1. Pintores de zoológico.
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El empleado llega temprano con un maletín y una bata. Checa su tarjeta y le entregan su equipo de trabajo: plumones, plumas de diferentes grosores, lápices de colores, crayolas y óleo o acuarela en caso de que el empleado así haya considerado que era necesario. Como está a punto de acabársele la libreta que utiliza, solicita otra. Le hacen llenar una solicitud.
El empleado entra y camina derecho a su área de trabajo. Ésta vez está dibujando un corto para un video que se transmitirá en la exposición de anfibios planeada para el siguiente semestre.
El empleado come un sándwich de jamón con queso y luego otro de mermelada de fresa.
Ocho horas después, luego de pasar toda la tarde en el aviario haciendo los bocetos de los cuervos tropicales que se comen pequeños anfibios, entrega el equipo de trabajo si considera que no lo ocupará horas extras y se va a su casa.
2. Lectores a sueldo.
El empleado se levanta de su cama, se talla los ojos y camina somnoliento hasta la cocina para hacerse un café. Se sienta en su escritorio y mira su reloj. Bosteza. Se levanta a regar sus plantitas.
Durante ocho horas lee minuciosamente. A veces la precisión se vuelve crucial y es necesario retroceder varias páginas para volver a anotar en una hoja limpia las múltiples fuentes que el autor o alguna de sus fuentes podría haber leído, no importa que ello implique que en ciertos días sólo se avancen unas cuantas hojas.
A media tarde come vigorosamente una comida preparada por su cocinero personal y bebe cerveza fría, luego toma el transporte público hasta la Biblioteca Nacional. Tarda una hora. Cuando llega se va directamente al estante de diccionarios y busca una etimología.
Ya que está ahí aprovecha para echarle un ojo al periódico, tomarse un café y fumarse un cigarro. Finalmente hace cola para fotocopiar un artículo y toma el transporte público de regreso. Hace otra hora.
Al llegar a su casa el empleado mira el reloj y descubre que ha cumplido con su trabajo, por lo que se toma un descanso tumbándose en el sofá a leer.
Cada quincena interrumpe sus labores para recoger un cheque pagado por el erario público.
Queda claro que el lector puede escoger libremente sus lecturas, aunque se recomienda que siga los consejos que le atraigan y normalmente lo hace así.
3. Vigilante nocturno de radio.
El empleado se prepara una abundante y nutritiva comida antes de empezar a trabajar. Las almendras de la despensa y el café corren por cuenta del empleador y se sobre entiende que el empleado trabaje desde su casa, aunque en algunos casos están contempladas las oficinas dedicadas a ello, mismas que deberán contar con el material necesario antes de ponerse en funcionamiento.
Tal material consiste en un radio, un sofá de tres plazas, almendras, nueces o pasas disponibles, agua en abundancia, un plato de fruta a la noche, café, una manta, un bonche de hojas reciclables
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