- Creíamos que el fascismo era asunto del pasado.
- Si decimos que hemos vivido siempre en un régimen fascista se pierde la dimensión del problema.
- Si las noticias no son una herramienta para pensar sino un motivo de frustración, la gente deja de buscarlas.
- El fascismo se implementa desde el poder pero para que funcione es necesario que las masas colaboren con el poder.
- No deja de suceder que mientras ocurre el fascismo, la creencia generalizada es que no está ocurriendo.
- ¿La razón de nuestra indignación es únicamente que las cosas van a dejar de funcionar para nosotros? ¿Es ésa la alarma?
- El servicio de inteligencia mexicano está usando sus recursos en contra de los ciudadanos.
- Corre a voces la existencia de campos clandestinos de concentración, llamados “narcogranjas”.
- El gobierno puede acceder a tus cuentas de internet y a los datos de tu computadora, y no sólo eso: puede modificarlos.
- No se puede sostener ningún tipo de planteamiento, acción o siquiera cordura cuando tu trabajo y tus comunicaciones son saboteados.
- En México no hay ni en pedo tantas personas ultraderechistas como sí las hay en España o en Argentina.
- El único contrapeso que tiene un Estado fascista es un Estado democrático.
- Las cosas están tan mal en México que cuando alguien muere fusilado pensamos que por lo menos no fue torturado.
Soy mexicana. Cuando descanso la mente, tengo imágenes involuntarias de tortura y mutilación. A veces sin que venga al caso siento las plantas de los pies. A veces siento los genitales. Normalmente no se sienten estas partes del cuerpo a menos que algo esté sucediendo en ellas, yo las siento sin que nada suceda. Son consecuencias residuales, corpóreas, de leer sobre tortura. Torturas que le ocurren a gente como yo, ahora. Tengo 32 años.
Nos tomó por sorpresa. Muchos creíamos que el fascismo era asunto del pasado. Tardamos en darnos cuenta y llamarlo por su nombre. Es difícil marcar la línea donde una cosa es fascismo y otra cosa es que nunca han dejado de matar. Porque nunca han dejado de matar y no podríamos decir que hemos vivido siempre en un régimen fascista, si decimos que hemos vivido siempre en un régimen fascista se pierde la dimensión del problema del fascismo de mediados del siglo XX. ¿Por lo tanto esto no es fascismo? Muchos siguen creyendo que esto no lo es y que, por lo menos hasta ahora, el fascismo sigue siendo asunto del pasado. Suena tan fuerte llamarle a lo que nos sucede «fascismo» que es mejor no seguir escuchando. Esta misma idea de no escuchar lo que causa conflicto, lo que puede ser falso, porque “no vale la pena” escucharlo, es fascista. La tenemos asimilada. Como otras. Durante los últimos 20 años la televisión, la publicidad, los videojuegos, el sistema educativo, la política, casi todo nos ha transmitido ideas con las cuales quizá antes algunos solamente no estábamos de acuerdo, pero no vislumbrábamos que fueran ideas fascistas, (quizá porque una de esas ideas es que el fascismo es cosa del pasado, que los logros alcanzados en derechos humanos son irrevocables, que el mundo no lo permitiría otra vez). Está sucediendo y el mundo lo está permitiendo.
En parte porque no lo ve. Quizá si los medios de información informaran con vehemencia sobre lo que verdaderamente ocurre, la mayoría de las personas se indignaría y quizás actuaría diferente. Pero cómo saber qué es lo que ocurre.
