30 ago 2009

¿Qué sucedió en los jardines de la Biblioteca Central?

Se haya tenido conciencia de ello o no, la falta de información clara fue precisamente el problema cuando regresamos de vacaciones. Lo siguiente es mi percepción personal de como sucedieron las cosas durante las 3 primeras semanas de clase (es decir hasta el día de hoy).

CRONOLOGÍA:

  1. En algún momento entre el 17 de junio y el 10 de agosto del 2009 se rellenaron con cemento y piedras volcánicas los jardines de la entrada norte de la Biblioteca Central de la UNAM, de cara a la Facultad de Filosofía y Letras, se construyeron ocho locales sobre el pasillo exterior y el resto del espacio se ocupó con miles y miles de macetones puestos decorativamente donde antes había puestos de vendedores.
  2. El primer día de clases ya rolaba un volante que repudiaba las remodelaciones, exigía los tres puntos originales (rehabilitación, remoción y rendición de cuentas) y convocaba a una asamblea para el jueves 13.
  3. Jueves 13: Asamblea.
  4. Semana del viernes 14 al miércoles 19, mesa de firmas y redacción del documento.
  5. Jueves 20: Asamblea, votación de la carta y entrega en la dirección de la facultad.
  6. Viernes 21: reunión por la mañana con Gloria Villegas y por la tarde con Jaime Vázquez.
  7. Campamento de protesta.
  8. Domingo en la noche.
  9. Lunes por la mañana.
  10. Jueves 27: Asamblea.


Es falso que el asunto de unos "jardincitos" carezca de importancia. es un ejemplo en pequeña escala, y como tal deberíamos de aprovecharlo. La mayoría de los problemas importantes de este país son insondables debido, precisamente, a su magnitud. Si ha sido difícil recabar la información necesaria para armar este rompecabezas político, recabar la información que diluye el nudo detrás de las grandes chingaderas debe ser realmente una tarea de vida.

Nosotros que nos dedicamos al estudio de los movimientos humanos (sociales y políticos, valga la reduncia, Arist. E.N..) deberíamos de aprovechar esta ejecución política / administrativa para exhibirla y rechazarla. Porque sea que discrepemos o no con las modificaciones arquitectónicas, todos deberíamos objetar que se tomen así las decisiones. Como analistas de filosofía y de historia, deberíamos hacer públicos los procedimientos políticos de facto (o al menos nuestras interpretaciones de ellos), a pesar de que una de esas estrategias, políticas y humanas, sea la falta de información. Aún así habría que rechazarlos, a menos de que se defienda a plena luz del día el ocultamiento del que goza el progreso en el país.

Lo importante entonces no es decir si fue o no un gran o un pequeño indeseable, sino si efectivamente fue algo indeseable y por qué1.

Para mí y para otros muchos fue claro desde el principio: violentaba los espacios públicos, atentaba contra el patrimonio, hacía mal uso del presupuesto y era muestra de una política moralista, partícipe del ocultamiento, mentirosa o ambigua (por los comunicados que emitió la dirección de la facultad), vertical y antidemocrática.

Para otros el asunto era ciertamente vertical y antidemocrático, pero no por ello injusto e, incluso, tal vez necesario. En su opinión.

En cambio la falta de información verídica sobre las remodelaciones parecía promover en la mayoría, más que incorformidad, la posibilidad de la apatía legítima: por no saber preferían no tomar ningún partido, los listos.



El lunes 10 de agosto llegué a la facultad a las 12 del día. A esas horas del primer día de clases ya había alguien a la entrada del edificio repartiendo volantes que convocaban a una asamblea en repudio de las modificaciones arquitectónicas. El volante había sido redactado por una asamblea anterior, convocada para el jueves 6 de agosto. Ignoro qué tan grande o pequeña fue esa asamblea porque yo no asistí. El volante exigía los tres mismos puntos que se exigirían después y el operativo, si puede decirse así, venía acompañado de una recopilación de firmas con dos mesas, una instalada en la entrada principal y otro en el aeropuerto. La asamblea se convocaba para el jueves 13, a las 3 de la tarde, en las ahora llamadas "Piedras". Yo, como otras supuestas 1,400 personas, firmé.



Jueves 13: asamblea. Fue inevitable llegar una hora tarde debido a que tenía una cita a la 1:45 en otro lado de la ciudad. El modus operandi fue el siguiente:

Se llevó a cabo en una de las esquinas del de ahora en adelante llamado «jardín izquierdo», a medio camino entre la entrada a la facultad y la entrada a la biblioteca. Un poco antes de las 4 de la tarde la multitud agrupada abarcaba casi todo el espacio entre una y otra puerta.

El esquema: un primer tiempo de información, donde cualquiera que tuviera información o propuestas podía tomar el micrófono y sería moderado por la mesa, una segundo tiempo para concretar las propuestas hechas y finalmente la votación.

A la hora en que yo llegué, casi una hora después de empezada, la asamblea aún estaba en la fase informativa. Mucha genté habló. De los que hablaron, la mayoría dio su opinión personal; se mencionó que esta organización tenía que poder hacer más cosas y también se tocó el tema de nuestra responsabilidad con respecto a esos jardines, si bien eso nunca realmente se discutió. Más que información sobre lo que sucedió, lo que se dijo fueron ideas sobre cómo pudo haber procedido esa orden (si de la biblioteca o de la facultad) y con quién y cómo debíamos de quejarnos nosotros. Se sugirieron algunas cosas. Pero el sonido del micrófono era tan malo que los que estábamos en la periferia escuchábamos poco y mal. Después, cuando empezó una discusión entre los que estaban más cercanos a la mesa, escuchábamos menos. La gente empezó a hablar sin micrófono, algunos se lograban hacer oir a gritos, otros pedían la palabra y la mayoría, que estábamos atrás, nos perdimos completamente. Entonces otros empezaron a irse o a hablar entre ellos, yo fui a comprar una botella de agua a la cafetería y, después del tiempo que me llevó hacer la cola correspondiente y regresar, me metí lo más al frente que pude. El único lugar que encontré fue atrás de la mesa.

