7 jun 2010

soñé que me hospedaba en una miscelánea que atendía un calvo patán que a la vez era conductor de un programa de televisa

Claro, la idea de que romper las reglas está bien, de que la civilización oprime.

Son todos unos estúpidos. No se dan cuenta de que también el que rompe las reglas (y las cosas) está haciendo bien, afirmando y oprimiendo.

Ilusos: no hay escapatoria. Eso es lo trágico, lo que hay que ver.

Estos gueyes quieren evadir la afirmación, la toma de postura, la entrada al lenguaje, cuando se dan cuenta que es justamente el lenguaje el dictador. Quieren pasarse al otro lado, al lado negativo, como si ése realmente existiera. Y hacen de la inexistencia de Dios otro falo. Muchos falos ya, eso sí. Pero todos unitarios.

El verdadero problema es cómo transitar por las reglas ...sin afirmar ni ahondar en ¿qué? ...sin levantar falos que acaban ¿qué? ¿Qué es lo que está mal? Sin Buchenwald. El verdadero problema es seguir las reglas y no acabar en Buchenwald.

No se trata de evadir la cultura.

En eso me levanté pensando. En eso y en unas manos que no son mías. Ahora #comper, tengo que ir al juez cívico a decirle que mi coche es mi coche. Y después a pedir un proyector para la clase del 10. Verga, hoy es 7.

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