Es cierto que los medios de comunicación dan malas noticias
Es cierto que los medios de comunicación dan malas noticias, (de hecho se la pasan dando malas noticias), pero lo hacen perversamente, sin la contención ni el contexto necesario. No es necesario que exista una conspiración para que el efecto sea perverso. Por ejemplo: un hombre mata a otro en la calle y lo filma una cámara de seguridad, después de dar la noticia (rudimentariamente) el noticiero la repite toda la mañana con música pop de fondo; de modo que uno está tomando café en un bar e inevitablemente mira una y otra vez a un hombre disparándole a otro, no importa que te esfuerces en no ponerle atención a la tele, una y otra vez, mientras se escucha una canción simplona, superficial y pegajosa. Al bombardearnos así lo que se genera es angustia. Después de eso habrá muchos que acepten que hace falta más seguridad en las calles y con ello se justifica la militarización de la vida pública. Podríamos tener un panorama más amplio de la violencia y aún tener la posibilidad de adentrarnos en cada caso particular, con la tecnología que tenemos y la cantidad de gente que no tiene trabajo. En lugar de ello los medios de comunicación (la mayoría de las veces) hablan sólo de casos particulares, escogiendo uno en vez de otro, y no tratan siquiera de abarcar todo lo que se debería abarcar en el caso particular (que en sí es una pregunta de ética profesional, pero ni siquiera existe el intento de planteársela). El efecto es que, al hablar toda la mañana de un caso particular, dedicamos nuestra atención, y por lo tanto la angustia que podemos generar al respecto en un lapso de 2 ó 4 horas, a un caso particular. La angustia es un mecanismo de defensa que puede servir para tomar acciones orientadas a la solución. Puede accionar ideas. (La idea de que las ideas no son acción es otra idea fascistoide que hemos asimilado). Pero si esta energía que podemos producir está orientada hacia un caso particular, cuando nos demos cuenta de que los casos se multiplican por cientos, miles o millones (lo que puede suceder inmediatamente), nuestra angustia se desbordará, porque se multiplicará por cientos, miles o millones, y no generará ningún tipo de solución sino más bien frustración. Si las noticias no son una herramienta para pensar sino un motivo de frustración, la gente deja de buscarlas. Esto es sólo parte del problema de desinformación, que es amplio.El fascismo se implementa desde el poder pero para que funcione es necesario que las masas colaboren con el poder.
Burbujas de colores entre el terror, el fascismo no se ve
Uno creería que mientras el fascismo avanza, la sociedad vive una época gris y austera donde las mujeres son obligadas a usar camisas cerradas y faldas largas y donde todos guardan silencio y van callados a sus obligaciones. Pero no. Mientras el fascismo avanza la gente está jugando Angry Birds y ordenando pizza a domicilio. Es porque viven en una burbuja que la palabra fascismo les parece estridente y completamente fuera de onda. Y es porque el fascismo ha afianzado posiciones que deciden dejar de oír. Quien oye se lo toma con pinzas. Dado que no hay que exagerar y no hay que dejarse llevar por alarmistas. Es cierto que no hay que exagerar y está bien tomarse con pinzas lo que uno cree que es exageración. No deja de suceder que mientras ocurre el fascismo, la creencia generalizada es que no está ocurriendo. Ése es el fenómeno. Resulta escalofriante que mientras unos viven las consecuencias del terror, otros, personas pensantes, libres, críticas con la historia del siglo XX y dispuestas a «NUNCA MÁS», ignoren lo que sucede.A. Los medios informan de un caso particular: Berta Pérez. Es tremendo, es indignante, levanta opiniones masivas. Pero sucede que el caso de Berta Pérez resulta ser falso. Puede ser plantado. El caso falso de Berta Pérez sí le sucede, en cambio, a María Sánchez, pero por azares del destino, porque los medios escogieron un caso en vez de otro, lo que le sucedió a María Sánchez no fue reportado por los medios. No obstante lo que le sucedió a María Sánchez corre como un rumor entre la sociedad. Pero ahora la gente duda “en general” de casos como el de Berta Pérez y por lo tanto duda del de María Sánchez que ni siquiera ha sido reportado. La gente ya no sabe qué creer porque Pedro y el lobo.
B. No puedes decir que las cosas no funcionan porque las cosas funcionan, ahí tienes a Equis y Zeta a quienes les han funcionado. Las cosas funcionan… para algunos. No puedes decir que no funcionan, porque funcionan. Los escritores consiguen trabajos de columnistas, los filósofos consiguen trabajo de investigadores, los músicos sacan discos y consiguen fechas, hay un montón de historias de éxito tanto como hay un montón de gente con iPods y iPads y Macs. Sí. Se deja sutilmente sobre la mesa el argumento de «si hay unos que pueden lograrlo, los que no lo han logrado es porque no han trabajado correctamente». Y esto es falso. En el sistema en el que vivimos no es posible que todos puedan tener un trabajo y una remuneración acorde con sus necesidades, tiene que haber gente que no pueda. Por supuesto: unos tomaron ciertas decisiones y pudieron, y otros tomaron otras decisiones y no pudieron. Pero no se trata de las decisiones, no se trata de catalogar a unas como “buenas decisiones” y a otras como “malas decisiones”. Si todos hubieran tomado las “buenas decisiones”, necesariamente habría que volver a reclasificarlas porque no es posible que todos puedan conseguir una vida digna de la misma manera que no es posible que todos los filósofos sean investigadores ni que todos los músicos tengan hits en la radio. Si todos los músicos tuvieran el mismo éxito que los Rolling Stones, no estaríamos entendiendo lo que entendemos cuando hablamos de tener éxito como los Rolling Stones. Con la burbuja de bienestar de la clase media de las personas pensantes libres y dispuestas a luchar pasa lo mismo: para estas personas las cosas están funcionando, están rodeadas de iPods y iPads y si van a la policía, les toman la denuncia; ¿de qué fascismo les hablas? Dado que ciertas cosas pueden alcanzarse, la gente está preocupada por sobrevivir a corto plazo.
Otras razones por las que no se ve el fascismo:
C. No es fascismo porque no hay militares en el poder ni hubo un golpe de Estado. (No oficialmente).
D. No es fascismo, es un problema de narcotráfico que tienen los mexicanos. (Hay una izquierda española que repite esto cada semana).
E. No es fascismo porque no están matando a la oposición política, están matando indígenas. (Extraño punto de vista desde el cual los indígenas no son la oposición política).
F. Si es fascismo, ¿cómo es que los medios pueden publicar lo que sucede? (No lo hacen).
G. Los mexicanos votaron por el PRI. (Falso).
H. Si fuera fascismo, que se organicen. (Matan).
Es cierto que vivimos en un mundo donde la diversidad es una virtud, pero en algún punto esta “actitud abierta” A) está funcionando más para aislar a las personas, sancionando por ejemplo la militancia política o la defensa de ideologías, repitiendo frases como “hay que pensar por uno mismo”, y haciendo, con ello, a un lado toda esta idea de que tenemos una herencia insoslayable y no hay fuera de juego, y B) funciona para normalizar la diversidad, logrando controlar el potencial intempestivo que tiene la homosexualidad, el feminismo y la diversidad de culturas dentro de ciertos límites en donde ese potencial no molesta realmente.
Por el otro lado no podemos ser tan pesimistas creyendo que todo lo que ha sucedido en la historia de éxito que creíamos tener respecto a los derechos humanos es en realidad un engaño impuesto por un complot internacional que lo que quiere es apoderarse del mundo a través, por supuesto, del fascismo. Por dos razones, primero porque las cosas, especialmente las historias y especialmente la historia, a veces no son sino que funcionan. Esto tiene que ver con la negación de la sustancia, corriente filosófica que viene desde el Tao Te King, regresa en los griegos, tiene un punto de inflexión crítica en Locke y explota en la segunda mitad del último siglo. La diferencia está en que si hablamos de que x es, hablamos también de lo que x no es: ¿lo que ocurrió en los 80 y los 90 en el mundo fue fascismo encubierto? Mientras que si hablamos en términos de que x funciona, podemos decir que una cosa funciona a veces para una cosa y a veces para otra sin deformar su materia o, digamos, lo que la cosa es. Como las herramientas. La segunda razón por la que no podemos creer que todo lo que ha sucedido en estas últimas 4 décadas es “un engaño impuesto por un complot internacional que lo que quiere es apoderarse del mundo a través del fascismo”, son ejemplos como Žižek, Derrida, Foucault, Barthes, etc.; sus ideas, si bien pueden funcionar para la derecha, no dejarán de funcionar para la izquierda ni dejarán de ser herramientas para la crítica. Así que no todo lo que uno trae en la mochila es fascismo.
