Sobre dique fugitivo, revienta.
Sobre dique delincuente
de imposiciones en mercado de reventas
dique o puerto o paraíso, Diana
―en todo caso―
Diana en custodia declarada
de que no te embolse el estoicismo ni te embista
el perfume nauseabundo
de este mundo adulterado.
Sobre la última línea, pierde.
De un jaque mate inconfesable
domicilia este momento
a no más que el despropósito.
Para hilvanar las pendientes
que escalonan biografías.
Para inventarnos un podio
de treinta segundos
medio minuto
donde se nos olvide olvidarnos,
para levantarnos
por una vez en el día
de la fachada de afonía.
Y cuando creamos
tener bien puestos los pies en el gatillo
del trampolín
de nosotras mismas,
renunciemos.
Con lo que somos y tenemos, renunciemos
a garantías que no disponemos.
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Marzo, 2004
1 comentario:
nice... donde se nos olvide olvidarnos... se me antoja escribir un cuento con ese título... me gusta...
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