Oblittlea es un modo de publicación, aunque sin duda es difícil especificar en qué consiste.
Está tomado del concepto lacaniano "objet petit a". Este a (o @, dice Braunst*n) se refiere a aquello que causa el deseo. A continuación cito casi en su totalidad las referencias que tenía en el momento de escoger ese nombre:
«En este punto hay que introducir la distinción lacaniana entre el objeto y el (objeto-) causa de deseo [...] para mantener la consistencia del edificio de la realidad, uno de los elementos de tal realidad tiene que ser desplazado y pasar a ocupar el lugar del vacío central; es el objet petit a lacaniano.»
Zizek, "4. La melancolía y el acto", en ¿Quién dijo totalitarismo?, Pre-textos, España 2002.
Recuerdo que poco después de leer sobre tal curioso objeto-, pregunté por él en clase. No recuerdo qué clase, lo que sí recuerdo fue que pregunté por él tal cual lo había leído: ¿tiene eso que ver de alguna manera con el objet petit a? La profesora sonrió, pero me corrigió: es "objeto a minúscula", en español. Y sí tenía algo que ver, cosa que me alegraba. En ese entonces no sabía mucho del objeto (puf, ni qué agregar que ahora tampoco, pero). Un mes después, o dos, Braunstein habló sobre él. No habló mucho, no obstante escuché más de lo que nunca antes había escuchado al respecto. Dijo entre otras cosas que Lacan había decidido nombrarlo "a" en referencia al álgebra y que al pronunciar el nombre se le agrega el hecho de que es una "a" minúscula. Lo que mejor me aclaró la idea fue la misma teoría lacaniana, sin necesidad de hablar exactamente del objeto a, aunque con necesidad, evidentemente, de llamar a ese espacio de alguna manera.
Lacan coincide con Hegel en casi todo su argumento, incluso en el hecho de que los dos son monstruosos para leer. Son en un sentido monstruos a los que se lee y en otro son unos monstruos leyendo y re-escribiendo. Coinciden también en su vocación: los dos le tienen devoción a lo doble, pero sólo en la medida en que cubre una y otra vez a un tercero inexplicable que acaban explicando. Objet petit a es el concepto lacaniano para negatividad. La negatividad es una cosa extraña que todos conocemos y además es mi idea de tesis. Sea lo que sea la negatividad, tiene una manera de operar. Toda publicación la implica. Toda publicación podría llamarse "ob-littlea". Enorgullézcome, sin embargo, de que se me haya ocurrido a mí, no obstante que (lo dije desde el primer día en esta dirección) reconozco que el nombre puede quedarme un poco grande.
¿Por qué ob-littlea y no oblittlea? Porque el objeto supone una distancia. En realidad supone dos distancias: (1)El objeto debe estar separado de cualquier cosa:
Si ob, entonces x.
Y (2): en cambio del lado del petit a, del lado del vacío, no hay separación. Son tres palabras, pero sólo hay distancia (obligada) de parte del objeto.
Hay también otra razón, como lo deja ver visualmente Zizek: el objeto a es (objeto-) porque (1) en tanto que a es una letra designada para designar cualquier cosa (tal cual se le toma en álgebra), a también puede representarse por cualquier otro símbolo; y porque (2) en tanto que es causa de deseo no es en sí mismo un objeto, por lo que se puede decir que el objeto a es "objeto menos", o en otras palabras: el conjunto de los que no son objetos. (Tampoco objetos de un conjunto).
Hay otras dos poderosas razones para escribir ob-: http://objetpetita.blogspot.com/ y http://objet-petit-a.blogspot.com/
Y una razón más: la palabra ob enfatiza la o más que la palabra objet u object u objeto; además de que las resume a todas. La o es la primera letra de mi apellido, la primera letra de la palabra objeto y... es redonda como una pelotota:
Contrario a la i, which is thin like mice:
¿Por qué little y no minúscula? A todo se le puede encontrar una razón. La primera es que el concepto está construido en una lengua extranjera (el francés). Sería un error traducir no sólo por un supuesto respeto al idioma, sino porque además conviene a nuestros intereses: los idiomas extranjeros se obliteran especialmente bien. Hablar del objeto a, mencionarlo en un idioma ajeno tiene su gancho.
No había necesidad de hacerlo en inglés. Tal vez hubiera tenido el mismo gancho si lo cita un hablante que tenga al francés por lengua ajena. Yo no puedo, porque no hablo francés. El inglés es rodeo que más cerca tengo a la mano.
Por otro lado tiene la terrible ventaja de ser neutro, a diferencia del español en el que no se puede evitar especificar si se trata de un pequeña o pequeño, minúsculo o minúscula.
Y finalmente introducir little a mitad de la palabra faculta obliteradamente un significado en español que define, un poco, lo que queremos decir:
4 comentarios:
¿Sabe que es lo mejor de este post, amiga mía?
¡Que por fin me he aprendido la dirección de su blog!
Ya no tengo que entrar por la puerta de atrás, mudada, rota, con un verso de los Doors a modo de frontispicio...
Salud!
El resto... Lacan y eso... bueno... sicneramente es demasiada parafernalia obliterable... si se puede aplicar el símil.
Anónimo3
ah, ¿era usted el que entraba por ahí?
Me encanta que finalmente se la haya aprendido.
es curioso como funciona la memoria... sinceramente hasta ese post ni siquiera me había tomado la molestia de leerla...
me aprendí OCAIN y de ahí a OBLITEA u OBLITLLEA u lo que sea hay un paso demasado grande... más si mezcla nombres e idiomas...
gracias por mantener la puerta de atrás siempre abierta para perezosos como yo...
salud!
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