1 ago 2008

Voy a tratar de explicarme honestamente. Sin hacer links a esta misma página ni estupideces del estilo. Como, además, el tiempo corre, hago la promesa como obligándome a mí misma a no perder pie en el camino haciendo algún chiste que me excuse de dar explicaciones.

Es decir, voy a hablar seriamente.

A tratar de explicar.

Me parece que se empieza por decir que no hay más que percepciones y reflexiones sobre las mismas percepciones; y acaba más o menos en que todo son palabras.

Ése es mi punto de inicio y el punto final. Lo siguiente es tratar de hacer una conexión.

Para confirmar que no hay más que percepciones y reflexiones, no se necesita más que dirigir la mirada hacia uno mismo y preguntarse si hay otra cosa además de percepciones y reflexiones.

No parece. ¿El mundo? El mundo es una percepción. ¿Los otros?... Bueno, tiene usted buena puntería. Pero la cosa tiene sus altibajos: ¿a qué se refiere? Jaja… Ya empecé. A ver… si cree que los otros, los otros que le entienden y que le responden son la verificación de que existe en su vida algo más que no sean percepciones (sensoriales, valga la redundancia) y reflexiones, está ligeramente equivocado.

Si más bien pensamos que los otros hablan, ya no lo estamos tanto: el lenguaje no parece dejarse meter dentro de lo que usted es capaz de controlar. El lenguaje no lo inventó usted, y dado que hay algo que usted no inventó: usted no es lo único que existe.

Pero si pensamos así, olvídese de los otros: ¿quién demonios es usted?

Vayámonos más lento, estas cosas no parecen dejarse atacar por un solo punto.

No existen más que percepciones y reflexiones, (Berkeley, 1710). Eso es fácil. Es apenas la costumbre la que nos hace quejarnos, el razonamiento en sí mismo es impecable. Si queremos ser congruentes, racionalmente congruentes, tendríamos que aceptar que no hay más que el «yo» (…el «yo»).

Eso no significa que el mundo no exista. Significa que no podemos predicar nada de él. Es decir: que no hay ni verdadero ni falso hablando de él. Lo que significa que no podemos saber nada (sobre el mundo), y a la vez… por verme hegeliana, que sabemos algo: sabemos que somos capaces de pensar algo parecido a lo que significa saber. Sabemos que predicamos verdaderos y falsos, que hacemos proposiciones.

Y por supuesto, también significa que no lo tenemos.

De ahí la pregunta de qué sí se puede saber. Y de ahí, a la vez, la pregunta de qué es saber (Kant).

Aquí topamos de nuevo con los mentados «otros»: saber es saber de lo otro. (¿?) No estoy segura, lo acabo de escribir y me parece incongruente. Pero lo diré de otro modo: saber requiere de lados.

Vamos a ver: cuando se acepta que no hay más que percepciones y reflexiones, se acepta racionalmente que no existe otra cosa que uno mismo.

Y sin embargo caminamos. Quiero decir: sobre el mundo que no tenemos.

Hay una parte del yo que se niega a creer que el mundo no exista.

Tal vez ―tal vez― sea exactamente la misma parte que da por sentado aquello sobre lo que está parada, sin cuestionamientos.

Ejem… me parece que estoy dando mucho por supuesto.

Empezaré por otro lado, pero ni crea que esto es realmente empezar. Es apenas continuar con lo he estado diciendo.

La pregunta de qué es saber trae de la mano a las equivocaciones.

Porque, ¿qué pasa? cuando nos equivocamos, cuando vemos que nos equivocamos, hasta da gusto. Sí hay un momento de arrepentimiento, pero se sobrepasa. Es como haber resuelto un problema.

Supongamos que usted está haciendo un cubo de Rubik. ¿Alguna vez lo ha intentado? Es muy recomendable, lo único que necesita es pensar. Lo único que necesita es quitarse la hueva de pensar y empezar a mirar el cubo imaginando dónde acabará el cuadro que tiene que mover.

El problema viene cuando no sabes si te has equivocado. Cuando dices ¿por dónde demonios?, cuando todo son hilos sueltos.

Últimamente he encontrado muchísimas definiciones a "filosofía". Filosofía, por ejemplo, es mirarse los pies. Filosofía es hacer un tejido sin empezar nunca por ningún sitio, sino por muchos hilos a la vez. Filosofía es algo que cae como en conjunto, que no tiene principio ni fin ni método. Es el estudio de los puntos de apoyo.

¿Estudiaron física alguna vez en su vida?, ¿recuerdan eso de «denme un punto de apoyo y moveré al mundo»? Se le atribuye a Arquímides, pero hace poco leí un libro que jura que Arquímides no debió ser tan estúpido (De Arquímides a Einstein, Manuel Lozano Leyva). El caso es que los puntos de apoyo son necesarios para mover cosas.

Y no sólo para mover cosas: para pensar cosas, para ver cosas, para distinguir cosas.

Ahí tenemos de nuevo a los «otros» y a los lados.

Sin embargo temo que todas éstas sean meras chaquetas mentales aderezadas con muchísima pimienta personal.

Por que, también, filosofía es algo que no se puede separar de nada.

Más o menos como lo que uno está pensando: las ideas son palabras que no alcanzan ser escuchadas.

Las ideas vienen mezcladas con todo: con los colores, con la luz del día, con la historia, con la gente, con palabras que se estrenan. Las ideas son emociones y las emociones ideas. La diferencia que hacemos entre una cosa y otra es una operación secundaria: la primera ráfaga es indistinguible.

Lo que se piensa, lo que sucede en la cabeza, tiene que ver con todo lo que ha sucedido a unas horas a la redonda. O días. Tengo la impresión de que va todo junto, todo pegado, y de ahí las ganas de escribir absolutamente todo lo que sucede.

El miedo a omitir algo.

Hacer una distinción entre una cosa y otra, entre, por ejemplo, la intimidad y lo público; entre lo objetivo y lo mío... tiene que ver con esto de decir algo. Algo, cualquier cosa pero que sea algo.

Hablar, no sé, de caballos. De filosofía. Hacer una distinción, hablar sobre algo. Definir, hacer unidades…

Poner líneas. Distinguir entre un lado y otro.

Conocer los límites del conocimiento, por ejemplo, es pararse en un sitio para mirar a otro. Es hacer una distinción entre una cosa y otra.

Me parece, además, aunque no sé cómo explicarlo, que hacer esa distinción, el hecho de conocer, la acción de conocer, además de necesitar lados, le sucede algo: uno de esos lados se da por sentado.

No es lo mismo. …Je: son dos cosas distintas.

Cuando se corrige, por ejemplo, un razonamiento matemático, o lógico, hay un punto fijo desde podemos decir dónde nos hemos equivocado y de ahí podemos decir que nos hemos equivocado (porque sabemos dónde, sabemos que nos hemos equivocado; ¿y qué para saber dónde no hacen falta otros dos puntos que triangulen, como un GPS?, ¿qué no el “dónde” es un término relacional?... me parece que este post sí se lo voy a enseñar a mi papá). El punto fijo, en el caso de los argumentos lógicos, lo dan las premisas y las reglas.

Se puede decir "de aquí a aquí me equivoqué". Y da gusto porque da gusto hacer bien las cosas.

Bueno, ese "de aquí a aquí" es "hacer una distinción entre una cosa y otra". Es mirar algo desde otro lado.

En general no se puede mirar nada si uno no está en otro lado. Conocer es distinguir, y distinguir es dividir las cosas. Es tener lados.

En otras palabras: cuando se conoce algo está, necesariamente, el que conoce y el algo que se conoce.

Y de ahí es muy simple decir que si lo que se quiere es conocer el lado desde el que se conoce... ¿en qué lado te pones?

A mi padre se lo expliqué en dos patadas y me entendió: ¿cómo mueves tu punto de apoyo?

Es muy simple decirlo, pero no lo entiendo. No lo que significa.

Cuando tomé clase de filosofía francesa contemporánea, no sabía si quería matar a la maestra o echarme a llorar. En vez de eso hice el examen prácticamente como si no hubiera rupturas.

Me parecía casi una transgresión que te dieran todos esos textos de un golpe: Foucault, Lacan, Derrida, Deleuze y Nancy. Con Saussure de por medio. Me parecía una irresponsabilidad. Me impactó tanto que hasta me llevé a mis amigos: eso sí que no se lo podían perder.

Entre anoche y hoy, sin embargo, me he puesto a pensar que menos mal que leí todos esos autores juntos. Si me los hubieran dosificado no sé si sobreviviría.

Por ejemplo: te dicen que el significado está desplazado y a la vez te dan todo un manual de desplazamiento. Eso no se entiende fácil, pero afortunadamente tiene doble filo: en lo que uno acaba de entender las implicaciones necesarias de la falta de significado (el “hecho” de que haya significantes desfilando, por ejemplo), en lo que eso se entiende tienes a la mano un montón de definiciones de cordura (neurosis, psicosis, perversión) que, como los signos astrológicos, funcionan como tablas flotando en un mar donde algo ha naufragado.

Ya me estoy desviando mucho del tema, pero quiero cerrar esta parte: es muy simple decir que hay una bomba cuando se entiende la idea de los lados, la necesidad de observar al observante, el movimiento del punto de apoyo.

Es muy simple decirlo, casi entenderlo. Pero hay algo que se escapa, hay algo que no sé cuando digo esas cosas. En otras palabras: hay una mera repetición (Deleuze).

Conocer al que conoce. Conocer los límites del conocimiento.

Equivocarse ahí no es encontrar el modo correcto. Tal vez ni siquiera sea equivocarse. En todo caso, aquello que parece un error no es agradable sino fatal. Fatal... ahí voy con las palabras.

O sea... es desquiciante.

Ése es mi problema leyendo.

A veces tengo que retroceder muchas páginas para darme cuenta en qué me equivoqué, es decir qué concepto entendí mal. A veces, como anoche, tengo que retroceder todo el libro y, tal cual, empezar leyendo Se prohíbe la reproducción total o parcial de esta obra ―incluido el diseño tipográfico…

Una vez que veo que he estado leyendo 100 páginas interpretando con un concepto que na' que ver, me frustro. Pero me alegra ver en qué me equivoqué. Me alegra tanto que hasta vuelvo a escribir en un idioma conocido y dejo de estar dando instrucciones que sólo dan vueltas en sí mismas.

Pero hay veces que no importa cuántas páginas retroceda ni cuantos apuntes saque del olvido: lo que hay ahí es una interpretación que yo he sacado.

Yo.

Hay demasiadas cosas que uno pone al leer. En rigor, lo he dicho desde el principio: el yo es lo único que existe.

Y yo soy un montón de historias. Si quisiera entender mis supuestos, si quisiera realmente saber cómo conozco, cómo entiendo y en qué me equivoco ...(...) tendría que revisar todo.

Todo. Pero yo no tengo puntos de inicio. Yo no tengo ningún «todo».

En el momento en que dijera “esto es todo”, ¿desde qué lado me estaría parando?, ¿desde dónde estaría observando que eso es todo?

¿En qué momento puedo predicar verdad o falsedad de mí misma?

Si me quejé aquella vez de mi profesor de filosofía de la ciencia, es porque parecía decir que las verdades tienen puntos de inicio.

Tal vez entender que no hay nada sea muchísimo más pacífico que pasar por los efectos de la repetición. Pero no entender. O sea: entender es pasar por los efectos de la repetición; lo que habría que hacer es resignarse. Es una actitud más que un proceso mental consciente.


Trato de imaginármelo. Incluso me resigno por un par de segundos. No estoy segura de que lo que me altere sea el sinsentido de vivir: no es lo aleatorio de la vida lo que me desconcierta. Lo que me desquicia más es la carencia de importancia. Así: carencia. Carencia como carencia de alimentos: ahí están pero no son suficientes. Como un continuo asfixiarse.

En realidad no me quedé mirando a la pared pensando que aquello era una pared tratando de comprender que era una pared.
Ésas son palabras bonitas, redondas, etc.

Lo que hice fue quitarme por dos días la manía de hacer. Estaba acostada en mi cama, tenía la puerta cerrada, era viernes, anochecía, Ale probablemente estaba afuera dando explicaciones equivocadas de mí misma y yo, mientras tanto, miraba una pared tratando de no hacer ningún juicio, tratando de mirarla como un animal.

Mi madre siempre ha dicho que no hay modo de perder el tiempo, que no hay modo de hacer nada. Cuando no se hace nada, cuando realmente no se hace nada, uno ya no está en este mundo.

Cuando digo que en este mundo no hay lugar para taoístas, quiero decir, literal: en éste, el único que tengo.


Y ahora, si me disculpan, voy a dormir 10 días.


Mientras tanto se aceptan reclamos, mentadas de madre, gritos desquiciados
y, por supuesto, críticas y preguntas.

28 comentarios:

apolonio dijo...

Primero deja que Machado resuma la locura de este conocer:
De sus Provervios y cantares.


XXXV

Hay dos modos de conciencia:
una es luz, y otra, paciencia.
Una estriba en alumbrar
un poquito el hondo mar;
otra, en hacer penitencia
con caña o red, y esperar
el pez, como pescador.
Dime tú: ¿Cuál es mejor?
¿Conciencia de visionario
que mira en el hondo acuario
peces vivos,
fugitivos,
que no se pueden pescar,
o esa maldita faena
de ir arrojando a la arena,
muertos, los peces del mar?

apolonio dijo...

Segundo:

Yo no creo que exista ni el 'yo' (con ese horrible artículo determinado -como si 'yo' pudiera determinarse), ni mucho menos el mundo. Tampoco nos creamos mucho eso de los 'lados' del conocer... Por más que se nos venda que es así... ya lo decía el buen Heráclito: Todo es lo mismo y no lo mismo.

Lo que dice Machado es bien claro: intentar pescar, intentar conocer la cosa es matarla... es delimitarla y determinarla, darle todos sus lados... ¿Acaso para hacer un serio estudio de biología no se tiene que matar y disecar a cuanto ser viviente llegue a nuestras manos?

Y de paso, mientras matamos las cosas, también nosotros nos morímos un poquito, al creernoslas... y sobre todo al someternos a ese mismo juegecillo y creer que podemos conocernos... que podemos realmente trazar una línea entre las cosas y el mundo (y entre las cosas del mundo), sin atrevernos a reconocer la verdad: que el mundo es sin fin... Y sin fin (que no es infinito) quiere decir que nunca hay término de una cosa y comienzo de la otra, sino que todo está indeterminado. ¿Por qué si no el científico se iba a encerrar entre cuatro paredes y esperar a que el mundo se revele en una probeta?

Sencillo: porque el mundo no se revela, no se deja saber ni conocer. Porque cuando se conozca ya no es mundo, sino un fragmeto delimitado.

