18 dic 2010

papeles

Habíamos rastreado todo, de ida y vuelta, especialmente el borde de la playa donde empezaban las construcciones y la arena se acumulaba sucia con popotes y envolturas de comida. Lo habíamos hecho con el suelo pegado a nuestras caras, milímetro a milímetro como si estuviéramos nadando en el fondo del mar. Fui yo la que encontré la casa. Era una casa grande, antigua, de dos pisos, propiedad de la universidad y destinada para el alojamiento de los estudiantes que habían robado los paleles. No se lo dije a nadie, me escondí y los espié hasta encontrar el escondite. Los papeles estaban escondidos en un pliegue del librero, entre dos tablas que apenas dejaban un espacio triangular, con una cerradura pequeñísima y oculta en el marco, dentro de un librero que estaba dentro de uno de los estantes pequeños del segundo piso. Cuando se fueron, abrí inmediamente el escondite y revisé los papeles. Eran dos fajos de papeles encuadernados que apenas cabían. Entonces llegó la policía, encabezada por @PPmerino, y me apuré a guardarlo todo en su lugar. Como he dicho, los papeles apenas cabían y yo estaba en apuros, la llave era muy pequeña, se me caía de las manos, las tablas no encajaban y los policías merodeaban y se asomaban por las escaleras. Apenas pude guardarlos, quienes estaban abajo eran los estudiantes que habían robado los papeles y que se dirigían directamente al escondite. Como no me quedó otra opción, salté por la ventana de atrás. Tenía mucho miedo de que me descubrieran y había una barda alta, así que no sabía dónde iba a caer. Caí en completo silencio sobre la calle que estaba hecha de adoquines grises oscuros y húmedos por una lluvia reciente, y eché a correr lo más rápido que pude. Corrí rapídisimo. Increíblemente rápido. Veía el pavimento muy cerca de mi cara y olía la tierra mojada. En lugar era muy lindo. No sabía si me seguían. Di vuelta en la entrada del metro, que era un metro enorme como el metro Zoo de Berlín, hundido, y las calles que lo rodeaban eran las calles de Polanco, pero todas más pequeñas y sin edificios. Entonces recordé que había dejado las llaves de mi casa en la casa de los estudiantes, mi llavero con las gomitas amarillas y lilas para distinguir cada llave, y supe que sabrían quién había sido yo, pero que no me seguían. Entonces me desperté.

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No sé de qué eran los papeles, pero sí sé que renté una casa horrible y que dejé como fianza los papeles de la casa de mi tía, que tengo que cancelar el contrato, hacer una mudanza de regreso y ordenar mis cosas.

2 comentarios:

José Jardinero dijo...

Soñar así es como vivir al doble.

ix dijo...

Es muy cierto.