31 ago 2015

Miedo (México 2015)

El miedo no me deja dormir, no me deja pensar, no me deja leer. O sea puedo, no es que no lea ni duerma nunca. Pero son muchas las veces que no puedo concentrarme o que los ruidos no me dejan dormir. (Vivo a 8 mil km de distancia de México). El miedo se expande a otras cosas: tengo miedo de perder objetos, tiempo, dinero; de que me los quiten a propósito. Siempre me ha importado perder ropa o libros, pero la aprehensión que les tengo a esos objetos ahora desborda posiblemente los límites razonables (onda bajo a las 5 de la mañana a mirar el coche) y se lo atribuyo al miedo que siento por lo que sucede en México. Es como si el efecto se replicara un montón de veces. Es más fácil sentir miedo por perder un suéter que por perder a alguien querido. Y al no poder manifestar el miedo hacia lo que se teme realmente con la frecuencia e intensidad con la que se teme, el miedo tiene que manifestarse de otra manera. No es que desaparezca el miedo que tengo hacia lo que verdaderamente me preocupa, es que se extiende, se multiplica, tiene réplicas.

Prevalece entre muchos (muchos, muchos) la idea de que a la persona que le pasa algo, es porque algo hizo. Así mismo, es decir, con la misma desinformación y negación para hablar, no estoy segura de que muchos sepan qué les pasa a los que “les pasa” algo. La gente no se da muy bien cuenta de que lo que sucede con un cuerpo que desaparece es en muchos casos la tortura. Se repite mucho que la gravedad de que alguien desaparezca es que su familia no puede terminar de hacer un duelo y que permanece la incertidumbre; es cierto, claro, pero al decir esto no se dice la palabra tortura. En los casos por ejemplo de la dictadura argentina a las torturas brutales y mortales les seguía la desaparición del cuerpo. Varias personas me han contestado, cuando les digo que lo dramático de la desaparición es la tortura, que no. Así simplemente: eso no es así. Insistiendo un poco más en las razones para que lo nieguen me dicen que no se puede saber o que no es así en todos los casos. Lo otro que me han contestado es que los que ejercen la tortura tienen interés en hacer saber a otros que ha existido tortura. Todo esto es cierto pero es falso: ni los que ejercen la tortura tienen interés en que se tenga conocimiento duro y profundo de las prácticas de tortura, ni por no saber con toda certeza o porque no les suceda a todos los desaparecidos se puede dejar de decir que lo que sucede detrás de la desaparición forzada es la tortura. Lo que pasa es que se juega con la indeterminación, la racionalidad con la que vivimos aún está muy acostumbrada a considerar las cosas como blanco y negro. Porque una cosa es escuchar los gritos de las víctimas o rumores y otra cosa es dejar el cuerpo como evidencia. Se deja algún cuerpo, de modo que no puedes decir que les pasó a todos. Que uno suponga que es una práctica generalizada es parte de la imaginación. Hay muchas maneras de censurar el habla. En México (como en otras partes) se ha banalizado mucho la tortura, se habla de tortura cuando se habla de coscorrones (como cuando detuvieron a Mireles), las noticias no aclaran de qué hablan cuando hablan de tortura (por ejemplo en el caso de la Narvarte se habló de escoriaciones, pero no sabemos de qué grado son las escoriaciones ni si son únicamente por forcejeos) y por el otro lado se tienen rumores de cosas muy graves. Pero yo no he visto nunca una noticia que hable de estos rumores.

Respecto a si es necesario estar involucrado en algo ilícito para que te pase algo, esto es totalmente falso. Pero además existe otro factor. En las dictaduras de los 60, 70, por ejemplo otra vez, se detenía al que estuviera involucrado políticamente. Para producir un régimen de terror no es necesario que el oponente esté involucrado políticamente. Muchos lo están, pero además de que lo político no está tan claramente definido como hace 40 años, el terrorismo se ejerce sobre víctimas aleatorias también. Muchísimos casos de balas perdidas, de gente que “estuvo en el mal lugar en un mal momento”, de víctimas del “crimen organizado”. No por ello el efecto deja de ser el terror ni el agente deja de ser el Estado. Está el caso de la tuitera Miut3, su cuenta de twitter fue borrada pero por lo que se dice y se puede pensar, su oposición no era exactamente política, sino que consistía en avisar a la población de los lugares donde había problemas.

