Mi novia no llegó a domir anoche. Llegó hoy por la tarde invitándome una pizza y una chela en la Roma; de regreso nos paró la policía, nos amenazó con dos mil pesos de multa por mis múltiples infracciones burocráticas y al final nos dejó ir porque era domingo.
Fue un domingo realmente claro; uno de ésos donde todo pasa en su justo tiempo. Estaba la fuente de la calle de Orizaba echando chorros, se escuchaba perfectamente, estábamos nosotras caminando por la banqueta hacia la pizzería, estaban los edificios que nos ponen en la historia como si no lo sintiéramos y estaba el clima, un poco frío y un poco húmedo. Uno de esos domingos defeños donde casi pareciera que se está a punto de tropezarse con el amor de la vida —el futuro, la idea maravillosa, el texto que no sé cómo escribir, la persona perfecta imaginaria, el punto de vista que nos había faltado toda la vida... Pero no. Es ese «no» lo que hace a los domingos. Diría que éstos son la espera de algo; el puro deseo, los estiramientos del deseo. Los domingos en el DF son algo para extrañar porque en ellos, diría, diría, están los amores perfectos.
En la tarde ella y Bicho se durmieron junto a mí mientras yo trabajaba un poco. No puse música, sólo se escuchaba lo que pasaba en la calle. El atardecer fue extraordinariamente raro y sensible, como el día. Anocheció en naranja. Primero hubo una luz muy extraña, muy amarilla; después el cielo se puso vidrioso como si estuviera crudo de tachas y finalmente la noche, plena noche, fue naranja.
Algo similar pasó hace unas semanas: juro que teníamos noche blanca. Está la novia de DD como testigo —DD no quiso salir a comprobarlo. Creo que es la luz. En todos los lugares del mundo la luz es distinta; en los más cercanos a los polos (miento: nunca he estado en el hemisferio sur) la luz es muchísimo más clara, las primaveras son casi cegadoras. Yo amo la luz de aquí, pero no sé cómo describirla. Es lenta, como si a ningún defeño se le pudiera ocurrir que en el aire no hay nada. Se me ocurre. Cuando era más chica los domingos en la tarde eran de toros, y todavía más chica eran de parques. Hay algo entre la infancia, los domingos, la demora, la felicidad y el amor. Veo distinto a las personas en domingo. La lentitud del domingo la fija y no tengo miedo de que se me escape, no ella, sino yo. Esa maldita angustia de que nunca nada alcanzará para ser feliz: eso no existe en domingo, los domingos son tan lentos. Incluso las fuentes en domingo chorrean más despacio.
6 comentarios:
yo también vi esa luz amarilla, brillante con la que oscureció
yo sé de que tipo de domingos presentidos hablas....
haz captado muy bien la esencia de los domingos... todo es mas lento... hasta la promesa de que algo sucederé pero no sucede... me gustan los domingos es de los días de la semana con mas personalidad... todo y nada pasa en domingo... en fin... que estés disfrutando tus vacaciones... ya comenzaste a tachar tareas de tu lista?
Domingos de nostalgia.
Esa luz amarilla, melancolía.
La vimos todos los que creemos en que todos los domingo pasados fueron mejores...y los que vendrán.
Ojalá los próximos días, ahora sí, nos veamos, vayan al deptito, a la chela y el porrito.
Yo siento lo mismo con los domingos a veces. Justo todo lo que dijiste son cosas que he pensado. Me gustó mucho el domingo.
Y lo que dijo Natalia, que también son nostálgicos.
jaja a parte de buena redactora, buena secre.
un fuerte abrazo
chiquis
Ro, ya... ya... El miércoles, o el jueves, o mañana. Me gusta que sepas.
Xinika, muchas gracias, qué bien, qué bien. De mi lista he hecho algo, pero no mucho... No entiendo cómo es que tú no tienes vacaciones, ¿qué no eras maestra?
Natalia: Íbamos a ir el domingo, precisamente, pero justo cuando lo estábamos pensando nos paró la policía y sólo nos dejó ir con la promesa de que nos fuéramos derechito a nuestra casa. De todas formas no sabíamos si estaban o no. Pero sí, ya vamos, seguro.
Chif: Con que estrenando eh?
Anónima: Yo hago de todo. Hasta puedo arreglar la cafetera, tomar dictado y corregirte la sintaxis al mismo tiempo :) (y no te hagas la chistosa)
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