Cuando era más joven viajé en sucios trenes que iban hacia el norte (con unos brasileños) y dormí con chicas que lo hacían con chicas por primera vez.
Compraba salchichas, en Alexander Platz, y pan dulce en el Zoo (el metro). Una vez, en Madrid, se me olvidó pagar el importe, (pero realmente se me olvidó) y más de una vez no pasó mi tarjeta.
¡...La del super me echaba una bronca por eso!
No me vi esposada delante de ningún juez, aunque estuve frente a dos o tres oficiales de la ley (tuve que tirar mi calimocho) y hasta detrás de uno (ése sí fue juez) cuando aún no se sospechaba, siquiera, que estudiaría leyes.
En las aduanas sacaba la visa, los calzones y hasta este pésimo inglés con tal de dejar claro que no era terrorista. Mi nombre sólo lo negué en la infancia y dos que tres veces en el metro. Jamás cambié de oficio y hubo muchos lugares en los que no cambié de amor.
El mañana se cumplió el 27 de agosto del 2002, y nunca he sabido lo que significa pasado mañana.
Cuando era más joven encontraba el placer y me gustaba el dolor.
Jamás dormí de un tirón y siempre hay días en que toca comer, y días en que no.
Inhalaba de golpe, y las que andaban del brazo de, también.
Nunca he acabado la mili, ni siquiera la carrera, pero una de mis mentiras más engorrosas es cómo es que esta instalación es más o menos temporal.
De mis amores es difícil decir quién me ha querido más.
Por otro lado, siempre he tenido pasaporte y nunca he pagado impuestos.
2 comentarios:
Hermoso =)
Por mi parte, nunca conocí a Sabina, hasta un 24 de marzo, cuando aún creía que había nacido para perder... Y aún me chupo el dedo
yo también puedo =P
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