Ahora bien, eso no quita que en cierta manera "existan" -¿cómo no van a existir, si ese verbo se inventó justamente para ellas?- cosas que los cultos -'filósofos, sacerdotes y demás hombres de pro'- nos han contado: como "Naturaleza", "las cosas", o incluso "Dios". Pero el motivo de que existan tenemos que encontrarlo en otra parte... y nunca creer que puedan ser algo 'natural'.

Aunque la respuesta ya está en el primer fragmento de filosofía que ha sobrevivido hasta nosotros:

"Entre los que dicen que es uno, en movimiento e infinito, Anaximandro de Mileto, hijo de Praxíades, que fue sucesor y discípulo de Tales, dijo que el principio y elemento de todas las cosas existentes era el ápeiron [indefinido o infinito], y fue el primero que introdujo este nombre de «principio». Afirma que éste no es agua ni ningún otro de los denominados elementos, sino alguna otra naturaleza ápeiron, a partir de la cual se generan todos los cielos y los mundos que hay en ellos. Ahora bien, a partir de donde hay generación para las cosas, hacia allí también se produce la destrucción, «según la necesidad; en efecto, se pagan mutuamente culpa y retribución por su injusticia, de acuerdo con la disposición del tiempo», hablando así de estas cosas en términos más bien poéticos." Anaximandro 12B1

El 'to ápeiron' que significa -si habrás llevado clase de griego, podrás recordarlo- "lo sin fin", y lo "finito" no era otra cosa que lo "de-finido", es decir, lo que se podía conocer. Pero Anaximandro no era ningún tonto y supo ver que ese ordenamiento de lo "definido" no era otra cosa que lo que estaba mandado... Lo que estaba mandado por un tribunal (una política) del tiempo.

Lo que Deluze y compañía vienen a ratificar es una cosa que ya se sabía desde siempre: lo que se sabe es lo que está mandado saberse... Los tribunales pueden variar, pero el poder siempre es el mismo.

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La otra posición que nos suguiere Machado es más singular y bonita. Aunque no tiene nada que ver ni con la filosofía ni con el saber (o quizá sí, aunque sea paradójicamente).

Dejar que las cosas se vayan y dejarlas vivir... sin conocerlas... sin llegar a matarse con ese doble conocimiento, ni matarnos de aburrimiento en el intento de conocerlas...

Es la única alegría que nos puede quedar: la de no saber.

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Una cosa más: Resolver un cubo rubik no es pensar. O por lo menos, antes deberíamos aclararnos ¿qué es pensar?

El problema con estos jueguecillos mentales/lógicos -como el sudoku, etc.- lo que hacen es 'idear', que no es lo mismo que pensar (o mejor, razonar). Porque lo que necesita, p. e., el cubo rubik, es que de primeras sepamos a qué tiene que llegar... y por ende, imaginarlo, proyectarlo y hasta planearlo. Y eso pone a funcionar esos mecanismos de separación y división de los que han hablado tanto tú, como Anaximandro... es decir, que requiere un tribunal.

Otra cosa es razonar, trabajar con lo dado... Mirar lo que tenemos y elaborar concluciones, sin tener la más mínimia idea del resultado... que nunca se puede saber... jamás en toda la historia se puede predecir un razonamiento. La historia no puede contestar a "¿cuánto es 2 + 2?".

Abrazos.

ix dijo...

estoy muy de acuerdo con lo del cubo de rubik: hay un inicio y un final, hay reglas, de ahí que sea posible.

Luego me di cuenta de que no había explicado por qué traer a colación el cubo.

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Lo demás lo contesto luego, que sigo impactada.

El poema me llegó hondo.

Pero, dime, ¿neto no crees en los lados?, ¿neto no tienes un yo?

¡¿Cómo demonios me estás hablando?!

=)
Saludos felices.

apolonio dijo...

Te contesto rápido que me echan del ciber...

Evidentemente hay algo así... (algo así como un yo) ¿cómo va a ser que no? Aunque no diría que porque hablo... porque hablar habla cualquiera (y hasta normalmente dice las mismas cosas una y otra vez)...

Hay un 'yo' en esto, claro... porque tengo que sacarme el pasaporte, porque tengo que pagar impuestos, y hasta votar... etc. Hay un 'yo' porque tengo que trabajar o estudiar, etc. Pero habría que aplastarlo todo lo que se pueda arrojarlo lejos muy lejos, a un pie de página de la vida... Ah, sí... era un 'yo', un 'yo' de entre los miles de 'yoes' que salen todos los fines de semana al cine, de copas y pagan sus impuestos... El resto del día intentaba ser cualquiera.

Creo que eso es lo bonito... no tener lados, ni yos ni tus, ni nada de nada.

Abrazos.

ix dijo...

ah cómo que no, he encontrado una respuesta mientras iba al baño:

¿quién es el que no cree en el yo?

Crees.

Algo haces.

Y precisamente: el que creas que no hay yo requiere de lados, en específico: requiere de un lado a través del cual ves que no tienes éste donde estás parado.

Demonios, no sé si acabo de escribir una brillantez o estoy completamente confundida acerca de los lados...

¿Me explico?

Lo diré de otra manera, ¿por qué crees que no hay lados?

Según yo, eso lo crees porque reconoces que no estás consciente de ambos lados.

Porque al parecer sólo tienes uno.

¿Pero dime si no es necesario hacer diferencias pa' poder hablar? El lenguaje es todo un tema... Y se le puede llegar de muchos lados. Por ejemplo puedo decirte que se requiere hacer una diferencia para hablar.

O puedo decirte que el lado del que estás consciente es precisamente el lado en que tú no estás.

O puedo decir que el lenguaje trae implícito un vacío para poder existir: una fakta de origen, un continuo desplazarse de un significado a otro.

O puedo decir lo mismo en otras palabras: que la ausencia de origen trae consigo necesidades implícitas. Eso es fuerte: ¿necesidades?. O sea: que considerando que no hay origen, no queda más que pensar que hay significantes móviles: tu madre, tu padre, la casa... Todo. Todo se mueve.



O sea, me dices que no crees o que crees. ¿Cómo es que crees?

¿Cómo es que piensas?, ¿cómo es que hablas?, ¿cómo es que buscas?

Parado en una ausencia?

¿cómo puedo decir "parado en una ausencia"?

...¿qué piensas?

ix dijo...

muchos yoes...

¿cómo dices muchos yoes? ¿Cómo has llegado a la conclusión de que son muchos, siempre?

¿O un día piensas que sólo hay uno, otro día piensas que hay dos y luego vuelves a pensar que hay muchos?

¿me explico?

Es uno el que dice muchos.

apolonio dijo...

Jeje... Me gustan tus preguntas... me gustan mucho. La verdad, ayer se me olvidó decirte que la contestación que te dejé no podía abarcar todo tu texto, sólo algunos puntos que me llamaron la atención. Es demasiado rico para despacharlo de un post, así que nada mejor que convertirlo en una conversación.

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Sobre el tema del hablar y la existencia es bastante interesante. Y de hecho ya se le había ocurrido, conceptos más o conceptos menos, al buen Descartes. Pienso, luego existo... Hablo, luego existo.

Por un lado esta trampa es muy bien hecha y sumamente mortífera. Lo que siempre me interesó de los sistemas filosóficos son las mentiras que necesitan para funcionar: y esta es una de ellas. O si no mentira, por lo menos algo que me asombra de no comprenderlo por más que le doy vueltas.

