14 may 2012

Tengo 29 años. No tengo nada ni nadie. En 29 años no he tenido una sola vez un novio o novia que le interese lo que escribo. No tengo trabajo ni a nadie le interesa mi trabajo. Tenía una bici, me la robaron y no pienso comprar otra porque estoy harta de los abusos sexuales en las calles. Tenía la convicción de no usar el coche, pero estoy harta de los abusos sexuales en mi país. También estoy harta del tráfico. Así que no hay por qué salir de mi casa. Tengo muchos libros y una habilidad monstruosa para leer. Pero a nadie le interesa que lea. No tengo dinero, ya perdí los mejores años de mi vida y, vaya, no estoy de acuerdo ni con los comentarios a mi favor en este blog. Con muy pocas excepciones, como Daniel, Rodrigo, Goldi o el Negro, no me entiendo con la gente. Simplemente no me doy a entender. Los puntos principales se pierden y siento que le hablo a las paredes. O a retrasados mentales. Cada que me dan tres recibos impresos en la UNAM por una copia de .50 centavos, estoy segura de que estamos gastando más de lo que ponemos. Estoy segura de que estamos gastando más de lo que ponemos en casi todo. Yo lo veo claro: hace falta transporte, un sistema de sisternas en cada casa que recicle el agua y otro que recicle el agua de la ciudad, hace falta reciclar las basuras, aprovechar la cáscara de las frutas, comprar menos importación, tener otro mercado, caminar más nuestro territorio y un montón de cosas que promueven la legalidad, la connfianza y la razón. Ayer quise ir al Ministerio Público a entregarme. A rendir falso testimonio, a decir que había matado a alguien. La razón es que estoy en una competencia injusta. Haga lo que haga, no va a servir de nada. Es como AMLO que también está en una competencia injusta. Es exactamente igual, yo también compito contra gente corrupta con más poder que yo. Sólo que yo soy muy orgullosa y no me va a gustar que al final me pongan un 6. Este mundo no va a reconocerme lo que hago. Nunca. Yo sólo necesito a una persona que lo reconozca. Tengo 29 años y nunca he encontrado a esa persona. No me importaría si tuviera trabajo. Pero tampoco lo tengo. Si quieren pensar que no soy tan inteligente, que soy berrinchuda, que soy vanidosa... Me da igual. ¿He dicho ya que ni siquiera comparto las opiniones en este blog que están a mi favor? Tengo en la cabeza un jardín, pero de nada vale explicarlo. Y no quiero envejecer en el fracaso. No quiero otros 40 años así. No hay nada en mi memoria que me agrade recordar. De verdad que no. Sí, por supuesto, hay muchos días bonitos. Soy una persona alegre. Pero no hay auténticos motivos.