y veía un tumulto de gente andar hacia otra parte. Eran los que sí habían alcanzado cupo e iban a a la clase de Francisco Hinojosa. Así que me colé. El salón era un auditorio entre gótico y ruinas griegas. Me senté con mi apio y de pronto tenía a mi lado una hippiosa que me pedía que le diera de mi porro. Es un apio, le dije. Inmediatamente después vino la policía y me dijo "A ver, ¿por qué tanta gente? ¿qué es eso? ¡estás fumando porros?" y yo le decía "¡es un apio!".
Aunque Hinojosa nunca apareció, en algún momento a mí me había quedado claro el tema de la clase.
Y en fin... justo cuando Hinojosa entraría al auditorio, Ale me cayó encima preguntándome si quería que ella hiciera el desayuno. A medias despierta le dije que sí, y me tranquilicé pensando que la semana de inscripciones es hasta junio y que todavía podría inscribirme a clase de Hinojosa. Eso de los apios suena bien.

5 comentarios:
oh chinga... odio esas máquinas.
Además tienen una estrategia terriblemente estúpida.
Me recuerdan esos programas de canales abiertos de España, donde se pasan todo el santo día haciendo concursos tipo "Dígame cuántas vocales tiene la palabra murciélago y llévese mil euros" y llama alguien y dice "tres"; no, ¿cuántas vocales tiene la palabra murciélago? y llama otro y dice "una"... VERÍDICO. Yo me quedé mirando como imbécil, volteé a ver a Ana como diciendo "no es posible, esto me cae que no es malentendido cultural" y le señalé la tele.
Ya me explicó. Me dijo que era para que la gente se desesperara, llamara por los mil aprovechando tanto imbécil, y mientras tanto te tenían mil horas en el teléfono, cobrándote la tarifa y sin pasarte nunca al aire, por supuesto.
Pero eso es tan estúpido como dar tu número de cuenta porque llaman para decirte que te acabas de ganar un Jetta en un concurso en el que jamás de has metido. Y encima con escándalo atrás.
Un día me llamaron de un banco, y se escuchaba el ruido del tráfico de fondo. "Sí, hablamos de un banco", me dijeron. ¿¿¿Qué banco dice "hablamos de un banco"???
Lo que hay que ver...
Buenas:
No sabía que tuvieras un blog. Me alegra saberlo. Y más me alegra saber de ti. Por cierto, soy Alberto... Hola a todos. Ah! y sobre el sueño y esos apios... para quien te conozca no ha de suponer ninguna sorpresa. Contigo uno se acostumbró a cosas desacostumbradas. Un beso enorme desde Tenerife (con sabor a Cai y con recuerdos charros)
Te mando muchos besos flaco, muchos muchos. Espero que todo en orden. Me pasaron un documental buenísimo de chávez, lástima que no pueda pasártelo. En fin. ¿qué demonios es Cai? Saludos
aaaahh jajaja
Cadiz.
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