Porque decimos frente al hecho (es decir, una cosa que no nos corresponde -algo así como las percepciones de Berkeley): hay lenguaje.

Ese es un hecho... ¿o no? Al fin y al cabo, las palabras están plasmadas en estos bytes y electrocachiporras con una constancia que las hace innegables... Pero de ahí a decir que son 'yo', o que soy 'yo' el que las digo... ¡Cuánta distancia y que marometas acrobáticas de mentiras o emanaciones ontológicas se necesitan para casar una cosa con la otra!

Evidentemente se podría decir que: Hay palabras, luego hay algo que las dice. Pues hasta ahí podría aceptarlo... Pero ¿qué es lo que dice esas palabras? !Ah! Eso es lo que no se sabe...

Pero que sea 'yo', no me lo creo. Puesto que como tú misma has dicho, el lenguaje ya existía... no lo hice 'yo'... Y de hecho... ¿cómo se podría conocer al 'yo' sino por el lenguaje? !Un lenguaje que no es suyo!

Y eso si no nos metemos a las cosas ya más de sentido común... como por ejemplo... Si 'yo' existo... ¿dónde estoy? ¿Estaré acaso en mi cabeza? ¿O acaso en el corazón? ¿O en la mugre de mis uñas? ¿O acaso estaré en todo mi cuerpo, rellenándolo? ¿Y si me cortaran un dedo, me cortarían mi 'yo'? ¿'Yo' ya no sería 'yo', sino otro? Y una pregunta que hacía un filólogo cuando se masajeaba los pies despues de tanto andar... ¿Puedo tocarme a mí mismo? ¡Pues para tocarse tendría que haber uno que toca y otro que es tocado! Lo mismo podría decirse ¿puedo conocerme a mí mismo?

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Sea como sea este problema no lo tuvieron los griegos. Para ellos el lenguaje (lógos) era mucho más que una mera palabra -o un significante sin relación alguna con la cosa significada-, sino era un lenguaje divino: un lenguaje natural.

La definición de bárbaro, era justamente el que no habalba griego. El idioma no tenía nada que ver, ni siquiera con el cuerpo que lo hablaba... Era ese fuego divino que Prometeo les entregó a los hombres para parecerse a los Dioses... el lenguaje nunca tuvo nada que ver con la íntimidad de lo que uno es, sino que era un lenguaje común que justamente servía para lo contrario que servir al 'yo': era la manera en que se podía uno poner en el lugar de cualquier otro y así jugar a dejar la intimidad -si es que, acaso, muy por lo bajo la tuvieron, aunque no estoy del todo seguro, por lo menos hasta el Imperio Alejandrino-.

¿Qué ello pruebe que hay dos o más? Puede ser... Pero ¿por qué llamar a eso 'yo' e identificarme con ello, con todas las implicaciones políticas y psicológicas que conlleva?

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El no creer en los lados no lo hago como una conclución racional; sino una medida política. Y como todo lo político, contra lo que pretende lo ideativo, está lleno de defectos y callejones sin salida.

Y de hecho tampoco se trata de que uno haya dejado de creer en los lados, así de pronto y que se va por ahí con esa fe... porque eso sí sería una contradicción: desde mi lado, digo que no hay lados.

No, de lo que se trata es de dejar aflorar la duda que uno se puede traer al ver a los animales, a las personas y hasta las cositas mismas. ¿O me vas a decir que las cosas que usas no se emborronan un poco entre tus manos y hasta tu puedes volverte un poco cosa con ellas, borrando así de un plumazo esos lados que la ciencia nos quiere hacer creer que son perfectísimos y hasta se pueden conocer y meter en libros?

No, señor... Por ejemplo, yo tenía un pajarito. Un periquito australiano verdecito. Que por no tenerlo siempre enjaulado, lo dejaba a veces suelto por la casa. El problema fue que en verano se hizo imposible tener las ventanas cerradas y en un descuido el pajarito se fue... Me quede muy triste, porque ya se había ido para siempre y nunca volvería. Tonto de mí que se me había olvidado que ni él es él, ni yo soy yo... Y así se me pasó el tiempo, viendo en todos los árboles, de vez en cuando, a ver si de pura casualidad lo veía por ahí en algun arbolito... y ya toda la arboleda de enfrente de casa se me volvió periquito australiano y el periquito australiano se me volvió arboleda (borrando los lados). Y hará unos cuantos meses que volvió a la ventana, a ver que se cuece por acá... y desde entonces le pongo su comidilla y jaspea agusto por las tardes y se va de nuevo a los árboles cuando empieza a anochecer.

Creí que cuando se fue, como él era él, desaparecería para siempre... que el lado ese de su cuerpecillo blanco se había ido y no volvería. !Esa es la trampa del amor! Y ya ves, el vuelve siempre, borrando todos los lados de un plumazo con una sabiduría que está más allá de la mía... Borra los lados de mi ventana, entrando y saliendo cuando le da la gana, borra los lados de mi amor que ya no sé a quién estoy queriendo si al periquito o a la arboleda o a la calle misma que me gotea un poco de vida por donde yo menos esperaba... ¿Y yo pensaba que estba bien la cosa cuando estaba aquí encerrado, de este lado de la ventana, de este lado de la jaula? Ese pajarito me enseñó que no... que no había lados... Al menos ninguno que sea 'natural', evidentemente todos son políticos... únicamente políticos.

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Te dejo un fragmento de poemita del único poeta contemporáneo que vale la pena:

Sólo de lo negado canta el hombre
sólo de lo perdido
sólo de la añoranza,
siempre de lo mismo.

Cuando cerró para siempre el huerto
la cancela de espinos
entonces se inventó la queja de la lira,
la flauta del suspiro.

Desde entonces solo canta
en su torre el cautivo
a su rueca la esclava
el desterrado en el navio.

En su jaula aletea y sangra
el pajaro desconocido;
salir quiere y no puede,
su jaula es él mismo.

Y por eso el minero canta
por un sol de oro limpio.
Canta el pobre, la pena canta
no canta el rico.

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Finalmente, lo único que queda es decir, lo de los muchos 'yoes'... Creo que no escribí con suficiente claridad. Creo que el 'yo' sólo se puede empezar a entender de manera correcta en la medida en que se le somete a un analisis en la sociedad de consumo en la que vivimos. Los 'yoes' que se mueven supuestamente libremente, y se lanzan en marabuntas que nos recuerdan a las emigraciones de los arenques o sardinitas, alrededor de las mismas cosas, una y otra vez: lugares de moda, campañás electorales, votaciones de big brother. Aunque a las sardinitas dificilmente se les atribuye un 'yo'... algo así como una desición... En cambio a los votantes de la democracia... se supone que lo eligen... ¡Ay, que lío más grande! ¿no crees?

A eso me refería, que inevitablemente tengo que ser un 'yo' entre los 'yoes' que se montan todos los días en sus cochechitos a atascarse en las carreteritas, todos individualmente (y hasta alguno creera que libremente elegido) hacia un trabajo o lo que sea...

En fin, ya me enrollé mucho.
¿que piensas?

Abrazos.

apolonio dijo...

Cuando leí tu post por primera vez, pensé en este poema de Machado (no en el que te puse), pero como no lo tenía a mano no pude transcribirlo. Ahora me doy a la tarea...

