24 jun 2015

absract junio 2015

Las personas le aplican a las cosas lo que Castoriadis llamó una «ontología unitaria» y ello permite que se realicen un montón de razonamientos falaces que ojalá fueran sólo tonterías, pero repercuten en torturas y asesinatos cometidos por el Estado. Por supuesto siempre existe la inteligencia y en el siglo en que vivimos podría decirse que todo mundo sabe que no existe «La Verdad». De esto justamente quiero hablar. No es exacto que estemos siguiendo, como sociedad, una ontología unitaria, sino que ocurren dos cosas. Primero, cualquier ontología estructuralista termina en algún momento por hacer pie en una ontología unitaria. Es decir que mientras que la ontología unitaria busca “el eje central” que le daría sentido a las cosas, como “Dios” o “el agua es el origen de todas las cosas” o “el origen”, la filosofía estructuralista no por ello deja de buscar ejes. Claro está que una cosa es buscar un sólo eje y otra cosa es construir un andamio. Entonces, desde el punto de vista estructural las cosas empiezan a multiplicarse y en alguna de esas multiplicaciones, dialécticas, movimientos, bien podemos tener en una mano, o en algún momento, algo que se parece mucho a un “eje” como los que buscaban los ontólogos unitarios. Y va mucho más allá, de hecho, porque por más nihilista-estructuralista-posmoderno que sea alguien, si su casa está en llamas, saldrá de ahí sin dudar del pavimento. Incluso más: sale de ahí todos los días sin dudar del pavimento sin necesidad de que su casa esté en llamas. Eso me interesa, por un lado. Por el otro lado lo segundo que ocurre es que si bien todos sabemos que no existe La Verdad Absoluta, si bien todos hemos visto Matrix, o algo parecido, si bien hace 378 años que Descartes publicó su Discurso del método, eso no significa que el postulado sobre la muerte del sentido haya quedado satisfactoriamente claro. Entonces me pregunto qué ocurre en esta mezcla de creencias donde más o menos se ha abandonado una ontología unitaria, pero sigue utilizándose e incluso su utilización cabe en la apropiación de una ontología estructuralista pero tampoco existe del todo una apropiación del estructuralismo. Y cuando me pregunto qué ocurre me lo pregunto desde cierta ontología estructuralista, lo que significa que me pregunto por las consecuencias no sólo epistemológicas, sino también materiales, reales, con cuerpo; qué ocurre en el mundo cuando sucede tal y tal cosa en el ámbito de las ideas. Son preguntas necesarias ¿qué es ese tal y tal cosa? y ¿qué es el estructuralismo? Es como una propedéutica al estructuralismo y a la vez está implícito el deseo, por lo menos, de plantear un problema que se percibe. Yo asumo un punto de vista estructuralista, aunque caigo en un momento tras otro en puntos de vista unitarios. Me parece que sólo desde un punto de vista unitario podría censurarse este método. Ahora bien, no existe “El Punto de Vista Estructuralista” ni “El Punto de Vista Unitario”, como si fueran dos planetas a los que hay que describir. Estos puntos de vista ocurren. Y ocurren siempre dentro del tiempo y del espacio, es decir tienen una duración, aunque sea controvertido especificar cuándo inician y cuándo acaban es, por el otro lado, cierto que no duran siempre, sino que más o menos inician y acaban, es decir pongamos que tienen un periodo de tiempo entre, pongamos, 1:00:35 y 4:02:12. Y ocurren siempre en un lugar y no en otro, aunque en última instancia el espectro de moléculas e intensidad de luz sean indistinguibles y no podamos determinar nunca en dónde está una cosa, no deja por ello de ser menos cierto que Kant escribió en Königsberg y Eduardo Galeano en Latinoamérica. En otras palabras, con lo que trabajamos toda la vida es con ejemplos. En la historia completa del mundo, que no existe, escogemos ésta y esta otra duración de tiempo ocurrida en tal o cual espacio, La crítica de la razón pura y Las venas abiertas de América Latina, y les llamamos bibliografía aunque son dos ejemplos entre la multitud de ejemplos que existen. Escogemos esos ejemplos y no otros porque ésos nos funcionan.

Nótese que si escogiéramos sólo un fragmento de esos ejemplos, serían otro ejemplo. De lo contrario corremos el riesgo claro de que acabemos tratando de determinar todas las fracciones del Gran Ejemplo de este mundo.

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