31 jul 2014

Un día de trabajo: 179 pesos.
Un comida del día: 131 pesos.

Estudios: filosofía. Universidad de Salamanca y UNAM.
Promedio: 9.75
Trabajo: panadera.

Yo sé hace mucho tiempo que no voy a trabajar haciendo las cosas mal.
Ergo, no tengo trabajo.

Escribo, sí.
La gente siempre me dice que no tiene tiempo de leer.
Mis amigos, mis mejores amigos, ni siquiera me lo dicen. No leen.

Lo que sucede en el mundo es demasiado.
No tengo cabeza para entenderlo.
Escribo lo que no quiero escribir.
Escribo porque es necesario escribir lo que escribo.
Escribo cada vez peor.

No puedo hacer mi trabajo en este mundo.
Tampoco hay nadie con quién hablar.
Las ideas se disparan laberínticamente en mi cabeza.
Tengo hambre y sueño.
Vivo rodeada de extranjeros.

A este paso, haré las cosas cada vez peor.

No tengo cómo trabajar.
Ni por el mundo que quiero.
Ni en lo que quiero.
Y ni me pagan.

Esto es todo.
Quédense su mundito de mierda.
Sus ideas de mierda.
Su amistad de mierda.
Su compromiso de mierda.
Su verdad de mierda.
Sus conversaciones de mierda.
Sus angustias de mierda.
Sus palos de mierda.
Sus envidias de mierda.

No se trata de otra cosa más que de la realidad. No puedo trabajar para ellos. No puedo trabajar por mi parte. No tengo dinero. Y tengo hambre.

No hay ninguna justificación existencial.

Es una cosa muy simple. Tengo hambre.
Y... pues no. Prefiero matarme que seguir dándole hambre a otros.

Unos tienen compañeros.
Ojalá ganen.

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