En México desaparece una persona, actualmente, cada dos o tres horas. ¿A qué se dedican todas esas personas? ¿Cómo sabemos que desaparecen? ¿Con qué recursos legales se denuncia su desaparición? Que yo sepa, no se usa mucho el Habeas Corpus en México.

Están los que no tienen miedo. Veo dos grupos entre los que no tienen miedo. Los que no tienen miedo porque se convencen de que no hay que tener miedo, de que son paranoias. Se recurre mucho a eso. La persona sabe que podría pasarle pero supone que no le va a pasar. No le va a pasar porque estadísticamente es poco probable, porque no está metido en ningún rollo, porque tampoco habla de nada ni hace ninguna denuncia ni va a marchas, regresa temprano a su casa, trabaja y hace todo como debe hacerlo; sabe que podría pasarle, que no está exento, pero minimiza las posibilidades. Yo me pregunto muchas cosas de este tipo de personas. Efectivamente son las personas que nunca dicen nada sobre lo que está ocurriendo y que cuando se les pregunta qué tan grave es lo que sucede dicen ¡yo no tengo miedo! Es falso por un lado porque todos los mexicanos vivimos con una cierta tolerancia al miedo y estoy segura de que todos tenemos en general en la vida más miedo que un francés. Existe además la idea esotérica de “no invocar” las cosas, entonces no se habla de ellas. No se permite el miedo. (Están además las personas que tienen miedo pero que no se permiten sentirlo, como muchos activistas).

En un segundo grupo de los que no tienen miedo están los que efectivamente no tienen motivos para tener miedo. Estas personas, creo, no se identifican en ningún nivel con las víctimas. Pertenecen a la clase alta o media alta, están perfectamente integrados al sistema de producción, son de derecha, jamás critican o hablan de política, jamás se salen de tono, tienen un montón de ideas falsas sobre la pobreza en México y saben con todo lo que significa saber que a ellos no les va a pasar. Y efectivamente no les va a pasar. La gente que va a cenar con gobernadores o que tiene negocios con BMW no tiene miedo.

Porque una cosa era el miedo al narco y otra cosa fue empezar a tenerle miedo al gobierno. El salto fue monstruoso.

Una persona de izquierda de clase alta que está haciendo cosas para contravenir lo que hace el gobierno tiene razones para tener miedo. Por supuesto ese miedo va aumentando conforme menos recursos tienes para defenderte.

Yo tengo miedo porque mi familia es de izquierda, porque hablo, porque llevo un blog (otro) donde registro lo que va saliendo en las noticias que sucede en México, porque estuve un tiempo mínimo con el 132 y pasaron cosas que no me gustaron, porque se me ha acercado gente que no me parece muy normal ni inofensiva, porque he tenido malas experiencias en Twitter, porque he tenido malas experiencias en mi casa en México y porque me parece que existe repudio hacia cierta clase de personas con las que yo me identifico.

Conforme crecen las estupideces, crece mi miedo. Es falso por ejemplo que todas las amenazas tengan que ser contundentes, algunas son inciertas. Es falso que exista siempre una amenaza previa. El hecho de que la gente repita estas cosas me genera más angustia.

Las estadísticas son del 0.2%, las conozco. Además vivo en Argentina (yo, mi familia y mis amigos viven en México). Digo esto porque quiero decir que sé que lo más probable es que no me suceda nada. Aún así estoy harta del miedo, no me deja dormir, leer, escribir, trabajar ni pensar.

Pasa algo. Pasan muchas cosas. Pasa que cada dos horas desaparece alguien. Pasa que no se puede poner en riesgo lo que uno ama y pensar ¡bueno!, ¡hay sólo cero coma dos por ciento de probabilidades! No se puede. No existe un parámetro confiable para decir quién sí y quién no. Pasa que efectivamente uno se calla por miedo. Pasa que alguien está desapareciendo cada dos horas. Alguien está siendo torturado. Pasa que la sociedad se calla y se comporta como nunca me lo imaginé, pasa incluso con los amigos, pasa que se generaliza el repudio hacia cierta clase de personas, pasa que los periódicos se derrumban y pasa que aunque esto pase, pa como van las cosas, va a perdurar y que me pregunto qué clase de futuro me espera.

No puedo dejar de sentir miedo. Porque además para saber lo que sucede y para poder hablar de lo que sucede, y es necesario hablar de lo que sucede, hay que sentir el miedo. No basta imaginárselo sino que hay que sentir hasta dónde puede llegar. Al negarlo sólo nos vacunamos contra la posibilidad de reaccionar a la altura. No nos damos cuenta de la gravedad de lo que pasa.

