No hay que tomarse literalmente el contenido de este blog. Para leer hay que saber que nada que esté escrito es completamente cierto. Es necesario iluminar las múltiples condicionantes que sobreviven debajo de cada enunciado. Saber que somos nosotros los que aceptamos la verdad y la falsedad de cada lectura. Resulta ridículo y contradictorio con la natuuraleza misma de la obra explicar en un preámbulo sus parámetros de falsesad. Para leer es necesario leer la ficción que desplaza las ideas. Escribo lo que me sucede personalmente, cosas verdaderas a través de mentiras, no importando que sea vergonzoso, porque a mí me gustaría encontrar lo mismo en el mundo. No pretendo siquiera escribir verdades, sino las equivocaciones de todos los días. Lo que escribí en Antígona Reloaded era cierto, sin embargo las cosas han cambiado. Cambiaron pocos días después. No me arrepiento de haberlo escrito, yo soy la primera que tiene derecho de releer cómo realmente me sentí algunos días. En mi blog tengo un compromiso con la publicidad y la realidad concreta.
En las palabras hay que ser radical porque el mayor peligro es sólo que alguien más no sepa leer. Si yo misma me equivoco cuando escribo, debería tener los elementos para saberlo.
En las palabras hay que ser radical porque el mayor peligro es sólo que alguien más no sepa leer. Si yo misma me equivoco cuando escribo, debería tener los elementos para saberlo.

3 comentarios:
Buena onda. :B
Oiga, ¿y qué onda con el anónimo ese que nomás anda cual mosca cojonera? Ay, qué pena que la gente agarre el anonimato para sacar tanto de su personita individual propia de nombre. En fin...
Ese anónimo... No sé. Me molestan muchísimo sus comentarios, pero no por él o ella o por mí, sino porque son a fin de cuentas un reflejo de una opinión (sobre este tipo de trabajo) que existe realmente en mi sociedad, el lugar desde donde este trabajo está hecho. Sin embargo los dejo por varias razones. Por libertad de expresión, porque no hay que modificar las muestras recabadas, porque lo que él (o ella) dice, lo dice él (o ella) no yo, porque si lo que dice se escucha mal, es él (o... damn) el que queda mal, no yo, porque así como genera opiniones a su favor, genera opiniones en su contra, porque yo no sé cómo funcionen a la larga ese tipo de comentarios, porque no me pertenecen y no puedo borrarlos, porque he dicho desde antes que cualquiera puede comentar... En fin. Yo no escribo para él. Él, o ella, en cambio, sí escribe para mí. Whatever. No lo sé.
Elige una identidad, dice abajo de la caja del texto del comentario.
Yo no creo que la "libertad de expresión" se un gran valor democrático. Sobre todo si tomamos en cuenta que esa "libertad" se utiliza únicamente para repetir la misma basofia. ¿Libertad de expresión para qué? ¿Decir opiniones? ¿Decir mi punto de vista? La palabra pública debería estar condicionada al hecho de que la persona que la usa realmente esté intentando hacer algo útil con ella. Y en ese sentido, lo mínimo que puede hacer ante el desacuerdo es contestar. Su anónimo no hace eso. Eso no es libertad ninguna, todo lo contrario, a través de la palabra que tan generosamente se le permite aquí, lo que hace es remachar sus ideas, enajenarse cibernéticamente en ellas. Sin embargo, sé que usted tiene razón. Censurar tampoco es la solución. En fin... lo que me dejó patidifuso fue la foto de la confesión.
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