Pensar el mundo es como hacerlo nuevo
de la sombre o la nada, desustanciado y frío.
Bueno es pensar, decolorir el huevo
universal, sorberlo hasta el vacío.
Pensar: borrar primero y dibujar después,
y quien borrar no sabe camina en cuatro pies.
Una neblina opaca confunde toda cosa:
el monte, el mar, el pino, el pájaro, la rosa.
Pitágoras alarga a Cartesius la mano.
Es la extensión sustancia del univero humano.
Y sobre el lienzo blanco o la pizarra oscura
se pinta, en blano o negor, la cifra o la figura.
"Yo pienso". (Un hombre arroja una traíña al mar
y la saca vacía; no ha logrado pescar):
"No tiene el pensamiento traíñas sino amarras,
las cosas obedecen al peso de las garras",
exclama, y luego dice: "Aunuqe las presas son,
lo mismo que las garras, pura figuración".
Sobre la blanca arena aparece un caimán,
que muerde ahincadamente el bronce de Kant.
Tus formas, tus principios y tus categorías,
redes que el mar escupe, enjuntas y vacías.
Kratilo ha sonreído y arrugado Zenón
el ceño, adivinando a M. de Bergson.
Puedes coger cenizas del fuego heraclitano,
mas no apuñar la onda que fluye con tu mano.
Vuestras retortas, sabios, sólo destilan heces.
¡Oh machacad zurrapas en vuestros almireces!
Medir las vivas aguas del mundo..., ¡desvarío!
Entre las dos agujas de tu compás va el río.
La realidad es la vida fugaz, funambulesca,
el cigarrón voltario, el pez que nadie pesca.
Si quieres saber algo del mar, vuelve otra vez,
un poco pescador y un tanto pez.
En la barrera del puerto bate la marejada,
y todo el mar resuena como una carcajada.

ix dijo...

Sonozo!

ando de gira artística por la república mexicana, aguántame hasta la siguiente semana pa ponerte una respuesta decente no?

Saludos

apolonio dijo...

No te apures, aquí me entretengo leyendote cual vouyerista a remojo.

ix dijo...

No mames... qué chorizo de chorradas.

A ver...


Las percepciones de Berkeley nos corresponde.
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"Pero ¿qué es lo que dice esas palabras? !Ah! Eso es lo que no se sabe... " Aquí voy a disentir: se sabe que nada.

No es un sujeto incognoscible, es la mera nada, el hueco.
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"Pero de ahí a decir que son 'yo', o que soy 'yo' el que las digo... ¡Cuánta distancia y que marometas acrobáticas de mentiras o emanaciones ontológicas se necesitan para casar una cosa con la otra!"

A mí no me lo parece, me parece que pensar que no somos más que percepciones y reflexiones es argumento claro, contundente y suficiente para decir que no hay más que un yo.

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"Pero que sea 'yo', no me lo creo. Puesto que como tú misma has dicho, el lenguaje ya existía... no lo hice 'yo'... Y de hecho... ¿cómo se podría conocer al 'yo' sino por el lenguaje? !Un lenguaje que no es suyo!"

Exactamente: el yo es un otro y el que pronuncia el yo es la nada. El otro.

¿Y quién es El Otro por excelencia? La muerte. El yo pronunciado que flota en la nada.

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"¿Qué ello pruebe que hay dos o más? Puede ser... Pero ¿por qué llamar a eso 'yo' e identificarme con ello, con todas las implicaciones políticas y psicológicas que conlleva?"

No lo sé. Justo hoy me preguntaba si los griegos pudieron haber formulado la pregunta. De alguna manera, el Crátilo se lo pregunta. Y de alguna manera Diógenes lo supo. Y de alguna manera los estoicos supieron de no otra cosa más que un yo muerto, sin cuerpo.

Pero aquí la pregunta no se hace por si lo que implica nos gusta o no, sino por si lo que implica... ¿realmente lo implica?

Porque, exacto, ahí entras con lo político.

Yo digo que es una división ontológica-espistemológica, con repercuciones en política. Pero fundamentalmente: una diferencia ontológica/epistemológica.

ix dijo...

ah, por el chorizo de chorradas me refería a los dos...

ix dijo...

Las impresiones de Berkeley:

tú dijiste: "Porque decimos frente al hecho (es decir, una cosa que no nos corresponde -algo así como las percepciones de Berkeley): hay lenguaje."

Yo digo que en Berkeley no hay nada que no corresponda al "yo".

Ahora bien... el "yo", el observante, la visión que se tiene del observante, es una pronunciación en un lenguaje extraño, and yet... lo último que tenemos.

Lo último que tenemos es una pronunciación, una pronunciación que se sabe a sí misma. Que se sabe. Que se ve.

Esa visión (y hablando de los griegos... ) esa visión es lo único que tenemos.

Ese último reducto es la nada.

Esa última visión es la nada puesta sobre el lenguaje.

Lo que sólo puede existir a través de otro. Apenas un límite. Apenas nada.

Y bueno, me voy a domir;

...eso es lo que pienso. Son muchos puntos, si pretendemos seguir habrá que sacar las armas y elegir un territorio, mi buen =)

apolonio dijo...

No te puedo contestar del todo, que apenas tengo tiempo... Pero aquí empiezo con unas salvas que haber que pueden hacer.


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1. ¿Cómo que la pura nada? Puaf. Déjale eso a los ontólogos y los cristianos (que en muy poco se diferencian -cómo dice la canción: "buscas el ser por lo alto / tan alto que yo me temo / que el ser que tu andas buscando / debe ser el ser supremo"): la 'nada' es la mera vuelta del 'ser' y como tal tiene que tener sus mismas determinaciones. Ya ves, Hegel tuvo que meter eso del devenir en sus tríadas para hacer que la Nada y el Ser, más o menos se movieran... ¿Por qué? Porque NADA y SER, son lo mismo. ¿Qué hay detrás de las palabras?

¡no me mientas, canalla! que bien que algo, aunque sea un poco vago, aunque ni siquiera tenga nombre... algo ahí se mueve por lo bajo...

Al fin y al cabo, algo las dice... algo aparece por ahí... Y la mera nada... esa que es algo (porque cómo iba a ser nada, sino está bien delimitada, bien formadita y hasta se le puede comparar con lo que es algo).

2. Eso de que no hay mas que un yo... mmm... No sé si podré explicarlo. Al menos no con el tiempo que me queda. ¿Que no hay más que un yo? Si todos somos ya medio esquizoides... si estamos tan contrahechos y con eso que llaman alma -que al fin y al cabo, el alma no es sino la versión antigua de lo que se podría llamar conciencia- está tan mal hecha, que se nos va el avión. Ese desliz... ¿de dónde viene?.

Esa rotura, inexplicable por cierto, por más que don Freud quiera ver lo contrario, es la que habre la posibilidad a todo lo demás...


Tengo que volar. A ver si mañana puedo seguir.

ix dijo...

ÉCOLE!!!

Mi estimado, es exo exactamente: nada y ser son lo mismo.

Nada y ser son lo mismo.

...Déjame ahora ensayar contigo.

Qué bueno que mencionas a Hegel, porque al respecto de esa nada determinada, me parece que Hegel insiste en que la nada es inmediata.

Ahora bien, esto último y tu alusión a la fisura originaria, me confunden. Ya no sé qué es lo que defiendes.

¿Defiendes que esa rotura inexplicable es la que abre la posibilidad a todo lo demás? yo también, pero entonces ¿por qué piensas que no hay lados y por qué dices que la nada está determinada?

Voy a recordar algo que ya había dicho, y que cada vez me parece más cierto... má o menos:

"Creer requiere de un lado a través del cual ves que no tienes éste donde estás parado."

La negación requiere de lados.

(a ver si en la fac no me corren con ese concepto malhecho de "lados", dicho así tan mundanamente).

Entonces, a ver, escoje un maldito territorio porque yo estoy hecha bolas contigo.

Según yo decir que la fisura es el origen y que la nada está determinada, es una contradicción.

A ver... nada y ser son lo mismo. Ahí estamos de acuerdo.

Yo digo que a pesar de que el ser sea nada, es absolutamente necesario (como pensamiento, pensamiento que hace una diferencia, valga la redundancia... pensamiento de unidades); el ser, esa nada, esa fisura, es absolutamente necesaria para pensar.

Para ser cualquier cosa que los humanos seamos. Que la actividad humana, ese andar tendiendo diferencias, requiere de un vacío.

Que ése es el objeto: la nada. Ésa es la frustración porque esa nada no es objeto y sin embargo no puede ser dicha/pensada/aludida/sentida/notada más que como objeto.

Que ésa es la frustración: la nada.

No la nada dicha, sino el abandono, la desprotección...

Sí: cosa para cristianos: Dios ha muerto.

Es eso.

Dios, la importancia, las unidades, la diferencia, la VISTA! LAS MANOS!

Muerto.

Ése es todo mi punto: la necesidad de la fisura.

El sinsentido.

La repetición.

La vulgaridad sentida, atenida a un cadáver.

ix dijo...

cosa para cristianos, cosa para occidentales.

ix dijo...

y que conste que yo no estoy bautizada, pero el ateísmo puede tener la unidad mejor disfrazada

ix dijo...

Voy a decir una barbaridad:

Hablar requiere de Dios.

Y Dios no existe, claro.

apolonio dijo...

Hola qué tal!

-¿Qué es esto no salen los acentos? Usted disculpará.-

Antes que nada, te pido perdón por la respuesta de ayer, vergonzosa, llena de prisas, y hasta me dejó contagiar (cual ensayista enfermizo) por estas disquisiciones filosóficas y hasta te puse numeritos y todo... que asco me doy a veces (dejemos los numeritos, como tu una vez dijiste por ah� para nuestros anal�ticos infelices). Y ya ves, cometí la estupidez de intentar responderte con apenas 5 min. que me sobraron de las imbecilidades de la vida diaria. Ahora sí;

Empezemos de nuevo, desde arriba...

Primero te doy un ánimo y un consejo: deja tal y como está eso de los 'lados', llámalos así tal cual, porque es lo que son... Sabemos, uste y yo que eso a los fil�sofos no les gusta demasiado y que ya ves, han cometido esta soberana estupidez de inventarse una jergoniza totalmente in�til (que no sea para el �til serivcio de parecer que saben, -cosa que revela que pese a su licenciaturas, maestr�as y doctorados todav�a no acaban de entender al buen S�crates-). Mantengamos lo m�s limpio posible esto del lenguaje que ya con las palabras que tenemos nos basta para tener las cosas oscuras: que luego los neologismos y todas estas chorradas -desde la �pisteme de don Foucault hasta las desterritorializaciones del Deluze- nos hacen creer que de veras son conceptos: cosas hechas y determinadas... cuando, como cualquier otra palabra, son demasiado vagas y dif�ciles.

Aunque ya ves, si tienes que hacer una tesis sobre el tema, podr�amos someter a votaci�n que nombre ponerle a esto de los lados: algo muy formal como: "estructuras epist�micas determinantes" o algo m�s franchute y m�s po�tico, "bandos epist�micos" o un neolog�smo con alg�n aglicismo "thinkin-side"... aunque bueno, todo sea para que la gente com�n y corriente nos entienda menos.

(Del Manual del lic. en Filosof�a: La estima hacia un licenciado en filosof�a es inversamente proporcional a la capacidad de ser entendido.)

Ya entrando en el tema: Hagamos una diferenciaci�n para evitarnos m�s confuciones. 1) es el mundo en que hablamos y 2) otro es el mundo del que hablamos.

La diferencia entre estas dos cosas es necesaria para que se aclare un poco todo el berenjenal que vengo diciendo arriba. Y entonces tenemos dos cosas -(otra vez con los pinches lados: aunque igual y si afinamos la vista nos podr�amos llegar a dar cuenta de que esta divisi�n es la primera de todas, la m�s originaria -porque parte justamente del lenguaje, que es lo que m�s o menos nos empieza a dar la calidad de seres humanos). Lo interesante es ver porque surge esta primera divisi�n y que implica:

El mundo en el que hablamos es cualquiera: donde las personas se encuentran en la calle y dice: "�le caiste all� la otra vez?" Como se puede ver esta frase s�lo sirve para ese momento, para ese lugar... Y la �nica que realmente es un semantema, es decir, una palabra con signficado es el verbo 'caer', lo dem�s �nicamente son �ndices que se�alan las cosas: y la prueba est� en que si se utilizaran en otro sitio, en otro tiempo, la frase podr�a cambiar de significado.

Pero en cambio, en el mundo del que hablamos -que es el de los fil�sofos y de tantas otras instituciones del r�gimen-, se d�ria: "�Fuistes el viernes 13 de Agosto del 2008 a la casa de Mari Conde Playa?". Cosa que ya es una frase que, usese donde se use, significa lo mismo. (Porque se utilizan puras palabras significantes, puras palabras que est�n determinadas, que ya no se pueden cambiar.)

Ahora bien, la importancia de esta cosa es que nos quieren hacer pasar una cosa por la otra. Ah!, pero no contaban con el sentido com�n, que nos dice que no es lo mismo: huele a traste y atras te huele. Y es ah� como eso que est� roto en la realidad: el yo, la nada, el ser, y cualquier palabra que se nos venga a la boca: ni�o, mujer, perro, mesa, cosa, etc. est�n rotas, puesto que originalmente no son m�s que jerogr�ficos de alta tecnolog�a, no son m�s que �ndices de las cosas, que est�n ah� para se�alar algo que ya estaba ah� desde antes.

Y en el otro lado se nos quiere hacer creer que est�n determinadas: que la nada es la nada, que el ser es el ser, que el ni�o es el ni�o, y en fin todas las dobles c�pulas que vienen a transforar al mero �ndice en un concepto: y que vienen desde muy atr�s, desde el �xodo cuando Moises le pregunt� a un arbusto ardiendo: "��Y tu de qui�n ere?!" Y le respondi� con una voz atronadora: "YO SOY EL QUE SOY." Y tambi�n en el Poema de Parm�nides, all� cuando dice lo de los caminos: Uno que es y que no le es posible no ser.

Esa doble enuciaci�n es la que hace redondas las cosas, (y que por tanto hace los lados) y los determina pol�ticamente. Otra cosa ser� que hasta yo mismo me siga llamando yo y llam�ndola a usted, usted, pues porque as� sea que nos manda esto de que nos convirtamos en conceptos. Pero por ac� abajo, a uno le tiene que quedar muy claro que nada m�s hablar se nos va yendo lo que sea que supuestamente seamos, y lo mismo de usted se me vendr� otra cosa, algun calorcillo de leerla y de intercambiar con usted lo que sea. �Vamos a decir que eso es extra�o? �Qu� uste y su discurso me esta invadiendo? �Eso ser�a si yo me creyera mondo y lirondo, liso y manofacurado! Eso ser�a si yo fuera yo... Pero no: en este mundo en el que hablamos y nos tocamos, las cosas no est�n hechas y se nos pierden entre los dedos. Como dice Machado en el poema ese que le puse:

"Medir las vivas aguas del mundo..., �desvar�o!
Entre las dos agujas de tu comp�s va el r�o."

Por eso Her�clito se re�a de Anaximandro que intent� hacer una esfera del mundo y dec�a que el Sol med�a lo que un pie humano -porque lo pod�a tapar con el pie-. Estaba se�alando esa division: una cosa es lo que hacemos y vivimos, y otra cosa lo que queremos conceptualizar.

Teniendo esto claro: es en este mundo donde estamos rotos, donde el yo no es el yo, donde las cosas no necesitan siquiera de 'sinsentidos' porque jam�s ha tenido nunca lo contrario. Por eso no se puede hablar nunca del 'yo', porque ya ve, tendr�amos que salirnos de nosotros mismo para vernos...

(En cuanto a ese Obispo Irland�s hideputa de Berkeley, fue un reaccionario malnacido. Lo que intent� nunca fue encontrar al 'yo' sino demostrar la exitencia de Dios. En tal caso se sac� un m�todo negativo de investigaci�n que era eso de "hay ideas: luego se sigue... 1) que hay algo que las tiene y 2) que hay algo que las manda" y de ah� dio ese salto -marometa acr�batica- para decir que ten�a que haber pues: por lo menos un esp�rtu -eso que estamos aqu� llamando yo- y un Esp�ritu Rector que diera a la conciencia eso que llamamos percepciones. As� que no nos enga�emos, Berkeley, aunque sus argumentaciones son muy poderosas y muy buenas, su concluciones son absolutamente nefastas. Aunque bueno, se le puede disculpar en la medida en que el acepta que sus investigaciones �nicamente fueron para cargarse al 'librepensamiento' y a los 'ateos' -ve�se la introducci�n a su 'Tratado sobre el Conocimiento humano' as� como el "Hylas y Philon�s" etc.)

Por ello yo no estoy de acuerdo con equivaler El Otro a la Nada. Al menos no del todo. Porque una cosa es que sea otro, es decir que no se conozca, y otra cosa es que sea Nada... (que la Nada, s� se conoce -y tan que se puede conocer, que sin ella no exisitr�a la Verdad-). Porque lo Otro no se determina y la Nada s�... porque si no se determinara, �que peligro para nuestros amigos los cient�ficos que todos sus experimientos se les contagiaran de Nada y les chafara sus resultados!

Esa rotura inexplicable es el propio otro... es el mundo en el que hablamos que se resiste a ser metido en el otro: en el de los conceptos -que es el de la nada determinada-.

Eso de que la negaci�n requiere de lados... no estoy del todo seguro. Hasta hace poco cre�a sinceramente que s� pero ahora no estoy tan seguro. Y una cosa es evidente: los lados existen, en este mundo de conceptos que nos quieren hacer pasar -y sentir- que es el mundo en el que hablamos... cuando ya nos metemos en temas de brucracia, pol�tica, trabajo. Ah� est�n muy claros los lados, el pueblo y los poderosos, el trabajador y el patr�n, la renta deducible y la gravada, los pasaportes y los indocumentados.

Yo no creo que EL SER / LA NADA y su fisura sean necesarios para PENSAR. No creo que sea tan sencillo. De hecho todo esto que te cuento se me ha venido a las mentes desde que me hize una pregunta, que a muchos fil�sofos les habr�a dado risa por la perogrullada que representa, pero que si se le atiende con atenci�n abre las puertas a todo esto: La pregunta era: "�Qu� hab�a antes que el 'ser'?"

Y ya ve uste, una pregunta m�s aventada que esa de Heidegger "�Por qu� el ser y no m�s bien nada?" Porque intento ver que el SER no es un concepto -no pudo serlo- desde siempre. Sino que tiene g�nesis, que fue implantado, que es un invento, un invento tan claro y tan desastrozo que es el invento justo y necesario para que DIOS pueda existir. Que de hecho lo �nico que existe es DIOS -porque para �l se invent� ese pseudoverbo (que ni siquiera se puede decir que sea verbo), sino que es mero �ndice-.

Esa diferenica (SER/NADA, TU/YO, TRABAJADOR/PATR�N, etc.) es la que hace la pol�tica y la que la verdad me tiene ya m�s que harto, cansado y triste. Y una cosa sea que en este mundo en que hablamos hasta los pececitos se den por culo y los perros meen en toa esquina que vean para marcar su territorio (sus lados)... y otra cosa es que yo le vaya a poner fe al asunto. De que me lo tome en serio... y que lo haga concepto, que lo haga idea... y as� vaya matando m�s y m�s la vida que nos puede quedar en esa raja y fisura que se nos abre constantemente.

Tus �ltimas reflexiones me gustan: �Ay, de los ateos! �Y encima racionalistas! Ese fue el gran pecado que nos legaron los Ilustrados: dejar a Dios y creer que la Raz�n no fuese lo mismo. De Guatemala a Guatepeor.

Aunque tengo algo que decirte: Dios existe... y eso est� claro. Ese verbo se invent� para �l, ya lo he dicho. Y hablar, as� entre tu y yo, no creo que requiera de Dios ninguno... y si lo hubiese, s�lo me queda la alegr�a de no saberlo.

Por ah� se hacen cosas m�s graves que hablar: se construye, se explota, se martiriza, se trabaja... �Y Dios no existe? �Otra cosa sea que Dios ya no sea ese de los cirios pascuales, el aroma a inciencio y los curas pedof�licos! Dios es Dinero y ese vaya que existe. �O no? Y parece que entre m�s se tiene, m�s uno cae en la gracia de existir... Y hasta justifica todas nuestras habladur�as, todas las tesis doctorales, todos los puestos de pedagoj�a.

�O no?

Sigamos... que me gusta charlar aqu� contigo... Dios mediante.

Y para eso de que si uno es algo o nada, me apego a la c�tedra del gran V�ctor Jara. Por que eso de que uno se crea algo... pues no, se�or, uno es pueblo y pueblo es lo que no se sabe... �Qu� el yo es lo �nico que nos queda? �Cristo de los Esp�rragos! �Y entonces que es de las fiestas o los gustillos que le entran a uno justamente cuando se puede olvidar de que uno es uno?

http://www.youtube.com/watch?v=d66yZ9x3gHw

Por una Alabanza a la limonada.

Besos y abrazos.

apolonio dijo...

http://contratoo.blogspot.com/

Mire, ahi le dejo con humilda, esto que hago, a ver si me da su opinión en una de esas.

ix dijo...

Sonozo... he leído varias veces tu comentario.

No sé bien qué contestarte. Estoy perdida. No sé qué es lo que discutimos.

He querido hacerle copy paste a word, ponerle los malditos acentos y tratar de hacer un resumen orientativo, pero además no tengo tiempo.

Así que se me ocurrió responderte algo... Mmm... Decirte que si Derrida no hubiera dicho que la pregunta por el ser presuponía una direfencia más originaria, indistinguible, que si en vez de decir eso hubiera dicho que Heidegger ya podía irse a tomar por culo por nazi,

...ni tú ni yo sabríamos quién es Derrida.





Mejor voy a hacer el resumen. La siguiente semana. Tal vez el fin de semana.

ix dijo...

A ver... ¿y has leído a Heidegger?

Con respecto a tu pregunta que va más allá de la pregunta por el ser, ¿qué te dice el problema de la precomprensión del ser?

Y con respecto a tu blog, antes de hacerte algún comentario sobre él, dime ¿qué piensas de la "proyección"?

Y, ya que estamos con las preguntas, ¿qué haces de tu vida?, ¿cuántos años tienes?

Anónimo dijo...

Qué fiesta de acentos tan divertida. =P

apolonio dijo...

MMmmm... Bueno a ver si te aclaras con eso de los acentos. La verdad fue un error, porque, para responder más facilmente cogí el block de notas y leyendo tu respuesta fui contestandote, y cuando hago el copy paste, pues resulta que no salen los acentos... y algunos signos ortográficos más, como las comillas y las interrogaciones (¿) españolas.

En fin, primero no creo que estemos discutiendo nada. Al menos nada en particular... ¿Cómo va a ser particular eso de los lados? Si es el principio de toda conceptualización... quizá el más general de todos los temas.

Yo por lo menos creo que todos esos lados nacen no de una íntimidad ontológica -como se podría pensar- esa que dice que yo soy yo y el mundo el mundo, sino de la pura política... y más claros: de una política que nos ha condenado a todos los occidentales, mal que bien, a sustituir la vida -esa que no se atrapa ni se deja domesticar- en puro futuro -desde hipotecas hasta el cultivo del cuerpo y de uno mismo.

¿Qué a donde me ha llevado esa pregunta de 'qué había antes que el ser'? Pues lo primero: a darse cuenta que el 'ser' es únicamente una máquina -una tecnología- que lo mismo que se inventó la rueda, o se dominó el fuego... se empezó, en un determinado momento -practicamente datable- a constituir una máquina que irremediablemente inventó 'lo natural'. Ya vez, cuando alguien dice 'el ser' de la cosa, procura establecer su naturaleza.

Ahora bien, como toda máquina, esta máquina tiene una función muy clara y distinta: el dominio. Dominio tanto de la naturaleza -entendiendo como naturaleza la cosa más concreta que te puedas imaginar como un árbol o un perro o lo que sea- y los hombres. Dominio que se ha ejercido con una constancia absoluta.

No hay forma de 'ser' que no sea reaccionaria, que no intente establecer ningún dominio. Y no me refier únicamente a las concepciones escolásticas o griegas de esto que llamamos 'ser', incluso en la modernidad y las versiones existencialistas y democráticas -esas que encumbran la moral individual- son tan reaccionarias como las otras... Incluso puede que sean más peligrosas al ir disfrazadas y tomarse como ejemplo y dador de justicia.

Ahora bien, tampoco hay que caer en la trampa de 'lo que no es', es decir, apostar por la nada. Puesto que los inventos son paralelos y se justifican el uno al otro. Ya ves lo que decía el principio de no-contradicción: "Nada puede ser y no ser, al mismo tiempo y en el mismo lugar". El uno necesita del otro y viceversa.

No entiendo del todo eso de la diferencia en la pregunta del 'ser'. En cualquier caso, por más que sea evidente que en este mundo en el que vivimos y según las cosas que nos son dadas existe la diferencia... una cosa es vivir con esa diferencia, convivir con ella, removerla, disfrutarla, hasta hacer el amor con ella, y otra muy distinta es pensarla... Preguntarla... (y peor aún): Responderla.

Porque yo no puedo negar que los lados existan, pero cuando se hace esa enunciación, esencialmente filosófica y se pone por escrito eso que diga: "ESTE LADO ES ESTE LADO", pues ya le hemos cagado, ya hemos matado el lado, ya la hemos hipostaziado... ya es una cosa redonda y hecha...

Por ello Heidegger lo único que hace es reformar al 'ser' y nada más. Como en su tiempo, frente a los pitagóricos y platónicos, Aristóteles introdujo la física para explicar los cambios de esa cierta unidad que es el 'ser'; Heidegger sólo vino a reformarlo: a decir que el ser se construía con la existencia... pero evidentemente siempre defendiendo esa construcción, poniéndola en su lugar preeminente óntico -como diría él en su jergoniza-, y así vienendo a reparar eso que parecía que se estaba deshaciendo por fin...

En cuanto a lo de la "proyección" no lo entiendo. ¿A qué te refieres? ¿A mostrarse 'uno mismo'? Mmm...

Y sobre mi edad y esas cosas... Puaf, mujer, dejalo estar, no seas tan ansiosa ni teorética... ¿Para qué saber mi edad y a lo que me dedique en este mundo tan pútridamente aburrido? ¿Qué tentaciones no? ¿Eso de imaginarnos los lados... y así imaginar un poco qué es lo que hay del otro lado del tablero?

Si por eso me caes bien, mujer... porque no eres nadie, porque eres ésta... y nada más. Así que a mí dejame que me quede en éste sonzo... ¿Sí?

Tomate el tiempo que quieras, tampoco te apures.

Un beso.

apolonio dijo...

¿Y qué pasó por ahí? ¿Estas en un retén del 'espurio' dando esplicaciones a militares de por qué lees a Marx?

Mjjj... ¿O será que te sentó un poco mal que no te quiera decir ni mi edad ni na? ¿Ya me imaginarás como un viejuno verde, tras las muchachitas universitarias? Na...

Es broma.
Supongo que estás un poco liada. En fin, sólo para decirte que la cosa sigue... Si usted a cometido esa empresa de resumir mi carta, pues bueno, a ves si me contesta.

Que quedan tantas cosas por decir... y no puede ser que se quede aca cortado el tema.

apolonio dijo...

Si le quedara tiempo, (que lo dudo y seguro que me estará mentando la madre, a cuento de darle más referencias y trabajo, aunado a los que ya tendrá encima)... Echele un vistazo a estas conferencias de mi maestro -maestro, que no profesor- Agustín García Calvo:

Los idiomas y la lengua:
http://www.march.es/conferencias/anteriores/voz.asp?id=344

Frase. Palabra. Fonemas y Prosodia:
http://www.march.es/conferencias/anteriores/voz.asp?id=345

Lógica, Gramática y Realidad:
http://www.march.es/conferencias/anteriores/voz.asp?id=346

Las artes del lenguaje:
http://www.march.es/conferencias/anteriores/voz.asp?id=347

Bájeselas en mp3 y sírvase de oírlas pausadamente, que aunque a veces toque más a los gramáticos que a los filósofos, uste tenga paciencia y a ver si algo le sirve...

Y ya que estamos, esta es más graciosa:

Libros en la antiguedad clásica: (HABLAR CON LOS MUERTOS)
http://www.march.es/conferencias/anteriores/voz.asp?id=2299

En fin, un abrazo.

ix dijo...

jajaja

sonozo, te voy a dar un dato cultural, a ver si te dan ganas de venir a la inconsciencia: un dia, en un reten, lo que di no fueron explicaciones de Marx, sino de foucault: el tipo lo que me pedia era mi telefono, y le conteste "a poco le daria usted su telefono a un policia?"

Mmm... ay que definir un tema, porque ademas este que discutimos ya murio.

...

apolonio dijo...

Pues ya nació medio muerto, que esto de hablar por los blogs, cosa absolutamente novedosa para mí es difícil. Supongo que acabé de rematarlo con ese carta malograda sin acentos ni signos interrogativos.

En fin... Usted dirá, Amanda.