Estoy hasta la madre -hasta la putísima madre, diríase.
Me vaya por donde me vaya (en el pensamiento, digo) no llego a ningún sitio.
Estoy hasta la madre de arrepentirme. Hasta la madre de mal interpretaciones. Hasta la madre de deshonestidades cotidianas. Hasta la madre de arrepentirme por mis arrepentimientos, hasta la madre de dejar de arrepentirme, hasta la madre de hablar y de pensar congratuladoramente, condecendientemente (¿condescendientemente?). De intentar hablar bonito, de no intentarlo, de intentar decir algo cierto, de pensar algo cierto... etc.
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