19 jul 2014

mentiras

Sólo el que anda el camino es capaz de manejarse con sus errores.

Hay como mil enunciados con los que se podrían empezar no sé cuántos temas. Trato de no desbordar a lo pendejo las palabras.

Sólo el que anda el camino es capaz de manejarse con sus errores.

Ha habido muchas mentiras. Tantas que muchas veces parece mejor no andar otra mentira. Y por no volver a equivocarnos por pendejos ya no le abrimos la puerta a nadie.

Yo no sé cuántas veces he hablado con personas falsas en internet en mi vida. En-mi-vida. Internet llegó a mí cuando yo tenía 15 años y desde el principio he mantenido una política de apertura arriesgada respecto a conversar con extraños. Esto es (lejanamente) como el amor, que nos traiciona parece que siempre (a veces, a algunos). Diría que casi no he encontrado gente importante para mí en internet, gente con la que puedo hablar. Importante para mí. Casi, porque sí la he encontrado así: por internet. No obstante la mayoría de la gente a la que quiero la he conocido en la vida. El caso es que... Entre todas esas personas falsas hay probablemente gente de todo tipo,  pero de un tiempo a acá existen además los bots humanos, es decir gente real que se hace pasar por quien no es organizadamente según intereses políticos no siempre clarificados. Están por ejemplo los peñabots del PRI, la policía cibernética y en fin todas las salas de redes sociales de compañías, agencias y consultorías. Y están los trolls y...

Esto me lleva a otra cosa. Por un lado tenemos gente que ya está organizada y armada, y por el otro tenemos gente que está haciendo su trabajo personal con, repitamos, él o ella misma y no quiere saber nada de algo que además es información desorganizada, parcial, probablemente corrupta y además claramente terrorista.

Del mismo modo que hay muchos Méxicos.

Por ejemplo, me arriesgo a que si escribo con paciencia pedagógica digna de la respuesta que se merece la que contestó "peluches" en la conferencia "Cómo hackear al sexo femenino" de Eduardo Zepeda, me arriesgo a perder inmediatamente la atención del mexican gringo capitalista a quien le enorgullece consumir tanto como le enorgullece su mentalidad libre. Entre unos y otros, y con esta obsesión mía de caerle lo más monedita de oro, o de plata, o de cobre que pueda para que escuche, porque esto es cuestión de todos, entre unos y otros y esta obsesión mía lo más probable es que pierda a la mayoría y que nos quedemos los mismos tres o cinco o siete a los que no nos pela nadie. Yo trato de ordenar lo mejor posible mis ideas, no quiero apresurarme. Pero tampoco quiero postergar demasiado una conversación que es urgente. Es preferible que esta conversación tenga errores de nuestra parte a postergarla hasta que cada uno de nosotros diga cosas brillantes. Es más importante que sea una conversación real, dándonos tiempo para escuchar, para procesar lo que nos dicen, para pensar una respuesta y para hablar a sabiendas de que no hablamos por llenar un vacío.

Ya sé, muchos no saben de qué hablo cuando menciono a la que contestó "peluches". No se preocupe, de verdad, de verdad le digo con mi corazón en la mano que es imposible estar informado de todo y que la cantidad de información que ahora existe debería volvernos a todos ignorantes de base y en cambio lo que sucede es que hay un miedo terrible al gran falo del deseo del Otro que nos hace mierda con su culpa y su grandiosidad ficticia y nuestra pequeñez cada vez más pequeña.

Ya sé, no sabe de qué hablo cuando digo falo terrible del deseo de otro, ni Otro, y empieza a pensar que esto va mal. Leer actualmente es como aprender a hablar: se anda el camino aunque no se sepa todo. Y sé que la desconfianza hace dejar de leer, el miedo a que te digan algo... ¿qué?, ¿equivocado? No tanto, sino el miedo a que te lo digan tan bien que te convenzan de algo en lo que tú no crees y que te confundan porque a pesar de todo sabes que no sabes lo suficiente para defenderte de todos y que a veces hay que dejar de escuchar. De eso justamente estamos hablando.

Sigamos.

Yo no tengo idea de cuántas veces he hablado con gente que dice en Twitter o en ICQ o en Facebook o en *nombre el chat que usted quiera* que es una persona común y corriente y en realidad sucede que trabajan para políticos y ni quiero saber de otras redes de poder.

No sé cuántas veces le he pasado información al enemigo, amigos.

Lo bueno es que soy honesta. Déjeme explicar por qué.

Acerca de mi nombre y dirección, no lo sé gente. Hay países en los que la gente sí pone su nombre y dirección en internet y tampoco me parece que vivir en donde decir tu nombre es peligroso sea para nada normal.

Hoy, por ejemplo. Sábado, 19 de abril, leí que Israel reanudó el bombardeo después de que el Shabbat había pasado. Me parece haber leído ese tuit en la cuenta https://twitter.com/iyadTah aunque lo busqué y ahora no lo encuentro.

Algunas palabras que no sabemos es bueno buscarlas en el diccionario o en Google.

¿Puede ser una cuenta falsa? Bueno, puede ser una cuenta falsa. Échele un ojo porque si no es falsa, entonces sería muy muy bueno que leyera. Aunque está en inglés. Y si es falsa, eso afecta otras posibles cuentas verdaderas, y también deberíamos leerla. Sea como sea, habría que leerla.



Esto se lee así, de abajo para arriba:

hace 13 horas: explosiones intensas ahora en mi campo, la casa está temblando #GazaSobreAtaque
hace 13 horas: A más de 160,00 personas -yo entre ellas- nos dijeron que evacuáramos todo el campo hoy.
hace 12 horas: árabe.
hace 11 horas: Aviones de guerra apuntaron a dos casas en los últimos 15 minutos, había una familia adentro de una de las casas.

Luego retuitea otra cuenta, @VoicesofGaza, que dice "Cuando tienes 7 meses de embarazo, estás desplazada y tu hijo de 3 años está completamente traumatizado por los ataques sobre #Gaza" y después viene un link (http://www.voicesofgaza.com/#!Solafa-31-pregnant-displaced-and-at-risk-of-attacks/cu6k/08880BE5-96D4-4BF6-B944-77919E0439DD )

Eso fue hace poco más de 10 horas.

Hace 5 horas tuiteó lo siguiente:


Traducción:

5h: No puedo contar el número de caídos sobre nosotros aquí en #Gaza, montón de gente muerta.
5h: Pienso que Alshijaeya está quebrada ahora. Parece que todo mundo está por lo menos herido si no muerto. Si no estás ayudando ahora, ¿cuándo?

Googlé Alshijaeya. Encontré esto:



Su twitter está lleno, el tipo no ha dejado de tuitear. Lo último que tuiteó hace 22 segundos fue esto:




Traducción: Fue la peor noche, muchos murieron y muchos están severamente heridos. Los ataques continúan y más van a morir. No hay electricidad mientras #GazaSobreAtaque.

Hace 11 horas me pregunté si esto era falso o verdadero. Yo no sabía, pero pensaba que si esto era verdadero no podía leerlo y seguir tuiteando como si nada. ¿Qué debía hacer si era verdadero? El tipo tenía 600 followers y 2 mil tuits. Es decir, muy pocos. ¿Y si había hecho esa cuenta ahora? ¿Y si la tenía de hace tiempo y no la usaba? ¿Y por qué habla tan bien inglés? ¿Pero qué acaso no es posible que alguien hable bien inglés desde Gaza? ¿Y cómo voy a saber yo si tienen internet? ¿Y si fuera yo me gustaría que me contestaran? ¿Porque lo seguimos tan pocos? Si le contestan todos se bloquea su tuiter. No puedes llenarle el tuiter de pendejadas. Y si es falso no puedo tratarlo como verdadero porque luego los verdaderos y Pedro y el lobo.

