Mi esposa escribió esto e inmediatamente le propuse que necesitaba un blog para ponerlo.
10/06/2014 Villa Ventana
Fui a la ginecóloga. La primera vez que voy a una.
Me dan un turno a las 8:30 pero cuando llego a horario me entero que es por orden de llegada.
Me llama la ginecóloga y me siento frente a su pequeño escritorio. Le muestro la ecografía, me dice que tengo quistes pero que no me preocupe, que son “chiquititos” haciéndome una seña reductora con los dedos índice y pulgar y frunciendo la cara. Me pregunta cómo son mis flujos, cómo es mi menstruación, si tengo hijos, si alguna vez quise tener, si uso píldoras o anticonceptivos o preservativos… A esta altura y luego que me dijo que me iba a mandar hacer unos análisis ginecológicos creí necesario decirle que estaba en pareja hace dos años con una mujer. Me dijo que ése era mi “problema” y que no era necesario que le cuente, que son cosas privadas. Le dije que no era un problema y que no llegaba a contarle cosas íntimas a la de la tiendita de la esquina, pero viendo que ella era mi ginecóloga en ese momento sentí que debía saber sobre mi realidad vaginal ya que me iba a analizar. Me dijo que “entendía” esa necesidad que teníamos de andar gritando lo que somos y que su cuñada era igual. Le volví a insinuar que era mi ginecóloga y que debería poder tener confianza en ella y ella en mí. Me volvió a repetir que esas eran intimidades que no era necesario decirse. Me quedé sin palabras. Me dio unas recetas para hacer unos análisis, me mostró como una pipeta de unos 7 cm y me dijo: esto te voy a introducir para hacerte unas muestras. Me salí de la sala sanitaria pensando qué clase de gente es la que estudia años para hacer de esos estudios una simple posición o una renta a costa de nuestra ignorancia y silencio.
Fernanda
No hay comentarios.:
Publicar un comentario