1 sept 2009

¡1º de septiembre!

¡Martes 1º de septiembre! 7:00 AM- maldigo mi cumpleaños, mi edad, mi vejez, la hora y todas las enfermedades pulmonares. Me doy cuenta de que no leeré el informe. Me doy cuenta de más: no lo leeré porque ya no tengo cabeza para hacerlo. En cambio aseguraré a priori que miente, tergiversa y marea, y que por eso no lo quiero leer.



Calderón me pone de malas, los informes me ponen de malas, los periódicos me ponen de malas, las alusiones al narco me ponen de malas y los putos vendedores de banderitas me ponen de malas.



Ningún día parece sólo un día.



Llevo horas sentada en esta compuadora a punta de café y cigarros. No sé quién soy ni sé qué es lo que hago. En los últimos días he gastado mi tiempo intentando escribir sobre los jardines de la Biblioteca Central (pero los post que me salen son infinitos y detestable, como las asambleas) e intentando saber qué contestarle a mi psicoanalista hoy. En mis ratos libres decido que tengo que olvidarme de todo y enfocarme únicamente en las clases que me quedan y en la tesis. La tesis brinca de un lado a otro y na' más se me aparece nauseabunda de vez en cuando, cuando miro publicidad, por ejemplo, remedándome lo mismo de siempre: dos, uno, tres, dos, claro, oscuro. De repente me topo con ensayos o capítulos o artículos a los que subrayé apuntándoles la T de "Cita para tesis". No sé desde cuándo, por no escribir y sólo subrayar o anotar, no tengo registro de qué cosas han cambiado y qué cosas permanecen. Tampoco sé exactamente qué estoy pensando o qué estoy queriendo, y sospecho que todo este rollo se muerde la cola por atrás. No sé muy bien nada. El otro día me forcé a reconocer que tenía un recuerdo equivocado. Estaba cruzando la sala. Dos pasos después me quedé pensando que era eso: que no confiaba ni en mis recuerdos.



Escribo, borro, divago, leo al azar. Encuentro que a veces funciona situarme en un personaje falso de mí misma. Me acomoda mucho mejor la visión de fragmentos, me siento más tranquila. Me enloquece o desespera pensar que estoy fingiendo. Llego a creer que los personajes que interpreto con intención son en realidad yo misma, y que el error está ahí y no, al revés, en la mentira del personaje.



Puede funcionar mucho tiempo. Otro día me doy cuenta de que miento, y de que todo sería más fácil si lo pudiera dar por verdadero —pero no puedo, porque traigo una careta constante, ridícula, llena de jirones que no hacen más que mostrarla como careta, falsa, hipócrita, farol, exagerada. Pero estoy tan clavada, que no me doy cuenta, sólo sigo con el teatrito hasta horas después, hasta que llego a mi casa y pienso que no, o hasta que me levanto de la cama, me lavo la cara, me acuerdo y pienso que no, o 15 años después cuando me acuerdo y pienso que no.



No sé si me doy cuenta. Ni siquiera sé si mi problema es la falsedad.



Miento como todos para complacer. Para complacerme a mí en la imagen del otro, para encontrar la aprobación de mí. En otras palabras: finjo ser lo que me gustaría ser y al mimsmo tiempo sé que soy realmente yo la que hace eso.


Finjo, finjo, finjo y complazco finjiendo. Finjo cuando hablo, por ejemplo, pero se espera de mí que hable. Toda tardanza no es más que la prolongación de una promesa. Finjo, copio. ¿Soy capaz de hablar y hablar y hablar para confundir? He visto cómo lo hacen otros, incluso me lo han hecho a mí. He visto hablar y hablar una pendejada tras otra, tras otra, seguida de otra; los que lo hacen así dejan tantas cadenas de argumentos abiertas que es imposible refutarlos. Habría que acusarlos de bajos, pero se corre el riesgo de que se vuelvan a soltar hablando, diciendo, intercalando otros mensajes de por medio. Y al final quieren hacértela pasar por esclava, las cadenuchas, pero es siempre el amo el que hace eso.


4 comentarios:

Alejandro Vázquez Ortiz dijo...

hay veces que los razonamientos son tan aplastantes que lo único que se puede hacer -por lo menos para decir que se ha entendido- es dar una señal de mudez.

me ha dejado vacío.

¿no le ocurre que hay veces en que dice: "ah, ojalá no hubiera leído esto, estaría tan tranquilo"?

Aún así, la confusión no es siempre instrumento del amo... por lo menos no ésta en la que usted me ha dejado...

Anónimo dijo...

jajaj a mi me gustó, relax! y sigue escribiendo...

Anónimo dijo...

jajaj a mi me gustó, relax! y sigue escribiendo...

ix dijo...

Los quiero. =)