Es raro cómo hablo de mí en este blog. Yo no le sugeriría a nadie que se tomara al pie de la letra la interpretación que cada quién hace. Siempre estoy pensando en alguien cuando escribo. Es mentira que casi siempre esté pensando en mí, pero al mismo tiempo reconozco que siempre estoy pensando en ...mí. ¿En quién más va a pensar uno, cualquiera?
Mis sueños, por ejemplo. Me gusta contarlos en público. ...es más bien raro cuando oigo a otros contarlos. Me gusta que algunas personas me cuenten sus sueños y casi nunca me molesto si escucho sueños ajenos. A veces me molestan las personas y prefiero no escuchar sus sueños, pero afortunadamente eso es algo que siempre puedo escoger.
Hay inconscientes bonitos. A veces fantaseo de más con cosas. Casi todas no, todas ellas mías.
Lo público es también siempre exclusivamente singular. Siempre. Nunca podemos salirnos nunca de nosotros mismos: nunca nunca. Nunca.
Eso significa que todo lo que sabemos es a la vez público. Lo que no significa que lo hagamos todo público: por si no fuera poco, la diferencia entre lo público y lo privado es inevitable: es condición necesaria de nuestra clara distinción de nuestra singularidad.
Lo que significa que ... No me hagan caso. Es más: no se hagan caso a ustedes mismos cuando me lean. Lo mejor es que se entienda de inmediato, claro. Y que comprendan al final, siempre (o nunca) que JAMÁS me deberían de leer al pie de la letra.
...con todo hay entradas en el blog que no hablan de mí y ésas no son todas (todas) apropiables.
(Con respecto a los sueños, me gustaría escucharlos siempre). No así tanto yo misma hablando de todo lo que hablo cuando hablo, que casi siempre es acerca del lenguaje y del hecho mismo de que hablo.
Cuando no voy al parque, claro. Si tuviera que decir de qué hablo cuando escribo en este blog, si me viera forzada a explicárselo a usted, que me lee y que no sabe nada, o que me lee y que sabe de qué hablo, o que me lee y cree que sabe de qué hablo, diría que hablo de mi vida, que es básicamente, o que era básicamente, leer y enamorarme de mujeres. O sufrir porque mi novio no me pela.
Aunque ésa es, digamos, la historia base de mi vida (el amor y su frustración) en este blog se van intercalando lo que le venimos manejando como «historias».: anécdotas que me suceden. A veces milagrosamente escritas —no digan que no.
Lo mío lo mío lo mío, soy yo. Necesito pasar tantas horas conmigo misma, que no puedo andar con nadie. Mi soledad de hecho es el drama, el draw, que fluye debajo de todo lo que digo y es odioso. Termino borrando todos esos posts. Es odioso también para las personas que acaban conmigo, de alguna manera. Que no lo recomiendo. Siempre acabo pidiendo disculpas por ser fríamente emocional en mi manera de decidir. Y escribir. Y besar y vivir, al final.
Con todo, mi egocentrismo es estúpido. Siempre he dicho que podría cambiar el interés que tengo en mí por el interés ajeno. Si eso es posible, claro. O sea, siempre he tenido el interés de que sea posible.
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