26 jun 2012

Razones para anular 2012

Queda menos de una semana para el primero de julio. Decidí desde hace mucho tiempo anular mi voto y he hecho pública mi decisión tantas veces como he podido. Sin embargo, me robaron mi credencial en Zipolite este año. Cuando regresé no levanté ninguna demanda en el IEDF. No creo en las instituciones mexicanas, pero estoy convencida de que son fundamentales y hay que hacerlas funcionar. Opino que la mejor opción es anular porque estoy a favor de las elecciones, de las instituciones, de las palabras y quiero cuidarlas. Me duele no votar. Me duele no poder anular mi voto y me duele no tener por qué votar. Sin embargo estoy a favor de que se cuenten los votos, de que se cuenten y hagan presentes las abstenciones, de que se use lo que tenemos a nuestro favor.

Mi decisión la fundamenta la creencia profunda en que esta oposición no sirve. Parece que sólo sirve para decirnos “mira, ya lo hicimos y no funcionó”. Nací en 1982 en la Ciudad de México, viví el PRI hasta 2000. En 2000 no podía votar, pero estaba en contra de votar por Fox. En 2003 no estaba en México. En 2006 voté por López Obrador, aunque quería anular mi voto. En 2009 no voté, aunque hubiera anulado mi voto. En 2012 tampoco voy a votar, aunque anularía mi voto.

Aunque no haya nada que le de cauce político a la falta de representación, ésta tiene consecuencias políticas. Bajo el gobierno del PRD hemos vivido la asfixia límite de la irracionalidad. El PRI al menos es claro: no te escucha. Incluso manda mercenarios a golpearte. El PRD es la esquizofrenia de ser escuchado pero no. Tenemos el Metrobús, la legalización del aborto y los matrimonios homosexuales, pero no sabemos qué pasó con el sistema Cutzamala ni que en vez de arreglar el drenaje profundo se hizo un segundo piso en Periférico. Dejar de informar sobre el agua es violar los derechos de terceros. Parece que hay que ser espía de políticos para saber lo que hacen con nuestros recursos y nuestro territorio. La mayoría de la gente hace otras cosas, ha desistido de leer los periódicos, está sujeta a dos televisoras, es injusto aludir a conocimientos ajenos a la población en general para demostrar que es un buen gobierno. Si fuera un buen gobierno tendría una justa estrategia de difusión. En cambio sólo tiene estrategias de difusión a su favor, que utilizan pequeñas cosas buenas que hacen para dar la impresión de que hacen bien las cosas, pese a todo. Nos compran el metro cuadrado a 7 pesos.

Parecería injusto darles un trato igualitario cuando el PRD nos compra el metro cuadrado a 7 pesos y el PRI a cero. Sin embargo son parte de la misma dialéctica. Este ejercicio esquizofrénico de los ratones yendo a un lado y otro del laberinto de reformas a la Constitución es una manera de perdurar el poder de pocos. Si simplemente no nos escucharan, habría revolución. Este poder de pocos es el que sostiene la falta de lo simbólico que, tenga causes políticos o no, es el problema fundamental. No podemos borrarlo sólo ignorándolo.

El resultado de la dialéctica PRI / PAN – PRD es más perjudicial que las estrategias del PRI porque el resultado de la conjunción dialéctica es un empobrecimiento de años, silencioso y a gran escala. Mientras sigamos jugando ese juego el PRI puede ser el mismo dinosaurio.

El problema de representación es el que ha hecho posible la guerra contra el narcotráfico. La falta de instituciones sólidas, de argumentaciones públicas, de medios que funcionen para un fin, la falta de estrategias y la falta de sentido de una guerra contra las drogas. La ausencia de medios para difundir disertaciones sobre la imposibilidad de ganar o perder esta guerra, la repetición de argumentos falsos en la televisión y de imágenes insoportables. El problema de representación es la causa del problema más grave que tenemos, pero permea toda la vida, todos los días. Vivimos rodeados de muerte tan sólo por no tener para pronunciarla. Vivimos rodeados de un trabajo inútil, que no llega a ningún sitio. La ciudad de la esperanza es la ciudad que ha perdido más sólidamente la esperanza. No se respeta ni el semáforo.

El problema crucial es que el tráfico de armas es un negocio valuado en 40 mil millones de dólares y ninguno de los tres candidatos está proponiendo terminar esta guerra. López Obrador dice que retirará al ejército en dos años, pero no dice cómo ni le interesa, porque se sabe oposición millonaria. No explica sus procesos porque no tiene intención de cumplir sus propuestas. Algunas propuestas incluso son contradictorias, dice que está en contra de los monopolios pero repartir $900 a cada estudiante de bachillerato sólo beneficia a los monopolios. Dice que quiere saldar la deuda indígena pero les propone innovadoramente radios comunitarias. Dice que cada estudiante debe tener una computadora pero se olvida de que las propias editoriales no tienen computadoras y por lo tanto no existen. Dice que va a poner maquiladoras en Ciudad Juárez. Que va a sembrar 200 árboles de caoba, no dice quién los va a cortar. Propone fortalecer el horario de trabajo de 8 horas cuando necesitamos otra manera de repartir el trabajo, los mercados y el flujo de mercancías. Dice sobre todo que pretende fortalecer la federación, cuando lo que hay que fortalecer es a la ciudadanía, lo local. Sin embargo con todo eso lo que debería de saltarnos a los ojos es que con las propuestas políticas actuales es imposible salirnos de esta guerra y afrontar el problema principal de la falta de representación y el pensamiento con respecto a fines.

Pueden tener un gabinete maravilloso. De nada sirve que sea maravilloso si no proponen lo que debe de proponerse y actúan públicamente como se debe actuar. Son acciones simultáneas, estructurales. Ningún acto es neutro, si no funcionan en los trabajos públicos, ¿para qué están funcionando? No sólo es cansado luchar contra la corriente. Es imposible ganar. Las instituciones tienen que servir a la corriente.
El IFE no puede depender de los partidos políticos. Existe. Todos estamos de acuerdo en que exista, ¿verdad? Tiene que contar. Gane quien gane, el IFE tiene que contar los votos nulos y las abstenciones. Sólo siendo honestos y teniendo la repetición de esa honestidad la sociedad puede organizarse.

La honestidad es sólo individual.

2 comentarios: