Cuando llegué --a mi departamento, en México-- [aquí debería ir una descripción de cómo estaba el departamento, pero me dan ganas de romper la computadora cuando intento escribirlo], [siguen unas frases sueltas: "estaba hasta arriba de Rivotril... No podía caminar"]. Empecé a guardar cosas donde no iban. Ahora las veo ahí y no quiero moverlas. Me hacen pensar que cuando llegué a México empecé a guardar cosas donde no iban. No sé por qué las puse ahí. También guardé en mi cabeza cosas que no iban ahí. Pensaba cosas que no eran así.
En realidad no quiero escribir esto. Lo único que pienso es en matarme, una y otra vez. La imagen de romperme la cabeza la traigo todo el tiempo en la cabeza. Me meto a Twitter todo el día porque es simplemente una manera de no pensar. Es falso que esté en Twitter todo el día, la otra mitad estoy en mi cama. Tengo una sensación contradictoria de no querer escribir, las palabras me salen como piedras por la garganta, y no querer dejarlo sin explicación.
Esta gente es capaz de decir que nos matamos porque lo queremos todo fácil.
Primero el departamento estaba ordenado, pero no había espacio para mí. Mi cuarto estaba lleno de cosas, pusieron todo lo que estorbaba en mi cuarto. No se podía ni entrar. Saqué las cosas de mi cuarto y empecé a ordenarlas. Ya desde entonces me quería morir. Llevo 10 meses diciendo que me quiero morir. Le conté a mi psicoanalista que arreglar mi librero me emocionaba, fue en esa época en que aún ordenaba las cosas.
Luego dejé de ordenar las cosas. Ya no sabía dónde iban. Como he dicho: antes ordenaba las cosas pero empecé a guardarlas donde no iban.
Entonces cuando dejé de ordenar las cosas, todo el departamento era un desastre. Durante mucho tiempo mantuve limpio el desastre. Durante dos meses, quizá 3. Hace como 3 semanas, quizá 4, empezó a venirse abajo el desastre.
Creo que empezó un día que no podía salir de mi casa, y tenía cita con el psicoanalista, y empecé a romper cosas. Aventé la ropa de mi clóset. Rompí cajas. Quedaron un montón de fotografías tiradas en el piso. Y después no pude recoger. Eso fue hace ya un mes.
Yo sé que el mandato social dice que tenemos que tener limpia nuestra casa. No lo ignoro.
Es importante porque con mi vida pasa algo igual. Dejé de saber dónde iban las cosas.
A veces intento pensar dónde van las cosas que están tiradas en mi departamento. Me siento completamente abatida porque no tengo ni idea. Y cuando estoy en ese sentimiento ubico que es el mismo sentimiento que tengo con la vida.
Así que me piden que ordene mi departamento. Como si fuera eso. Este desastre me explica muchas cosas de mí misma. No se puede caminar por aquí.