10 nov 2011

fila F

Por ejemplo, el otro día fui a un concierto de Sabina y después de entrar y caminar un poco por el pasillo, apenas me di cuenta de que no podía leer las letras de las filas, me hice a un lado y esperé a encontrar la solución de mi problema. Sigo sin tener trabajo, así que no he podido comprarme los lentes para leer. El boleto me lo regalaron. Como suelo hacer en esos casos, me hice a un lado también como excusa para observar qué pasaba. La gente no se detiene a observar qué pasa, es una tarea filosófica ésa. Lo hago con frecuencia, afuera del metro, en la ciclopista, esperando dos o tres turnos del semáforo. A veces no sé exactamente lo que aprendo, sólo lo observo todo —intento todo— por varios minutos, respirando, esperando entender algo sin saber cómo y procurando siempre no apretar mucho el qué, porque a veces el que pregunta se equivoca y por eso no encuentra la respuesta a lo que de verdad le inquieta. Es tan filosófica que a las mismas personas a quienes observo, de un momento a otro sólo haciéndome a un lado, parece que les molesta. Hay que continuar con el otro, hay que seguir al otro, hay que encarrilarse a las columnas de imaginaciones sobre el otro, sobre lo que el otro, el de enfrente, la señorita de los asientos, los diseñadores de auditorios, esperan de nosotros, de la tercera persona en plural, imaginaria también. Tampoco es que tuviera prisa, yo. En el peor de los casos espero a que todos se sienten para saber cuál es mi lugar. Finalmente llegó la señorita de los asientos. Le pregunté cuál era la fila F. Acaba de salir de mi cuarto, estaba leyendo hacía apenas 20 minutos, me vine caminando, recién llegué a mi casa y no había luz, venía de comerme un pastel de queso, 2 expresos y de leer toda la tarde en el sofá del Péndulo. No me pareció evidente que el abecedario empezara por abajo y no por arriba, una disculpa, de verdad.

La señorita no me contestó (!!). Empezó a caminar hacia abajo, así que la seguí. Cuando se detuvo, imaginé que habíamos llegado. Me dijo que los números de los asientos estaban abajo, le agradecí y los conté. Tampoco los veía. Later that night I read that you are suposed to tip them. Lo siento mucho, yo por eso pregunto las cosas y me gusta mucho que me las digan. Agradezco además que me lo digan amablemente, pero casi siempre soy informada a gritos y así además entiendo que son cosas que debí haber entendido antes, aunque nadie conteste cuando vuelvo a preguntar por qué debí haberlas entendido antes, qué pistas tenía para entenderlas antes.

La gente no usa el lenguaje para preguntarse cosas. Se dicen lo que ya saben, se contestan con comportamientos.

No es así en todas partes, creo. En España, por ejemplo, la gente habla tanto que me veo forzada a sentirme en el lado opuesto y defender que hay que ser un poquito educados y dar por supuestas algunas cosas básicas. No sé si las propinas o el dinero. En todo caso, yo sólo pregunté dónde estaba la fila F y nadie me contestó.

5 comentarios:

Tuttistófeles dijo...

Jajaja, divertido.¡Qué curioso! Nunca me fijé, yo también tenía la fila F, en otra sección pero F finalmente.

Anónimo dijo...

Me emocioné cuando leí que fuiste, pensé que esto sería un tipo de reseña (me hubiera gustado leer algo más, so).

Es la fiebre de la fila f? Uno de los 2 días que fui también me tocó F.

También me quedé pensando en la primera vez que fui al Auditorio: había un par de señoritas en la entrada, una revisó mi boleto y le indicó a la otra mi fila mientras se lo entregaba y ésta comenzó a caminar sin decir nada, la seguí. Al llegar me señaló mi lugar y no le di propina, no porque me hubiera parecido extremadamente grosera (que lo fue) si no porque no lo recordé.

No había notado lo de la ausencia de lenguaje, por eso me encanta leerte.

Anónimo dijo...

No vengo a regañarte. No tendría por qué hacerlo.

Pero vi que mencionaste el lenguaje y... tenía que decirlo:

Te estás descuidando.
¿Cómo lo sé?
Es fácil: estás descuidando tu forma de escribir y sé que eso no es de ti.
No lo hagas.
Es una orden. No una petición o algo por el estilo, es una orden: no te descuides. Por lo menos hasta que acabes esa tesis y termines la maestría y te compres unos lentes para que puedas verlo tooodo y...

Alejandro Vázquez Ortiz dijo...

¿Cómo te descuidas, ixolai? Porque no entiendo.

Ahora bien, como siempre tengo dos objeciones.

1) De las pocas cosas que me gustaron de los españoles es que hablan para nada. Para saber que siguen ahí. Se agradece tanta calidez.

2) ¿Por qué Joaquin Sabina? Íngale. Jajaja. No se crea.

ix dijo...

¿Me estoy descuidando?

¡Ángela!, qué sorpresa.