6 feb 2014

sobre los consejos de la policía

Cuando tenga un hijo, o hija, (normalmente no hago distinciones, pero en el caso de los hijos es importante) le diré que nunca tome seriamente un consejo de un policía, a menos que sea un consejo razonable. A mí mis padres me decían simplemente que no entablara conversación con los policías. Eso puede llegar a complicarse porque la única manera de no encontrarse nunca con un policía es haciendo las cosas terriblemente bien. Que era lo que mis padres esperaban de mí. Pero yo no esperaría eso de mi hijo, o hija. Mucho menos con la policía como está. Aunque, claro, no pienso tener hijos ahora. Y menos de la edad en que puedan entablar conversaciones. Incluso es posible que la policía me confunda con un terrorista o narcotraficante, me mate claramente por equivocación y nunca tenga hijos. Si siguen las cosas como van las futuras generaciones van a tener que hacer las cosas no tan bien, o, más bien, del todo bien, sea que ello los aleje de la concepción común de bien. Y ello significará tener alguna vez un policía encima haciendo preguntas. Entonces necesitarán saber que si el policía termina dándoles algún consejo, pueden desecharlo instantáneamente. Porque cuando la policía da consejos no es, como algunos podrán pensar, para beneficiarnos a nosotros sino que lo dan porque no existe ninguna ley con la que nos puedan castigar y son incapaces de pedir disculpas y retirarse.

A menos, claro, que sea un buen consejo. Los consejos que son buenos lo siguen siendo a pesar de ser dichos por malas personas, qué le va uno a hacer. No puedo pedirle a mi hijo, o a mi hija, que no siga un buen consejo.

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