En días núblados como hoy [la foto de la izquierda fue tomada al amanecer] la Ciudad de México y sus alrededores (incluido Satélite, por supuesto) no saldría en una foto tomada desde el aire a gran altura. Lo que se vería son campos verdes, amarillos y cafés; barrancas, más campos, algunas ciudades, algunos pueblos, caminos. De aquí se sale de, o se entra a, un enorme obligo, rodeado de desniveles oscuros, hecho de nubes que se arrastran hacia abajo, sin salida. Sólo un enorme amontonamiento de nubes que culminan, o se coronan, o están presididas por dos picos que indican, a esas alturas, otro más grande más adelante y que tampoco se libra de la neblina.
La carretera a Veracruz en estos días es peligrosa, para nada aconsejable y muchísimo menos a más de 150. La libre a Cuernavaca, en cambio, sea por la directa o por la que da vuelta, es hermosa (y en ninguno de los dos casos es recomendable, en absoluto, subir de 150; aunque la autopista seguro que vale la pena). Uno siente que poco a poco sale de este amasijo enorme. Poco a poco, con dificultad, pisando más el freno viendo cada vez menos, con los paisajes cambiando cada vez más lento. [La foto del centro fue tomada minutos antes que la foto de la derecha, entre las 8:00 y las 9:00 am.]
Y el frío enorme.
No es que quiera ponerme nacionalista. Baja California tiene lo suyo, y Veracruz, y Guatemala, y La Florida, y Cuba. Por no decir que a España se le distingue la costa desde ciertos kilómetros de altitud. Hasta Ciudad del Carmen tiene lo suyo. Es sólo que la ciudad de México (Satélite, Teotihuacán, Copilco, Xochimilco, más allá de Xochimilco, incluso la UAM es parte de la ciudad, hasta los tiraderos del norte y el montón de calles desérticas más allá, y las barrancas y los cerros, hasta el cerro del Chiquihuite y más allá...) es un útero.
En la esquina izquierda* superior de la fotografía de al lado se ve un avión.
3 comentarios:
Derecha =P
oh! es cierto
me caes taaaan bien carajo!
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