La humanidad no necesariamente va a andar, pase lo que pase, por un camino de libertad y justicia. Ésa es otra idea que tenemos que en el fondo es medio fascista porque elimina la alteridad, el espacio oscuro de lo que se ignora, el espacio de la negatividad (en el sentido filosófico). No tenemos posibilidad de saber los fines últimos de las acciones humanas, ése es un espacio oscuro (más que un espacio, un pliegue); el «otro» es lo que no conocemos. Si suponemos que siempre vamos a ir por el buen camino, si suponemos que conocemos este espacio de negatividad, eliminamos la alteridad (imaginariamente por supuesto). Podemos andar un camino fascista, está en nuestras posibilidades.
Ecología
De hecho nos acostumbramos al fascismo mucho más de lo que creemos. Nuestro sistema de consumo está contaminando al planeta y matando un montón de animales y vida. Eso lo sabemos todos: eso es a lo que me refiero: lo sabemos todos. Aunque tomemos duchas de 5 minutos y reutilicemos las bolsas de plástico, poco podemos hacer para reducir este impacto ambiental. La verdad es que tendríamos que cambiar radicalmente nuestro estilo de vida y haciéndolo nos quedaríamos sin trabajo porque, por ejemplo, nadie te contrataría si no te bañas con shampoo, que es realmente el problema: el problema es que contaminamos el agua, no que el agua se va a acabar. Pero pintamos en todas las paredes una mentira: el agua se agota; y de paso nos acostumbramos a vivir con mentiras, no que sea posible vivir sin mentiras, pero quiero decir mentiras de ese calibre cuando todos sabemos que el agua tiene un ciclo y que no desaparece. Y así poco a poco un día tienes un planeta que mete en todos los discursos políticos la virtud del crecimiento constante cuando a todas luces la explotación infinita del planeta es imposible. Ni las mujeres con altos puestos directivos podrían mantenerlos si llegaran en bicicleta al trabajo porque a veces te ensucias de lodo y sudas, y los puestos directivos requieren usar medias y minifaldas porque vivimos en un mundo estúpido. Reitero. Hay que encarar los problemas con la gravedad que tienen. En vez de eso nos creamos fantasías con reportajes como “Qué puedes hacer tú para detener el cambio climático”. Apaga la luz si no la usas (en serio apágala tan sólo como protesta por este mundo de consumo sin propósito).El resultado es que inconscientemente acabamos admitiendo la matanza que provocamos. La gente cree que no porque creen que uno puede mantener cierto corte de mirada sobre el mundo independientemente de lo que uno haga con su cuerpo en él porque el cuerpo no importa que es uno de los efectos residuales del catolicismo facho de nuestra historia (o sea la historia europea). Pero ésa es otra idea fascista con la que manejamos este mundo. No obstante es una reacción natural de la psique acabar admitiendo en lo profundo de quiénes somos (otra idea fálica y completamente desorbitada considerando que somos lenguaje) que somos así, asesinos de ecosistemas, es decir acabamos admitiendo que la muerte es necesaria, y eso nos hace una sociedad más facha. Si no admitiéramos esa afascistación de nosotros mismos, la angustia no nos dejaría vivir. Cada plastiquito más en nuestras vidas sería un motivo de ansiedad. Hay que vivir tranquilos, para poder hacer la revolución. Nos estamos acostumbrando a admitir este fascismo. A muchos niveles.
No deja de suceder que ocurre (el fascismo) y mientras se niega. Lo cual lo único que hace es ayudar a que el fascismo se consolide. En parte porque no se informan porque es un bodrio informarse. Tampoco hay mucho qué hacer. Y nunca han dejado de matar Especialmente indígenas. No vamos a negar que para algunos de nosotros las cosas funcionan, ¿verdad?, no vamos a dejar de funcionar, tampoco, sería estúpido.
La misteriosa línea donde esto es otra cosa
Pues bien, la cosa es que las cosas podrían dejar de funcionar. Ni en España ni en Argentina se dan muy bien cuenta de esto. Malas noticias porque se trata de dos países con una alta población de ultraderecha (a diferencia de México).Es difícil explicarlo porque las cosas para algunos nunca han funcionado. ¿La razón de nuestra indignación es únicamente que las cosas van a dejar de funcionar para nosotros? ¿Es ésa la alarma? No lo sé, quizás sí. El fascismo está avanzando y, en todo caso, si antes teníamos un problema porque nunca han dejado de matar, ahora está en bold y en rojo. Pongámoslo así.
Si nunca han dejado de matar indígenas y pobres (que suelen ser los mismos), ahora los federales llegan al centro de la población de Apatzingán a disparar y se amenaza a intelectuales mexicanos de clase media con información que sólo tiene el gobierno. ¿Dónde trazamos la diferencia?
Sidenote
El fascismo es letal. Fascismo es implementar una política para desaparecer la alteridad. Sea en el discurso o en el cuerpo.El servicio de inteligencia mexicano está usando sus recursos en contra de los ciudadanos. La policía uniformada dispara contra civiles desarmados. Las desapariciones y ejecuciones ocurren todos los días. Policías vestidos de civil colaboran en las operaciones. El narcotráfico está coludido con el gobierno, organizaciones paramilitares operan en todo el país. Ocurren allanamientos a propiedades privadas para secuestrar, asesinar o robar documentos, también en la capital. Las instituciones no funcionan, no hay a quién recurrir. La gran mayoría de los medios de comunicación se abstienen de interponerse en la política del régimen, algunos periódicos y revistas son propiedad de la mafia. Quienes se interponen son perseguidos e incluso asesinados. Corre a voces la existencia de campos clandestinos de concentración, llamados “narcogranjas”. Más de una persona me ha confirmado la existencia de videos en internet que documentan las torturas ejercidas por el “narco”. Se las apañan para difundir el terror, en notas de uno o dos pequeños párrafos en columnas al margen se reportan casos particulares que describen maneras atroces de matar pero que fríamente desconocen cualquier interés por la identidad de la víctima. Mientras ocurre es silenciado por el discurso de una presidencia que hace como si nada ocurriese y que desconoce toda argumentación política. Para el gobierno mexicano la inteligencia, la política y los valores se reducen a ser suficientemente golfo para pervertir las reglas.
Por ejemplo, a quienes repudian la actuación de la policía se les acusa de estar a favor del crimen organizado.
No se trata de un régimen que practique una moral asfixiante como podría decirse del régimen franquista o de las dictaduras de Pinochet y Videla. La presidencia de Peña Nieto y toda su cohorte que incluye al narcotráfico y que dentro del narcotráfico incluye a todas las personas que están trabajando en blanco para el narcotráfico, está llena de libertades como drogas, homosexualidad, pornografía, prostitución y otros cultos, viciosos o no, justos o no, al cuerpo y al placer. Pero aunque ellos mismos lo practican, la presidencia (y toda su cohorte) juega con esto para extorsionar. La presidencia de Peña Nieto cuenta posiblemente con una enorme red de trabajadores a todos los niveles en la sociedad. Cómo funciona exactamente esta red, cómo se dan los contratos, cómo se retribuye el trabajo, lo desconozco; infiero su existencia a partir de lo que alcanzo a ver: jóvenes a quienes se conoce a través de redes sociales que primero se ganan la confianza y después empujan la conversación hacia temas censurados por el discurso gubernamental (como las drogas o el sexo); en las conversaciones surgen confesiones, dudas, angustias, fantasías y anécdotas personales, temas que son luego manipulados y usados en tu contra. Disculpen que lo diga de una manera tan gráfica, pero es necesario dimensionar: esa información puede usarse para lastimarte a ti o a las personas que quieres en una sala de tortura.
Supón, por ejemplo, que tienes una relación conflictiva con uno de tus hermanos y que esto por supuesto está reflejado en tu comunicación con él por e-mail y whatsapp, supón que en algún momento dices que lo odias y que no lo soportas. Todo esto pueden recordártelo después en lugares no muy apropiados y haciendo caso omiso del enfoque que considera la infinidad de problemas de representación que tenemos en nuestro andamiaje de significantes y que a veces no es que no nos importe alguien sino que justamente porque nos importa preferimos no encarar algunos mails y por eso no los contestamos o por eso llevamos en general una comunicación tan podrida. Quizá no se te ocurra nada de esto si previamente te han inyectado, ¿qué es lo que inyectan?, o te han golpeado o te han violado.
El gobierno puede acceder a tus cuentas de internet y a los datos de tu computadora, y no sólo eso: puede modificarlos. Supe del caso de una mujer, que mandó un mail desde un caracol zapatista en Chiapas a sus padres en Argentina, a quien le modificaron el mail. En él contaba su experiencia en el caracol, se dio cuenta de que lo modificaron porque la respuesta de sus padres le pareció muy cortante, así que les preguntó qué onda, cuando regresó a Argentina, y fue cuando le dijeron que no había llegado nada de todo lo que ella había escrito. Revisaron el correo y ella misma vio en el correo de sus padres que la gran mayoría de los párrafos habían sido eliminados, dejando únicamente algo así como un “Hola papás, estoy bien”. Según un tuit borrado de una persona cercana al CISEN (según), “prácticamente no hay ningún dispositivo que no pueda ser rastreado, si está conectado a internet”. Consulté con un programador: de hecho también puede rastrearse el contenido de los datos de un dispositivo que no esté conectado a internet, aunque es más difícil.
Imagina que el gobierno pueda eliminar o modificar todas las fotos que tienes guardadas en tu computadora, tus textos, tu trabajo, tus programas, tu tesis. Incluso podría instalar un programa que elimine tu backup apenas vuelvas a conectarlo a tu computadora. Imagina que te dejan sin fotos de tus viajes, de tu infancia, de tu familia. No se trata de tortura física sino de tortura psicológica. De hecho la posibilidad de eliminarlos en un instante es una posibilidad inherente a cualquier dato guardado digitalmente y está posibilidad la tiene todo el mundo. Imagina que todo lo que haces en internet lo pueden ver, documentar y borrar cuando quieran. Uno se cree muy seguro porque tiene un historial en Twitter que demuestra el activismo político en caso de secuestro y desaparición, pues el día que te desaparezcan también desaparecen tu Twitter. Y tu blog. Y tus archivos en la computadora.
Si tienes 200, 000 followers va a ser más difícil negar que te dedicabas a la oposición política. Pero si tienes 200 no va a ser tan difícil. ¿Hay cuentas con decenas de miles de seguidores con seguidores falsos? Por supuesto, si tienes decenas de miles de seguidores falsos, te seguirán muchos más porque los seguidores legitiman y no hay criterio más a la mano para interpretarlos que su cantidad.
Lo bueno es que contamos con las organizaciones sociales que nos defenderán, ¿cierto? Imagina que los movimientos de oposición son organizados por las agencias de inteligencia. Que entre los medios alternativos de comunicación, esos que supuestamente salieron como alternativa a los medios oficiales, hay algunos que se hacen pasar por medios libres pero son del gobierno.
Imagina que todo eso te sucede únicamente porque eres parte de la alteridad. Es necesario que te lo imagines porque es necesario darse cuenta de que no se puede sostener ningún tipo de planteamiento, acción o siquiera cordura cuando tu trabajo y tus comunicaciones son saboteados con la misma frecuencia y facilidad con la que te puede dar gripa. En la actualidad no es necesario desaparecer y matar a la oposición para dejarla inoperante. Es necesario que te lo imagines.
Circuito de legitimación
Obviamente no se puede demostrar. Tampoco entra dentro de las posibilidades normales demostrar que existen narcogranjas, que son policías vestidos de civiles, que disparan a matar, que las torturas son así o asá o que uno tenía una computadora y una cámara de video donde tenía documentados testimonios y que entraron a la casa y las robaron. Tampoco va a salir ningún desplegado en el periódico que nos informe cuándo hay terrorismo de Estado y bajo la misma lógica no habrá columnistas ni analistas que incluyan en el circuito de legitimación las opiniones críticas. La oposición desaparece, de eso se trata. Sobrevive a nivel individual (porque la oposición siempre sobrevive). Desaparece de los medios, desaparece del circuito de legitimación.Circuito que se endurece. Ocurre que se difunde el postulado de «quién eres para hablar», «si no sabes, cállate», «si no puedes demostrarlo, haces daño», «si no votas…» etc. Ocurre que se postula como irrespetuoso e incluso peligroso hablar sin pruebas. Y ocurre al mismo tiempo que se denuestan los argumentos diciendo que son incomprensibles, mamones o, el clásico si son mujeres, que está loca o está fuera de lugar. Pasa que el lenguaje se reduce a un like y que lo que gusta o lo que prospera son las notas cortas y simples. Se populariza la idea de que todo puede decirse simplemente y si no puede decirse de manera sencilla, está equivocado o es falso. Pasa que las cosas se dicen en video “porque nadie te lee si escribes mucho” y que para revisar lo que se dijo en el video hay que volver a ver el video, lo cual toma mucho más tiempo que revisar un texto, además de que la oralidad es más sintética que analítica, y así acaba uno con 30 videos de por qué Michoacán se levantó en armas. Lo que suma, en tiempo real, más o menos 10 horas. Pasa que si no lo dice alguien que esté avalado por el sistema de poder, no cuenta. Pasa que para denigrar las opiniones individuales hay un ejército de peñabots inflando los espacios de opinión con opiniones falsas y adoctrinadas y con ello se logra paralelamente dar una imagen podrida de la sociedad. Hay una corriente mediática que nos jala no importa todo lo que nademos y nos hace sentir miserables, a nosotros los individuos que es donde recae la oposición. Pero no sucede que nosotros los miserables nos unimos para hacerle frente a esta corriente que nos llega de arriba, no, porque además tenemos razones de sobra para hacernos mierda entre nosotros.