Como casi siempre sucede, pesa más la posibilidad de que sea verdadero. Si es verdadero y lo tratas como si fuera falso, la estás cagando. Y sí, sé que puede ser falso, y salió esto:




Que, desde mi punto de vista, aplica en las dos posibilidades. Eso es más o menos lo que me gustaría que pasara: Si eres verdadero, te estoy leyendo. Y si eres falso, te estoy leyendo. Y además le pongo con copia para los que son oficialmente responsables de leer estas cosas. Y de paso pronuncio las palabras que yo necesitaría leer si fuera él.

Este terror a la mentira es terrible.

Esta angustia de hacer lo correcto en tantas arenas movedizas es muy insoportable.

Entiendo que prefiera no recorrer el camino, ponerse un candadito, evitar las noticias, leer sólo a sus amigos en Facebook y en todo sentido creer profundamente en la validez de la diversidad de verdades y opiniones mientras se abstiene de juzgar lo que no conoce. Lo entiendo. Y entiendo que también cierre las ventanas, cuide su mochila y de paso las mochilas que otros olvidan. Claro que las paranoias dependen de dónde viva usted.

Yo no vine a decirle que deje a un lado sus precauciones.

Quizá ni siquiera sea tanto por decirle que esto atenta muy cabrón contra nuestros pactos políticos.

Más bien, más de fondo, más orientado hacia lo que verdaderamente quiero decir: sólo se sale de esto andando el camino. No hay otra manera más que cosechando nuestros frutos. La experiencia es fundamental para el recuento.

No se planea sobre la tragedia como si se tratara de volver al piso algún día, cuando todo esto acabe, y esperar que las cosas sean bellas y moldeables para poder finalmente trabajar en lo que queremos. No.

Desechamos el cuerpo (literalmente en el caso del Estado de México y México y literalmente en el mundo también) desechamos el cuerpo como otra de las tantas trivialidades. Estamos muy acostumbrados a las grandes cosas. Si no es grande, no funciona, no merece atención. Desechamos la experiencia cotidiana. Desechamos dedicarnos a los zapatos, a arar la tierra, a separar la basura, a limpiar los baños.

Asumimos que eso lo tienen que hacer otros y al mismo tiempo sostenemos que creemos en la igualdad y en la justicia y en la ONU.

Y yo no quiero decir nada tanto como que eso, esa mentira, no puede conducir a ningún resultado deseado, esperado y trabajado, pero que claro que va a producir resultados reales porque estamos hechos de realidad y lo que hacemos no se desconecta de nuestra producción, de nuestro trabajo corporal por mucho que lo que hagamos lo hagamos pensando en mentiras expuestas, en telenovelas declaradas.

No se puede sostener la miseria de las trabajadoras domésticas con $500 ó $1,500 a la semana, sostener que crees en la ONU y ser coherente las tres cosas a la vez. Tienes que escoger dos.

No podemos torcer las reglas de la razón (para que exista la libertad tienen que existir límites, líneas, definiciones, obstáculos).

Creemos que esta brecha entre lo que decimos y la realidad es natural y que no es tan importante. Y sí, claro que hay una brecha natural entre el lenguaje y la realidad, esa sabiduría no debe necesariamente hacernos pasar por tolerable un noticiero lleno de "brechas" con la realidad. Mucho menos cuando entre esa ola de fantasías hay tantos muertos. Una cosa es que sea verdad que no existe la verdad y otra cosa es que nos abandonemos al matadero desorden anclado en la mentira diciendo que no existe la verdad.

La inexistencia de la verdad no te impide ser responsable y tomar decisiones, al contrario al saber dónde y por qué no existe la verdad tomamos mejores decisiones y nos hacemos responsables de ellas. Quiero decir que sólo viendo las limitaciones propias puede cada uno asumir la responsabilidad que le cuadra. La libertad sólo existe con limitaciones, con parcialidades, con existencias reales.

Desechamos el medio y nos quedamos con el fin. Con el significado esencial. Desechamos layers, capas, las faltas de ortografía, las precisiones, y nos quedamos con lo concreto, sin choros. Decimos que no creemos en Dios, ni en significados últimos, pero nos la pasamos poniendo tortugas debajo de otras.

No se llega a ningún lado prescindiendo de los medios, ni los resultados serán los mismos si los señalamientos públicos están a veces equivocados y la mayoría de las veces son equívocos e imprecisos. No se llega al mismo lado. No es que "de igual".

Cuerpo y mente están unidos y se afectan mutuamente. Lo que hacemos todos los días con el cuerpo afecta nuestros caminos intelectuales. Lo que vivimos todos los días en México no es desechable. No es que si no sabemos no nos afecta, porque además lo sabemos. Y aunque no lo supiéramos, nos va a afectar. No hay esta desconexión en realidad. Nuestra desconexión con las noticias no tiene consecuencias "neutras" en la realidad. Así como enfrentarse todos los días al simbolismo que te dice que los pasos peatonales son para los peatones a sabiendas de que de creerlo pones en riesgo tu vida y la de tus seres queridos. No pasamos levitando por encima de esta realidad, nos afecta, nos moldea, moldea nuestra inteligencia.

Ok, está muy bien creer que la mente y el cuerpo están separados. Pero entonces hay que ser coherentes y decir claramente que uno está a favor de sectorizar el trabajo no sindicalizado ni protegido por el Estado con una cantidad mínima de dinero en gente que en su abrumadora mayoría pertenece originariamente a América. Pero no me digas igualdad, libertad y fraternidad.

¿Por qué no tenemos derecho a ser incoherentes?

Porque somos poderosos. Porque movemos un montón de capital. Somos como niños aplastando hormigas. Bosques. Etnias. Lo que hagamos, sea lo que sea, tiene consecuencias. No existen las consecuencias neutras. ¿Eso significa que todo lo que hagamos será nefasto? No. Es imposible no contaminar/modificar el medio ambiente, ¿eso significa que tenemos que reventarnos el planeta? No. Eso, que lo que hacemos tiene consecuencias, que el poder es inevitable, significa que para salvaguardar el derecho que tenemos de creer cosas diferentes, para guardar ese derecho entre nosotros dos tú tienes que saber que yo me hago responsable de lo que digo y yo tengo que saber que tú te haces responsable de lo que dices. Me resulta difícil creer que hablo con un niño gigante que me contesta que va a hacer cualquiera y que con qué derecho no puede.

Mientras tanto matan indígenas, contaminan el maíz con cepas hechas para el mercado aprovechándose de que la verdad no existe, aprueban leyes para tribilín y el pato donald y tú difícilmente te quitas tus audífonos para preguntarme (sin esperar a que te conteste) con qué derecho puede cualquiera exigirte que sepas qué hacer o qué decir. Es más, ni siquiera me lo preguntas, basta con que lo pienses para que lo que escribo quede marcado con una palomita. Check.

Ok ok ok. Puedes hacer cualquiera. Es más ni siquiera puedes, haces cualquiera, hacemos cualquiera, tenemos esa capacidad metida en la carne, en la existencia. ¿Podemos evitar hacer cualquiera? Hasta cierto sentido no, no podemos evitarlo. Porque en realidad no sabemos un montón de cosas, no sólo ignoramos cosas que podríamos saber, incluso la persona mejor informada del planeta ignora cosas fundamentales, cosas que los mejores filósofos ignoran. Así que, en rigor, haremos cualquiera siempre.

¿Qué nos asegura de que nuestros progresos son eso, progresos, tenues escalones que nos indican que no hacemos cualquiera? Nada, porque para saber eso necesitamos un marco firme alrededor. Pero la inexistencia de ese marco firme define por decirlo así la existencia humana con su memoria, su historia, su inconsciente, sus olvidos, su incomunicación. La existencia humana no tiene marco firme. Un día de 1715 el marco se ve de esta manera y otro día de 1987 el marco se ve de otra. Y el de 1400 unió los puntos de una manera distinta al que los unió en el 200 a.C.

¿Entonces?

Entonces simplemente ¿por qué pudiendo encontrar límites más bellos, justos, sostenibles e interesantes a la verdad, si es que la verdad no existe nunca ni aunque todos tengamos tierra y libertad, por qué escogemos marcar los límites de la verdad en telenovelas terroristas que tenemos pegadas en nuestras narices y ojos a cada momento? Básicamente, pudiendo hacer una historia al filo de la inexistencia, pudiendo llevar cada vez más al límite nuestros propios argumentos, optamos por chapotear en argumentos falsos, optamos por abundar incluso en hilaciones extraordinarias de justificaciones que nunca había escuchado como que "hay gente que tiene que morir" o "hay gente a la que le toca lavar los baños, limpiar las calles, separar la basura, vivir sin papás" o "hay bosques y animales y especies de verduras que tienen que desaparecer".

Y ante los animales desollados vivos, "la vida es así".

Los veo tirar agua al escusado porque mear en la tierra es impensable y quitarle el agua a los niños porque no está bien desperdiciarla. Los veo dudar ante el argumento de que más valen 100 mil muertos de marihuana que 100 mil muertos de balas. Los veo tirar y tirar plástico aunque saben muy bien que tarda 500 años en degradarse, si es que. Y los veo opinando que nada de eso es importante, que lo importante está en otro lado, los veo diciéndome que no he entendido nada, los veo pidiéndome que yo también me divierta y diciéndome claramente que si no uso maquillaje no tengo autoestima o tengo demasiada autoestima y los veo haciendo malabares fantásticos con sus palabras. Y los veo intolerantes cuando se trata sólo de analizar palabras. Y los veo que demandan bastante seguido el lugar común que nos asegure que estamos los dos de acuerdo en que todo es igual y todo estará bien. Y Mu está bien y Fa está mal. Y, eso sí, estemos todos de acuerdo en que este hombre es bello, esta mujer es bella y hay que coger. Y ser querido. Y amado y popular.

¿Y si fuera en verdad fuera una loca salida del manicomio peligrosa y estafadora que todo lo he hecho mal en la vida y fea además como el carajo y con el lenguaje truncado y con los deseos contaminados y con cientos de generaciones violadas atrás mío y con hijos abandonados?, ¿entonces sí habría razones para no leer?, ¿entonces estaría justificado no tratar de entender lo que alguien intenta decirte?

Lo que quiero decir es que tratar todos los días con mentiras tiene consecuencias. Decimos una cosa y hacemos otra. Y quiero decir que cuando se están diciendo incoherencias no hay nadie que se haga responsable de las consecuencias. Y que hay consecuencias siempre.

Y que la única manera de destapar las trampas es cayendo en ellas. Aprendiéndose el camino.

Y que uno siempre debería tener abierta la puerta de la confianza porque el día que llegue alguien verdadero llegará de la misma manera en que han llegado todos los falsos.

Y que es muy difícil transitar el camino de las mentiras cuando hay tanto silencio y tantos razonamientos extraños.

Y que la única manera de no cagarla cuando se trata de conversaciones con extraños es diciendo siempre la verdad. Sobre todo si además cualquier cosa que digas a extraños estás dispuestx a decirlo públicamente.

Y que esos consejos sobre llevar a través de secretos y reuniones elite movimientos sociales lo que hacen en realidad es poner en riesgo a los participantes del movimiento privándoles de legitimidad pública a cambio de aparentes avances rápidos.

Y a todo esto creo que sólo hace falta agregar, recordar, que la veracidad es el fundamento mismo del derecho. Del derecho que tú y yo nos reconocemos. Se basa en eso, en la verdad. Yo te digo que soy inocente, que en toda mi vida sí por supuesto he hecho cosas de las que me arrepiento y que también he violado la ley usando drogas y manejando a exceso de velocidad, y mi honestidad sobre lo que en verdad he hecho y no he hecho es el fundamento para que yo pueda decirte de qué soy inocente y tú me puedas creer. Y hacer valer el derecho.

No, no sólo hace falta agregar eso. Pero ya me tengo que ir a dormir.

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