Es muy profundo lo que sucede. Hay que hablar de las mentiras y tergiversaciones que hace el gobierno, de su nivel de perversidad. Todo eso cambia el nivel del miedo. Yo solía pensar que me valía madres que el gobierno espiara mis comunicaciones porque ¿qué?, que las escuche, que las lea, no tengo nada que ocultar; pero con el factor del engaño, la tergiversación, la manipulación de la verdad en los medios, todo cambia. Por no sentir el miedo, no se entiende hasta dónde llega esto. Yo quisiera saber con qué razones se puede no sentir miedo ahora en México. ¿Cómo se podría mantener el miedo en niveles controlados? Lo que veo es que no se habla de lo que sucede, que muchos llevan una vida paralela. Y cuando se habla de lo que sucede, no veo que se manejen enunciados políticos ni que se hable sobre los aspectos profundos de todo esto que sucede, veo que se ponen parches, que incluso se manejan “soluciones” como si efectivamente fueran soluciones, y veo además que entre la misma oposición se calla y se repudia la crítica o las dudas o las sospechas. Veo a mucha gente siguiendo órdenes que vienen de no sé quién, decisiones tomadas por no sé quién ni cómo ni por qué, cosas que se hacen que se mantienen ocultas por seguridad, y cuestionarlo es como si fuera una traición. Yo estoy cagada de miedo.

No puedo acabar de explicar el panorama, las razones por las que tengo miedo, la manera cómo lo siento, lo que veo respecto al miedo. Se me desborda. O sea paso el día muy dueña de mí misma pero a las 12 de la noche al vecino se le rompe un vaso y yo me levanto como resorte.

Y estoy todo el día diciéndome que no tengo de qué preocuparme y acordándome de gente y cosas que pasaron hace mucho tiempo que podrían ser usadas para hacer daño de una manera perversa.

Defiendo mi miedo. No me parece que esté mal. Sólo me parecería mal si estuviera injustificado. Me pregunto si está injustificado, me pregunto qué le pasa a la gente que pasa el día hablando de otras cosas.

Porque claro que hablar de otras cosas no excluye que se pueda hablar de lo que pasa. Pero el hecho es que sólo se habla de otras cosas y que cuando se habla de lo que ocurre lo hacen grupos muy específicos, minoritarios y con frases tipo “me dueles México”. Que está bien, no digo que haya que expulsar ese tipo de cosas de nuestro campo de visión, sólo que todo eso es parte de lo que encuentro al estar harta de tener miedo.

Tampoco se trata de ir al psicólogo. O SEA SÍ. Pero el asunto no es ése: hay razones políticas para tener miedo y no se van a solucionar yendo todos al psicólogo, las cosas tienen que cambiar. Y por eso es por lo que no aguanto ya el miedo, porque no cambian y me pregunto a dónde fuckins fuckins fuckins va mi vida, o sea en dónde cuadro mi vida con todo esto.

Fin.

Esta maldita incertidumbre de si está bien o NO ESTÁ BIEN hablar libremente. Me encantaría saber qué pasa en México.

10 comentarios:

Anónimo dijo...



el miedo solo es derrotado por una comunidad, asi que cabe preguntar, ... de que manera somos comunidad?, desde donde nos somos un concilio? . Y puedo hablar de esto porque he vivido en una comunidad, que ataco las bases del sistema, los niños ya no iban a la escuela, los educaba la comunidad, y las acciones ya no eran personales, todo se conciliaba. Todos participaban en las clases que se daban, Bataille, Nietzsche, Chi Kung, etc. Solo asi siendo comunidad se derrota el miedo

ix dijo...

Por eso hablo y (lo mencioné, pero mencioné muchas cosas de pasada y no hablé de ellas como debiera (como siempre)) uno de los motivos de mi miedo es que la comunidad no habla de esto.

Sé que hay gente haciendo escándalo organizadamente. No es que lo eche en saco roto.

Por ejemplo, para una comunidad (fuerte y sana, sea lo que sea eso) se necesitan periódicos. Tenemos un problema con el periodismo, con la manera que se hacen las noticias, y no se habla de esto.

Se necesita fortalecer lo local, pero "la izquierda oficial", que se posiciona (muy comprensiblemente) como la mayor fuerza electoral para el siguiente periodo, no habla de cuestiones a nivel local, sino a nivel federal.