España, México y Argentina
De entre todas las opiniones personales que tengo, tengo ésta: en México no hay ni en pedo tantas personas ultraderechistas como sí las hay en España o en Argentina. Es cierto que en México hay muchas personas que votan por el PAN (el partido de derecha), pero esas personan no sostienen ni lejanamente las posturas que la derecha sostiene en España o en Argentina, donde sí hay montones de personas que de verdad creen que los blancos son una raza superior, que los genocidios de Videla y Franco son justificables, que los indígenas y los negros tienen que trabajar para los blancos y que “no vale la pena” dirigirle la palabra a alguien que “no esté a su altura”. Sectores que, por cierto, sí sostienen una moral asfixiante. Ésa es la derecha a la que se enfrentan España y Argentina, esa derecha no existe en México. Quizá haya gente así en México, pero es verdaderamente muy poca y no son un grupo que represente socialmente nada. En España y en Argentina te puedes encontrar un facho comprando verduras en la esquina sin ninguna sorpresa, en México el machismo y el racismo existen (claro que existen) pero son de otro tipo. No estoy diciendo que toda la sociedad sea así, por supuesto; de hecho existe una gran izquierda argentina y la izquierda española cuando es buena es buenísima. En México en cambio la izquierda como militancia política, afiliado o no a algún partido o asociación, es poca. Aunque si el discurso del EZLN es un ejemplo de ella, es genial. (Falta análisis al respecto).Yo sé que esto es muy difícil de creer para las personas que no han vivido las diferencias entre estas culturas. La derecha mexicana cree que es como la derecha española y la derecha española ni se imagina lo que es la derecha mexicana.
Argentina y España tienen un alto potencial de fascismo. ¿Por qué entonces sucede lo que sucede en México mientras que en estos otros dos países hay mayor igualdad, más democracia, un estado generalizado de bienestar y espacios públicos vivos y fuertes? Quizá los españoles tengan metida una cultura más fálica que la de los argentinos tan sólo porque los argentinos saben lo que es estar «del otro lado» de lo importante, del mundo, de donde suceden las ideas que le dan forma a la humanidad, de la historia universal. Porque por lo menos en el libro de historia universal que yo leí en la escuela era toda historia de Europa y Estados Unidos, siendo los latinoamericanos, y por supuesto los africanos y Japón, sólo un sidenote. Pero entonces, ¿por qué Nisman está de este lado? Complicando más las cosas, hay que notar que en cierto sentido los mexicanos no asumimos tan fácilmente que lo que sucede, sucede «al otro lado». Estamos acostumbrados a una historia propia. Cosa que no sucede con los argentinos para quienes la historia en su país comienza cruzando el mar. ¿No nos hace eso un poquito más fálicos?
El único contrapeso que tiene un Estado fascista es un Estado democrático, por eso la solidaridad internacional es tan importante en caso de terrorismo de Estado. Lo peor que podría ocurrirnos es una hegemonía fascista. Si existiera una tendencia hacia un fascismo mundial, lo más estratégico para lograrlo sería empezar por las sociedades que más repulsión tienen hacia él.
¿Tenemos motivos para creer que el fascismo está avanzando a nivel mundial? Desde mi punto de vista sí. En Alemania hay partidos nazis que se hacen pasar por demócratas y parece que lo logran algo; en España se hizo la operación Pandora que arrestó de noche en sus casas, o en casas okupas, a anarquistas, ¿ha habido más casos además de éste?; en Argentina hay un gobierno que se hace pasar por izquierda, creando falsas dicotomías en la población; en México hay una oposición oficial que se hace pasar por izquierda, nulificando a la izquierda. La corrupción es la antesala del fascismo porque un gobierno corrupto es un gobierno que actúa independientemente de la voluntad de la población; una vez que el gobierno hace y deshace atendiendo únicamente la voluntad de una cúpula en el poder, se puede dar el siguiente paso haciendo cualquier cosa que la cúpula en el poder decida, puede ser horrible y ser fascismo o puede ser un tirano que haga lo que hace falta con los espacios públicos y defienda con su espada un clima de libertad, pero no deja de ser una cúpula en el poder actuando por sus bolas. Hace falta un análisis de lo que está funcionando en este fascismo, de las categorías que están funcionando en este fascismo.
A pesar de que la sociedad mexicana por su historia no es una sociedad que por lo menos caracterice de primera instancia lo que es ser fálico y altanero (como sí podrían caracterizarlo de primera instancia otras sociedades, aunque en última instancia quién no es fálico y altanero), las condiciones en ese país están dadas para que surja el fascismo: educación pobre, organizaciones sociales corruptas, instituciones débiles, baja confianza social, poca solidaridad, un ambiente lleno de mentiras donde las cosas nunca son como son, aislamiento social, persecución de la zanahoria, …
El éxito del fascismo mexicano consiste, desde mi punto de vista, en que por décadas hemos sido expuestos a un clima de constante debilitamiento. Podríamos fortalecer la educación y los espacios públicos, pero no lo hemos hecho no porque no queramos o porque no podamos o porque no exista una izquierda capaz en México, sino porque el poder está cooptado por una mafia. La gente no se da cuenta hasta qué punto los periódicos y las justificaciones políticas son y han sido una pobreza desde hace mucho tiempo por la simple razón de que las personas en general conocen únicamente el mundo que tienen a la mano y creen que todo es más o menos igual. No es únicamente de ahora, hace 15 años era también una pobreza. Ha sido una pobreza desde hace tanto tiempo que se corre el enunciado de que así somos los mexicanos. Las consecuencias de esto son, por ejemplo, que cuando entrevistan a un guardia comunitario parece imposible que éste pueda contestar una pregunta directamente. Lo cual confirma que así somos los mexicanos, aunque… qué sé yo… es por lo menos posible que justamente se escojan malos ejemplos para hacer estas entrevistas. Es doloroso verlo hablar durante 5 ó 10 minutos repitiendo las mismas ideas y sin que en ningún momento él mismo se calle y de por concluida su respuesta. Quizá sea consecuencia de todas las veces que se ha dicho brevemente que matan y torturan y vemos pasar el enunciado sin escándalo. Por si no fuera poco, la entrevistadora vuelve a hacerle la misma pregunta ¡dos veces más! Es una comunicación frustrada. ¿Con qué herramientas vamos a salir de esto?
Las cosas están tan mal en México que cuando alguien muere fusilado pensamos que por lo menos no fue torturado. Hemos llegado a ese punto. Yo he llegado al punto de tranquilizarme perdiéndole temor a la muerte.
Si bien, claro. (¿Cómo sería posible?)
Estamos tan obtusos que estamos creyendo que “esto va a pasar”. Se nos olvida que el fascismo es letal. Creemos que es una exageración. Yo misma me pregunto si estoy exagerando. Sin embargo es cierto que las matanzas se están llevando a cabo y que cada vez más se difunden y endurecen planteamientos verticales que excluyen la alteridad.
Desde los muchos lugares en donde la lucha es posible, sin duda hay que darla. Y ello significa desenmascarar a una izquierda falsa aún a pesar de que todo sea una máscara y aún a pesar de que algunas falsedades luego resulten verdades. Sin negar por las bolas que todo es una máscara. Porque algo de legitimación hay que endurecer.
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