La mesa, por su parte, parecía hacer muy bien su trabajo, con todo y el desastre. Recibían hasta lo posible las sugerencias que se les hacían, se hacían recomendaciones rápidas entre ellos y había al menos alguien que tenía muy claro para qué se había convocado y que sabía usar el maldito altavoz.

La discusión fue amplia y confusa, sin embargo tuvo una dinámica: cuando se hizo claro que las opiniones de los que tomaban el micrófono eran repetidas o abucheadas, la mesa propuso escuchar a x número más (los que hasta el momento estaban apuntados) y pasar a lo siguiente. Sin embargo, llegado ese punto aún había personas que querían hablar, de modo que la mesa los contó en público (tres) y se les agregó en la lista como últimos entre éstas estaba quien propuso que no fuéramos tan "radicales" y que no exigiéramos, sino que abríeramos un diálogo; como se recordará, fue mayoritariamente abucheada y, sin embargo, fue la que mejor llevó la discusión entre quienes habían pedido más tiempo). Al final, ya como última excepción, se le cedió el micrófono a uno que acababa de llegar, cuyos ánimos y años le daban .... el micrófono a un compañero que acababa de llegar y que tenía como 40 años. Básicamente nos felicitaba a nosotros, los estudiantes, se presentaba como estudiante del SUA y nos instaba a que continuáramos con esta organización que ahora en estas fechas era tan necesaria porque con nosotros... Abucheo generalizado y gente diciendo gritando que se había acabado el tiempo; de modo que nuestro hablador procedió a despedirse mientras más y más gritaban tiempo y él acababa diciendo que era importante porque. Hasta que la propia mesa le dio las gracias.

Y entonces, cuando finalmente se iban a concretar las propuestas mencionadas durante las primeras dos horas para poder votarlas, llegó una banda diciendo que no sabía qué demonios se iba a votar y salieron otros diciendo que el asunto era antidemocrático y que cómo chingados. La mesa explicó en qué andábamos, qué se había hecho y qué se iba a hacer, y entonces otros dijeron que con qué derecho se iba a hacer eso, y entonces una multitud de acá murmuró que eso ya se había decidido, otro por allá preguntó qué quiénes, que si la mesa, un compañero alto de filosofía entonces se levantó y le gritó «cállate cabrón» al que más ruido hacía... La cosa funcionó por algunos segundos, pero ese cabrón no era el único que hacía grilla, había otro, de suéter rojo, que parecía tener las cosas más claras y, al menos, un desacuerdo importante. Logró hacerse escuchar entre todos y entonces aprovechó el momento para pedir diplomáticamente el micrófono.

Yo, que estaba de este lado de la mesa, pude escuchar cómo una compañera le sugería al del micrófono que por respeto a la asamblea siguiera con lo que se había acordado.

Entonces, después de unos segundos de silencio, uno de los inconformes tomó el micrófono; pero como poco después dijo que él no sabía qué se iba a votar, la pelotera empezó otra vez: la mesa necesitaba el micrófono para recordarle cuál era el esquema, el otro le decía "No pérame, déjame hablar no?", entonces alguien al lado le aclaró que eso precisamente era lo que se iba a decir ahora, entonces alguien allá dijo que faltaba escuchar propuestas, el del micrófono le decía a la mesa que faltaba escuchar propuestas, la mesa decía que ya habían escuchado muchas, acá lo secundaban medianamente, allá decían que faltaban más y, voilà, uno de filos, parte de la mesa, tomó el altavoz, dos huevos y espetó: "A ver compañeros, ¡esto me huele a CGH!"

...Y se hizo la voz.

No recuerdo si se les dio o no una vez más la palabra a los que pedían más tiempo, pero poco después un compañero de letras que hablaba muy claro y que había llevado gran parte de la mesa, explicó todo lo que se había hecho y llamó a votación sumaria:

El esquema de asamblea consistía en información, aclaración de las propuestas y votación; en la fase de información se escucha a todos, en la fase de aclaración de propuestas habla la mesa. Llevamos dos horas en la fase de información, ¿se sigue o no escuchando propuestas?

La respuesta fue No, por mayoría.

En ese momento se hizo por procedimiento otra votación sumaria, que no recuerdo exactamente cuál fue. Por votación pasamos a las propuestas:

  • Redactar una carta con ultimátum...



    El comité de redacción se junto... etc

    La segunda asamblea fue el jueves 20, ...

    La carta se entregó el jueves 20...

    La carta se entregó el viernes ...

    La tarde el viernes unos trabajadores...

    El mediador...

    La gente nueva que llegó...

    Campamento

    El domingo en la noche

    El lunes a las 2

    Asamblea jueves 28....

    : un resumen concreto de las propuestas hechas. Y l volvió y todos los demás le respondiéramos que precisamente a eso íbamos,


    1 El crédito de la sustitución bueno-malo por deseable-indeseable es de R. Parra D.






    Es cierto que esa postura que el único discurso, aparte del nuestro, interesado en recalcar la importancia de este problema sea el del periódico Milenio. En la primera semana de clases publicó una noticia donde hacía énfasis en su importancia. El periódico Milenio es un periódico manipulador que, como algunos legisladores, no tiene buena opinión de la UNAM.


No hay comentarios.: