Uy, quedaron muchas preguntas. Y comentarios, y erratas, y matices. Ay la comunicación.
Me parecía que esto había que escribirlo pronto, porque no me imagino lo que es estar ahora en Michoacán en la noche. Decía que quedaban muchas preguntas. Usted no quiere imaginarse lo que sucede en Michoacán ahora en la noche. Me dice que tiene el derecho de no imaginarse lo que de todas formas no sabemos y que al contrario yo no tengo derecho a meter terror alarmando con que es el fin del pacto democrático.
Bien. Quedan muchas preguntas.
*se rasca la mejilla*
Casi me da coraje tener que empezar por algún lado. Usted ya debería saber esto. No pierdas de vista que yo no soy quién pero repito y no es mofa…
Para empezar quiero que quede del todo claro que yo soy una persona pacifista, que no quiere ver más sangre, que no estoy organizada con nadie, que todo lo que sé lo sé de internet y de mi vida, y que yo de verdad creo que es responsabilidad de todos los adultos hacerse cargo públicamente de lo que está sucediendo en México.
Hay tantas cosas de qué hablar, y con tantos detalles, así como hay tantos Méxicos y cómo es imposible juntar en un solo texto ni siquiera por una sola persona las preguntas completas.
Los pactos políticos se hacen a través del discurso. Y ahora tenemos un lugar mucho mejor que el papel para difundir discursos, internet.
Hay que hablar las cosas. Y hay que hablarlas públicamente. Desde nuestra pequeñez.
Yo digo claramente que si Mireles es verdadero, porque no es bueno andar por ahí diciendo que los levantamientos son falsos, entonces alguien dígale que cambie de estrategia porque la democracia se vincula a la palabra, justamente en su aspecto público, urbano, político.
La palabra es paz. Yo quiero que la gente hable de esto para que haya paz.
Sí creo que cada quien tiene que hacer su trabajo, sea el de zapatero, el de periodista, el de gobernador, el de maestro.
Pero ello no impide hablar de esto, organizarse para hablar de esto.
Es difícil organizarse. Si lo intentara se daría cuenta de que es una equivocación creer que la revolución la vamos a hacer ya.
Tienen razón los que dicen que hay otros mejor organizados. Pero sus organizaciones no son públicas.
Yo no estoy organizada más que conmigo misma. Sé muy bien que el problema de México tiene que ver necesariamente con la negación de la cultura mesoamericana. Y que para eso debíamos haber reconocido sus tierras y su libertad hace mucho. Y sé que a muchos muchos esto suena a una ficción lejana. ¿Por dónde empezar si se trata de los mismos que defienden que la política es asunto privado? De qué otra manera nos explicamos que la ONU nunca diga lo que necesitamos saber ni se pronuncie con la energía con la que le esperamos tantos. Para ellos lo importante debe de ser privado.
No hay tos, comparto su imaginario. Sin embargo me llaman la atención estas desapariciones y fotos que circulan con represión a manifestantes. ¿A usted no? Hay quienes no las ven.
Empezaré por decir que las personas a las que desaparecieron no eligieron el camino que querían seguir. Esas personas son entre 20 y 28 mil en los últimos 8 años. No sé si las personas que han muerto, entre 100 y 180 mil, lo hayan decidido también. Y los desplazados. Y esta angustia de vivir, ¿también es el camino que escogemos?
Yo, insisto, estoy en contra de las armas. Por eso mismo insisto en que hay que hablar de esto. Organizadamente. Organizadamente porque esto es un ovillo que se nos sale de control. Esto: las desapariciones. Los presos políticos. La tortura. Los muertos. Las ineficacias. El silencio.
Continuaré diciendo que muchos podemos elegir nuestro camino. Y además es cierto que en la libertad nunca o casi nunca se dan las condiciones ideales y que toda existencia requiere sacrificios. Que no se puede todo vamos. Pero esa sabiduría no impide que hablemos de lo que nos sucede.
Y bien, ¿qué nos sucede? Si el gobierno de México ha facilitado las circunstancias para el desvío de armamento a grupos paramilitares, el enunciado resultante dice algo así como que el problema del narcotráfico está afectando las instituciones democráticas.
*toma aire*
El problema del narcotráfico hace mucho que es político. El problema no es ni remotamente los narcóticos que trafican, sino que además trafican con extorsiones, secuestros, tráfico de mujeres, redes de pederastia, tráfico de órganos, tráfico de migrantes y con toda probabilidad tráfico de discursos e imágenes. El verdadero problema de las hierbas, los polvos y las estampitas no son las hierbas, los polvos y las estampitas sino los negocios legales que se mueven en la misma telaraña.
En otras palabras, el problema del narcotráfico es que se trata de una organización privada que tiene poder político, y eso atenta directamente contra la democracia.
Pero esto está recargado (reload quiere decir recargar (la pistola por ejemplo) y reloaded quiere decir que ya fue recargado) cuando, además de eso, existe un movimiento indígena legitimado a través de la palabra, es decir a través de la paz, de por medio.
Hablando de medios, ¿qué es estar en medio? Hay gente que en serio se ve beneficiada por no leer las noticias. Y entre ésos y los que tiran bombas hay un gran trecho en el que estamos todos nosotros. Hay gente que en serio se ve beneficiada de no enterarse, y no me refiero a ti o a mí o a nuestros vecinos, le dije hoy a la chica que vive conmigo, y sin embargo nosotros creemos que nos beneficiamos de desconectarnos de las noticias, me refiero a toda la mayoría de la humanidad a la que nosotras no pertenecemos y de la que zafamos de ojete. Porque nosotras, con todo y que también somos de abajo y no tenemos de dónde agarrarnos, tenemos mucho más de dónde agarrarnos que otros. Es que en este abajo hay muchos abajos. Y se trata de subir, digamos. Aunque a mí eso de arriba y abajo me sale fatal porque me parece que estoy acostumbrada o prefiero acostumbrarme a ver el mundo de otra manera. El caso es que hay gente a la que en serio le conviene no enterarse, ¿sabe? Porque tiene demasiado que hacer. Y hablamos de MUCHA gente.
¿A quién le hace sentido sentarse a investigar qué está sucediendo en México? Es una demanda a ese México que estudió no sé por ejemplo sociología, letras, filosofía, arquitectura; un llamado a los mexicanos que tienen tiempo e internet, a los que leen bonito, a los que entienden que algo está muy mal y creen que no hay nada qué hacer. Se puede hablar y escribir, y hay gente que va a leer y a escuchar.
Porque hay también quien no saca más beneficio que el de la comodidad al desconectarse. O sea… a ver: yo no digo que se levante ahora mismo de la pantalla y se vaya a hacer la guerrilla o a presentar su candidatura. ¿Cuántas veces tengo que decir que estoy a favor de la paz? Yo lo que digo es que lo platique, que se informe y lo platique.
Y también digo que existen levantamientos armados, y que a ellos también les conviene hacerse públicos y legitimarse a través de la palabra.
Porque me parecía necesario.
Además de las erratas que tiene, hay dos detalles importantes: la desaparición de pueblos es un rumor muy fuerte que necesita ser investigado pero que se maneja en la información que circula sin la atención que merece;
aquí hay un enlace de un brillante acto de habla sobre las desapariciones forzadas en México: http://www.reporteindigo.com/reporte/mexico/ni-vivos-ni-muertos
acá hay otro brillante acto de habla de Sergio Aguayo: http://sergioaguayo.org/index.php/reforma/entry/los-sepultureros
La gente me pregunta de qué pueblos hablo. No lo sé, perdón, no lo sé. No es que haya leído alguna vez una nota completamente clara de qué ha sucedido (la nota de Aguayo es muy clara), eran como noticias a cuentagotas, un dato, otro dato. Lo que sí han publicado claramente es que han encontrado más de una fosa común de cientos. Y también he leído notas que hablan de cómo ocultan evidencias de fosas. Todo lo que sé es de internet y pido que se investigue. Pero sé muy bien que lo que pido lo pido en el mismo contexto de los periodistas muertos. Porque ¿cuántos periodistas han muerto?, ¿y esas cifras son confiables? No lo sé gente, otra vez digo que hay que hablarlo.
La otra es que tampoco me consta que el gobierno haya armado al narcotráfico, pero ésa es otra cosa que se debería investigar seriamente porque incluso lo hemos incorporado culturalmente.
De hecho una de las cosas que surgen en el pensamiento después de enunciar el deseo de exigirle al gobierno que se desarme, es que aunque el gobierno haya brindado las facilidades para grupos armados, evidentemente no es capaz de recoger todas las armas que repartió. Eso sobrepasa mi capacidad para imaginarme una solución.
El texto fue precipitado pero me parecía que había que publicarlo. Estoy de acuerdo con todo lo que dije. Después publicaré también las correcciones de erratas y matices en un P.D. debajo del texto. O en otro texto. Es que no está chido andar haciéndole modificaciones a un texto publicado.
Me gustaría también decir que el texto fue difundido por una cuenta que no sé si es zapatista o no, es @eISup en twittter. Aquí el enlace: https://twitter.com/EISup/status/487052622528921600
No tengo manera de saber quiénes están detrás de esa cuenta, por mi parte me parece bien estar dentro de esa línea editorial. Hasta ahora.
Hay mucho que escribir.
Por ejemplo, hay que escribir cómo es que se difunde la idea de que “hay gente que tiene que morir”. ¿Por qué tienen que morir?
Esa idea de que hay gente que tiene que morir también se difundió en los años 40, y en los 60, y en los 70; y en México los indios siempre han tenido que morir. ¿En qué se basa este sistema de poder? En la palabra, también. La palabra es la herramienta del demócrata, del liberal. También es la herramienta del fascismo, también. La palabra tiene poder.
¿Y por qué vamos a negarle espacio en nuestras palabras a los que están matando, desapareciendo, torturando?
¿Por qué se lo merecen tanto?
¿Por el karma?
El karma pertenece a lo incognoscible. Eso dejémoslo al karma. Lo que no podemos conocer dejémoslo en paz. No pretenderé saber que conozco el destino de estas personas. Mi deber, que pertenece a lo que se puede conocer, es, por lo menos, decir lo que pienso. Su karma se lo dejo a ellos, yo me ocupo del mío, de mi responsabilidad.
No tenemos manera de saber quién debe morir y quién no. Y el poder que está matando gente no es divino, es humano. Y nosotros como humanos tenemos la obligación de hablar de esto. No soy yo la que mete terror al decirle que éste es el límite del pacto democrático. No soy yo la que mete terror. Realmente pienso que ignorar un manifiesto como el manifiesto de Ostula (link ) transgrede los principios en los que se basa la democracia. No hago daño a nadie diciendo lo que pienso. ¿Cree que exagero? Hay mucho de qué hablar. Pero negarse al diálogo…, no lo entiendo.
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