Los trabajos locales y comunitarios como la panadería son casi imposibles de implementarse, se necesita ser extraordinariamente laborioso, extrardinariamente rico o tener (extraordinariamente) una casa propia en la que hacer el pan. Y hay mucha renuencia a admitir que hay que simplificar todo ese proceso, se contesta rápidamente "si quieres sí se puede". Como si reconocer las dificultades significara que estoy diciendo que no hay que hacerlo.

Más allá de lo lejos que estamos de pedalear libremente con la comunidad, la comunidad sigue existiendo. Y yo veo, yo, que no se habla de lo que sucede, si acaso se menciona en un comentario tipo "¿qué vamos a hacer?" y luego se sigue a otras cosas; y cuando sí se habla de lo que sucede, no hay mucho ejercicio público, hay muchas cosas ocultas y también hay jerarquías y pertenencias bastante férreas, en oposición a procedimientos más igualitarios y abiertos.

No digo que estas organizaciones no vayan a ninguna parte. Me pregunto mucho si soy yo la que me estoy equivocando cuando no me gustan esos procedimientos. O si no estoy valorando lo suficiente lo que se ha hecho.

Estoy completamente de acuerdo con que con la comunidad se derrota al miedo y eso es justamente lo que pasa, lo que me pasa. Es una cuestión personal, la manera como yo veo mi miedo. Yo no encuentro en la comunidad las razones para no tener miedo.

Cuando se censura, se habla, se rehuye el diálogo, se vanaliza y se fortalecen actitudes de silencio y represión (mínimas, como la de "me da hueva hablar" o tal o cual no se debe decir o por respeto hay que callar o dejar de transmitir o borrar las notas que estaban equivocadas), a mí no se me quita el miedo. Al contrario.

Y si la oposición se organiza alrededor de estas cuestiones y además no se cuestiona lo que está de fondo, el miedo no encuentra solución.

Y que en el camino haya soluciones falsas que sean tentadoras para dejar de sentir miedo, todo lo empeora.

Mi opinión obviamente.

Anónimo dijo...

Ix la comunicación auténtica se da entre amigos o no se da. Una comunidad, es, y no es construida desde un proyecto previo, si no es venida espontáneamente del roce cotidiano, ... se mueve en lo más concreto, más allá incluso del nombre propio: en el nivel del mote y del olor corporal. Esto tiene sus implicaciones. Ser comunitario nos vuelve pudorosos, celosos de nuestra intimidad. Desengañados de cualquier forma de propaganda, siempre ahogada en el estruendo informacionista del espectáculo, ser esta comunidad desde el principio nos hace estar vueltos hacia nosotros mismos, para bien o para mal.
El romper con la manipulacion significa leernos, saber de nuestros signos, ... Si todavía nos leemos los unos a los otros sin conocernos es porque hemos fracasado, y la abundancia pasional a la que aspiramos no es más que fraseología ideológica. Si hay una pasion y un deseo, mas alla de la razon, ... es lo que aclara la mente y las sombras,... y derrota el miedo , y lo transforma en el terror de ser lo que somos, tu y yo, Ix, seres entrañables
Que es lo que compartes Peregrina Ix?, ... sino eso?, ... el ser la creadora de un mito, ... mas alla de las criptas, ...

Anónimo dijo...

Te lei de nuevo, el tema del miedo es uno que me es importante, ... por ejemplo puedo perder algo y en lo particular el miedo surge en mi al preguntar que hay detras de la perdida, y no antes ... que significa el haber perdido de vista ese sueter, porque lo deje de ver ?, donde estaba mi atencion ?, ... Una vez fui secuestrado, y fui secuestrado con alguien mas, te dire que en la tortura no sentia nada, fue un desconectarse para concentrarme en proteger a la otra persona. Te cuento esto porque despues del secuestro, me encontre a un guru indu, y me pregunta sin que le haya dicho nada del incidente: Que es lo que se necesita hacer para conservar la libertad?, ... no le conteste, y el continuo, ... si recuerdas bien hubo un instante en la que la perdiste, ... uno pierde la libertad cuando no esta atento, ... y efectivamente, me acuerdo en el instante donde mi atencion a lo que estaba sucediendo se relajo, se desvio, y deje que me sucedieran las cosas, ... el guru sigue: es asi que cuando uno se divorcia, se pierde la libertad que se encuentra con esa pareja, ... o cuando uno se enferma se pierde la libertad que da la salud, ... El miedo, ahora, es dar cuenta como yo mismo me repito, como pierdo la atencion, como se presenta en forma de olvidos, y como algunas personas entrañables, son en si mismas libertades, y mi falta de atencion me hacen perder a mi su libertad

ix dijo...

Lo que puedo decir es que se trata de una cuestión política. Frente a esto hay personas que prefieren volver la mirada hacia cuestiones personales e incluso metafísicas. No yo.

Lamento mucho que haya secuestros y tortura.

Anónimo dijo...

felicitaciones, el control del cuerpo por el estado no es un acto politico?, entonces el manejo de lo personal, no trasciende lo fundamental en la politica?, ... Quien se puede atrever ha hablar de politica, cuando ni ha hecho un intento encarnado de ser parte de una comunidad?, de ser comunitario, de otra forma la politica es solo propaganda

ix dijo...

Ayer fui así de cortante porque me sacó de onda primero que la comunicación es con los amigos, cuando es una comunicación más amplia, y segundo el tono de que es cosa de cada uno de nosotros revisar qué hicimos mal para olvidar un suéter. Y luego finalmente lo de la tortura, en el siguiente comentario.

Y venía a decir eso y veo que ha contestado otra vez. Jovenazo.

Bueno no sé ¿no? Quizá no es joven. El caso es que sí, la cuestión personal es política. Pero hay una mirada que en vez de tomar a la persona y lo que le sucede como importante para enteder las cosas a niveles políticos, decide (la mirada) echarle la culpa a la víctima y decir cosas como "Usted puede si le echa ganas".

Acerca de la última pregunta: ¿quién es parte de la comunidad? El trabajo de cada quién es importante en diferentes aspectos, niveles, posturas, posiciones, controles, sistemas jerárquicos, relación de los valores éticos. *Gruñe.

Si entendiera mejor lo que tú dices, hablaríamos mejor. Yo lo que no quiero es banalizar el tema.

Cualquiera puede atreverse a hablar de política, la manera que nos entendemos es rara, pero nos entendemos de algunas maneras y justamente nos entendemos hablando.

Hablar es hacer política. Pero no es lo mismo hablar que tomar decisiones (hablándolas) después de hablarlo entre todos o casi todos y quiénes son todos.

El todo debe siempre estar definido, aunque la línea donde bajemos el pie sea siempre una ficción. O también transitorio.

Y cada una de estas partes se puede diferenciar de otras cuando hablamos, por ejemplo no es lo mismo que la definición de quién soy yo esté siempre difusa en los ambientes de lo imaginario, que la línea de frontera nacional que es literalmente móvil, es decir puede ser transitoria, pero que no es imaginaria ni tampoco es móvil móvil como las definiciones sobre las que nos ponemos de acuerdo.

Perdón por lo largo. El quién está siempre definido por una ciudadanía y por una identidad pero también se puede decir que todos podemos hablar de política. Hasta un alemán, y haciendo eso, hace política.

En fin. Has hecho muchas preguntas y no entiendo bien lo que quieres decir.

Ah sí, también venía a decir que ojalá lamentar tuviera el peso que tiene lamentar. Aullar puede servir también. Me duele el hígado que levanten y torturen también puede servir para entendernos. Me molesta. No me siento cómoda. El otro día vi un pequeño documental sobre el Napalm, no recuerdo de quién y no tengo el link, pero el tipo tenía una manera de hablar de eso porque consideraba que si mostraba una imagen, la gente se olvidaría, o querría olvidar eventualmente, el tema.

No encuentro el video.

ix dijo...

Ok, el quién no siempre está definido por una ciudadanía, pero sí por una comunidad de otros.

ix dijo...

¿Ves? Eso es justo lo que no quería hacer: entrar en discusiones demasiado detalladas sonbre, por ejemplo, qué es la ciudadanía y qué es la comunidad. Entiendo que se tiene que hacer, pero no lo quería hacer ahora.

Anónimo dijo...

Creo que es magnifico lo que escribes, yo reacciono cuando se habla de politica y actos politicos pues cuestiono la falta de ese paso despues de hablar, a menos que se sea parte de un algo que impulse a la accion. En mi resuenan las palabras de "mirada", "imaginario", y "ciudadania". Ahora entiendo la profundidad de tu vision. De mi parte, ser comunitario es como una inmensa empatia, asi la he vivido. y reconozco que para que surja dentro de la comunidad es necesaria una especie de guerras floridas, es como la combatividad que siempre presentas en tus escritos, sin la intension de banalizar nada, atenta a todo, una lucha en contra de a calladez o los silencios asesinos.